ECONOMíA › LA UIA ELOGIA, PERO QUIERE UN DOLAR BIEN ALTO

Amor que no es incondicional

“A pesar de los problemas energéticos, estimamos que la economía crecerá 7,5 por ciento durante el corriente año, mientras que la industria lo hará en torno de 6,5 por ciento”, dice el último informe del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina. Tal diagnóstico es casi un calco de los números que maneja el ministro de Economía, Miguel Peirano, a quien la UIA, una de las organizaciones empresarias aliadas del Gobierno, respalda fervientemente. Sin embargo, la entidad fabril también advierte que el dólar viene perdiendo terreno frente a la inflación, disminuyendo la competitividad de la producción nacional. Así, la UIA deja claro que siempre defenderá un dólar recontraalto. Y se queja del escaso financiamiento bancario: “Sólo 2,3 por ciento de los préstamos al sector privado llegan a la industria”.

Según el documento de la Unión Industrial, la economía registra un crecimiento acumulado de casi 50 por ciento desde principios de 2002, siendo “uno de los motores” de la recuperación la industria manufacturera, “cuya producción se encuentra 17,1 por ciento por encima de junio de 1998 –el anterior pico de actividad, previo a la recesión– y 73,6 por ciento respecto de marzo de 2002”.

“Desde 2002, se crearon en el sector más de 350 mil nuevos puestos de trabajo formales, con un incremento del salario nominal por obrero de 160 por ciento, mientras el salario real se incrementó más de 32 por ciento”, explica el informe del Centro de Estudios que dirige Diego Petrecola.

El documento rechaza la idea de que en la economía kirchnerista falten inversiones, una crítica habitual a la política económica desde los sectores más ortodoxos. “La inversión ha mostrado un marcado dinamismo, con tasas de aumento promedio cercanas al 25 por ciento. Esa variable ha empujado el crecimiento económico argentino por encima de la media internacional, y actualmente representa el 21,7 por ciento del PIB”, afirma.

Sin embargo, la UIA también desliza alguna advertencia, dejando en claro que la entidad seguirá presionando por un dolar lo más alto posible. “El índice de precios implícito del PIB (entre fines de 2001 y diciembre de 2006) aumentó 97,9 por ciento, lo que ha venido erosionando la competitividad cambiaria”, alerta el trabajo. Y agrega que “esa dinámica, afecta más a la industria, con una suba de precios mayoristas en el orden del 156%, que se traduce en un tipo de cambio real sólo 26 por ciento por encima de los niveles de 2001”.

En línea con la idea de sostener un dólar alto –en contraste con el modelo de Brasil, donde la cotización cayó por debajo de los 2 reales–, la Unión Industrial también defiende la política de acumulación de reservas por parte del Banco Central mediante la emisión de pesos.

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