ECONOMIA › SUBEN CUATRO PUNTOS RETENCIONES A LA SOJA Y DERIVADOS PARA SUBSIDIAR AL CONSUMO INTERNO

Para que no suban el pan y los fideos paga la soja

El mecanismo anunciado ayer busca evitar que el mayor precio internacional de la soja, el trigo y el maíz se traslade a los productos industrializados que los usan como insumo. Se crea un fondo para subsidios de 500 millones de dólares. Elogios de especialistas, queja de productores.

 Por Fernando Krakowiak

El Gobierno anunció ayer un aumento de cuatro puntos en las retenciones a las exportaciones de soja y sus derivados, que subirán a 27,5 por ciento en el caso del grano. El dinero recaudado, cerca de 400 millones de dólares a los que se sumarán otros 100 millones aportados por el Tesoro, será destinado a subsidiar el consumo interno de harinas, pan, fideos, lácteos, aceites, pollos y carnes. “Hemos tomado la decisión de subsidiar entendiendo que es prioritario preservar el salario de los argentinos para que estos bienes puedan encontrarse en la mesa de todos sin incremento de precios”, aseguró la ministra de Economía, Felisa Miceli, quien formuló el anuncio por la mañana luego de reunirse con el presidente Néstor Kirchner y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

A partir de ahora, las industrias agroalimentarias les comprarán sus insumos a los productores rurales a precios de mercado y luego recibirán un subsidio, en función de sus compras destinadas a abastecer el consumo interno, con el objeto de mantener los precios en los valores vigentes en noviembre de 2006. Para percibir el dinero las empresas deberán encontrarse inscriptas en la Oficina Nacional de Control Comercial Agroalimentario, organismo encargado de distribuir los fondos, y presentar sus contratos de compraventa refrendados por las Bolsas de Comercio y Cereales.

En la resolución publicada hoy en el Boletín Oficial se establece además que a los efectos de la determinación del subsidio se tomará como máximo los tonelajes involucrados en las operaciones de compraventa concretadas entre el 1º de diciembre de 2005 y el 30 de noviembre de 2006, más el crecimiento que se estime del consumo interno. Esta mención apunta a evitar posibles fraudes por parte de la industria al momento de presentar los certificados para obtener el beneficio.

La implementación del nuevo sistema pondrá fin a la presión que se venía ejerciendo sobre los chacareros para que moderen las cotizaciones de sus principales productos. Ahora venderán al valor de mercado y la estabilidad en el precio de los alimentos consumidos en el país se garantizará a través del subsidio, aunque todavía se desconoce la letra chica que permitirá su implementación.

Miceli afirmó que la suba de las retenciones a la soja no afectará a los productores, pues se toma en un contexto de fuerte crecimiento de la producción y de los ingresos del sector, debido al incremento de los precios internacionales de los principales cultivos. Según las estimaciones oficiales, el valor de las exportaciones agroalimentarias (granos, aceites y subproductos) previstas para este año será superior a los 16 mil millones de dólares, lo que les posibilitaría a los chacareros obtener 4000 millones de dólares más que en 2006. Por lo tanto, la suba de las retenciones les quitaría apenas un 10 por ciento de esos mayores ingresos, siendo el resto financiado por el Estado.

Las cuatro entidades rurales cuestionaron duramente la medida que les da por un lado y les quita por otro. A fines de diciembre le habían solicitado al presidente Kirchner el otorgamiento de un subsidio a los molinos harineros para garantizar el precio del pan sin necesidad de seguir aplicando controles de precios a los productores, pero la propuesta contemplaba que fuera el Estado el encargado de financiar el subsidio con el ingreso adicional percibido en concepto de retenciones debido a la mayor cosecha esperada y al incremento de los precios internacionales proyectado para este año.

La suba de las retenciones a la soja no los sorprendió porque era una alternativa que el Ejecutivo venía evaluando hace varias semanas, pero los dirigentes tenían la esperanza de que su propuesta evitara que el Estado se quede con una porción mayor de los ingresos generados por la “gallina de los huevos de oro”, que este año se sembrará en 16 millones de hectáreas en todo el país, record histórico.

“La medida aparece simplemente como una innecesaria provocación al sector primario”, destacaron Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas, Coninagro y Federación Agraria. Las entidades calificaron como positiva la decisión de crear un sistema compensatorio, pero criticaron que se financie con un aumento en las retenciones porque “esta medida provocará mayor distorsión en los mercados y malestar en los productores”. Federación Agraria advirtió además que, como la medida entrará en vigencia recién el lunes, las multinacionales exportadoras podrían adelantar la inscripción de sus operaciones sin incluir el aumento del 4 por ciento, porcentaje que “de todos modos cargarán a los productores cuando sea levantada la cosecha”. Las entidades aseguran que resistirán este nuevo impuesto. Por lo tanto, es probable que el conflicto con el campo se agudice en las próximas semanas.

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Felisa Miceli anunció ayer el nuevo régimen de subsidios en la Casa de Gobierno, acompañada de Guillermo Moreno.
Imagen: DyN
 
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