ECONOMíA › LAS RESERVAS, POR DEBAJO DE LOS 9000 MILLONES

El dólar bajó otro escalón

Las reservas del Banco Central cayeron al nivel mínimo de los últimos ocho años. Quedaron en 8958 millones de dólares, por debajo del piso de 9000 millones fijado en el programa monetario del Banco Central. La abrupta caída, de 573 millones en una sola jornada, fue por el último pago del Gobierno al BID. Según informó el Ejecutivo, el importe será devuelto por el organismo en las próximas semanas, y ése fue el motivo por el cual la caída de las reservas no se interpretó como una debilidad y no provocó una corrida cambiaria. Ayer, el dólar finalizó en los mismos valores de las últimas jornadas, y el BC tuvo un saldo positivo en el mercado de 44,2 millones de dólares.
El dólar oficial cerró en 3,47 pesos para la compra y 3,55 para la venta. En el segmento libre se produjo una baja de cinco centavos, al terminar en 3,50 pesos para la compra y 3,60 para la venta. En el tramo mayorista, la caída resultó de dos centavos, a 3,56 pesos para la venta.
Contra lo esperado por algunos financistas, el pobre resultado del Plan Bonos tampoco impactó en el mercado cambiario. Roberto Lavagna quedó conforme con el plan. “El canje de bonos fue un gran éxito”, dijo, a pesar de que no se llegaría al objetivo del 30 por ciento previsto.
Hasta anoche, la aceptación en el Galicia había llegado al 23 por ciento (575 millones de pesos); en el Santander Río, al 17 por ciento (358 millones); en el BBVA Francés, al 27,5 por ciento (700 millones); el Nación, al 15 por ciento (674 millones), mientras que en el Provincia de Buenos Aires estimaban un cierre en torno del 15 al 20 por ciento. En el Scotiabank Quilmes, uno de los bancos suspendidos, el canje trepaba al 65 por ciento. Economía ofrecerá recién hoy los resultados definitivos.
En los primeros puestos del ranking se ubicaron los bancos privados nacionales Credicoop y Macro Bansud, con un canje cercano al 40 por ciento del total. Esta realidad está marcando el posicionamiento de las distintas entidades respecto del futuro del sistema financiero. Aquellas que, como los de capitales nacionales, ofrecieron beneficios a los clientes que adhirieron a la operación apostaron a una salida económica de la mano de un Estado robustecido y solvente. Si así no ocurriese, y el Estado no paga los flamantes bonos, serán ellos los que, como garantes parciales del canje, terminarán pagando los platos rotos. En cambio, si todo les sale bien, después de un canje exitoso, habrán mejorado sus balances.
Distinta es la realidad de otras entidades, como el BankBoston, que claramente no apostaron al plan pero sí a la chance de un bono compulsivo, una idea que a esta altura parece perimida. Hacia los bancos que le jugaron en contra, Lavagna tuvo su mensaje: “Hay muchos que van a tener que dar explicaciones a sus casas matrices por haber tenido un canje tan bajo. El mecanismo era conveniente para ellos”, aseguró.

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