ESPECTáCULOS › UNA COPRODUCCION CIRCENSE FRANCO-ARGENTINA

El idioma del circo efímero

Una compañía de Rosny, Francia, y artistas argentinos de El Coreto generaron un espectáculo con pocos precedentes.

 Por Emanuel Respighi

¿Es posible concebir un espectáculo circense sin el absurdo y el grotesco de los payasos? ¿Qué tal sería un circo sin la existencia de la circularidad de la pista, la utilización de animales y sin ese penetrante olor que irremediablemente remite a la infancia? ¿Se puede montar un circo sin estas características y aun así mantener la emoción en los rostros de los más chicos y el interés de los más grandes? Pese a lo que puede suponerse de este lado del mundo, el circo va renovando sus herramientas y mutando su estilo. En busca de recuperar el terreno perdido ante los embates de otras disciplinas artísticas, como el cine o el teatro, la actividad circense se renueva bajo el nombre de circo contemporáneo, rompiendo con los códigos circenses más tradicionales. Aunque en el país aún se mantienen las reglas históricas, el público local tendrá la oportunidad de disfrutar de la nueva modalidad a través de Circo efímero, el espectáculo de “circo total” que se presenta hoy, el viernes 29 y el sábado 30, a las 20, en el Anfiteatro Martín Fierro (Calleja Prossi y Boulevard Iraola, La Plata), con entrada gratuita.
Creación conjunta de la Escuela Nacional de Artes de Circo de Rosny, de Francia, y el Centro de Artes del Circo y la escuela El Coreto, de Argentina, Circo efímero es el primer espectáculo franco-argentino de circo contemporáneo. Con más de treinta artistas en escena, músicos en vivo y una estructura dramática definida, Circo efímero se aleja de la concepción circense tradicional para acercarse a la forma y el estilo del circo actual, más cercano al espectáculo integral que a la sucesión de actos. Página/12 dialogó sobre la actualidad del circo con los hacedores de este proyecto: Gabriela Ricardes (directora de El Coreto) y los franceses Bernard Turín (presidente de la Federación Francesa y Europea de Escuelas de Circo) y Gilles Baron (creador y coreógrafo del espectáculo).
–¿Cómo se desarrolló la función entre los artistas franceses y los argentinos, acostumbrados a un circo no profesional?
Bernard Turín: –Desde el primer día, notamos que los artistas franceses y los argentinos hablan el mismo idioma circense. Como no hablan la misma lengua pero tienen la misma expresión corporal y artística, la comprensión no pudo haber sido mejor. En el circo, las distancias desaparecen.
–¿Qué cosas sorprendieron más a los franceses de los argentinos, y viceversa?
Gabriela Ricardes: –La gran diferencia es el lugar que el circo tiene en la política de Estado cultural: en Francia, las artes del circo están al mismo nivel que las artes del teatro, la música, la danza o la ópera. En Francia hay un desarrollo del circo importante, favorecido por el apoyo estatal, que permite que se generen muchos artistas y compañías. De hecho, la creación de las artes escénicas francesas está signada por las artes del circo.
B.T.: –Antes de la intervención del Estado, nosotros estábamos en la misma situación argentina: muchas dificultades económicas, pérdida de lugar en la cultura... No hay grandes diferencias entre lo que pasa en Buenos aires y lo que pasaba en Francia en los ’70.
–¿Cuáles son las características del circo contemporáneo, inaugurado en Francia?
B.T.: –La gran transformación se produjo a partir de la formación de los artistas en las escuelas de artes circenses estatales. Allí, pusimos como obligatorias para cualquier alumno cuatro disciplinas básicas de circo: la acrobacia, el equilibrio, la danza y el teatro. Esto hizo que los artistas de circo posean una técnica integral, que mejoró la calidad de los espectáculos, a los que incluso ahora se les introduce un coreógrafo para las puestas en escena. El espectáculo circense ya no es más la suma de mini-actos de heterogénea calidad e interés: en el circo contemporáneo el coreógrafo se vale de las diversas capacidades de los artistas para construir un espectáculo integral. El circo ya no es un espectáculo de entretenimiento variado, sino que ahora es una obra con sentido.
Gilles Baron: –Como ahora los artistas de circo están tan formados, los coreógrafos y los puestitas de escena están muy seducidos por los artistas de circo, ya que les permiten abrir sus horizontes. El nuevo circo renovó por completo la expresión artística francesa. Por eso ahora muchísimos coreógrafos utilizan artistas de circo para puestas teatrales o musicales.
–La profesionalización de los artistas de circo, ¿no atenta contra los lazos horizontales, culturales y sociales que ostenta el circo desde su misma génesis?
B.T.: –El circo contemporáneo, en realidad, no se opone al tradicional, sino que crea otro medio artístico, nuevo. El circo tradicional está en crisis en todo el mundo, por lo que este nuevo movimiento logró revitalizar la actividad. De hecho, las camadas de egresados de las escuelas no querían ir a trabajar a los circos tradicionales, por lo que armaron sus propias compañías y espectáculos. Ahora hay una cuarentena de compañías de nuevo circo sólo en Francia. Es un nuevo modo de circo, pero que no tomó a los mismos espectadores de circo tradicional, sino que conformó sus propio público. Los circos tradicionales se beneficiaron indirectamente de este movimiento y están pasando un auge inimaginado tiempo atrás. A partir del nuevo circo, todo el mundo habla de circo en Francia. Pero este nuevo circo no elimina la tradición, porque la tradición es la piedra fundacional de todo arte. El respeto por la tradición está intacto: trabajamos sobre la tradición.
–Eso desde el punto de vista artístico. ¿Cómo afectó el circo contemporáneo a la enseñanza tradicional, transmitida de generación en generación? ¿Se mantienen las compañías nómadas?
B.T.: –Las nuevas compañías funcionan de dos maneras: están las compañías que funcionan como elencos de danza o teatro, que tienen un espectáculo y no tienen carpas. Y hay otras que eligieron la manera tradicional de vivir, ubicándose en casas rodantes y girando por diferentes lugares. La única diferencia con el circo tradicional es que se trata de espectáculos que no hacen boletería, sino que están producidos o financiados por terceros. Pero la manera de vivir es la misma que la del circo tradicional, sólo que no hay grandes familias. Pero ésa es una cuestión de tiempo, dado que se trata de un movimiento muy joven.

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Bernard Turín, Gabriela Ricardes, Gilles Baron, tres de los artífices.
 
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