ECONOMíA › ACUERDOS PARA INDUSTRIALIZAR GAS Y ADVERTENCIA A LAS PETROLERAS

Si no invierten, pierden las áreas

Evo Morales advirtió que las concesiones volverían al Estado si las empresas no comprometen inversiones serias para extraer el gas. Kirchner ofreció sustituirlas con inversiones de Enarsa.

 Por Raúl Dellatorre

Al tiempo que anunciaban acuerdos de inversión en proyectos energéticos por más de 1100 millones de dólares, el presidente argentino se comprometió a respaldar al primer mandatario boliviano, en caso de que éste decidiera renacionalizar las explotaciones de hidrocarburos. Evo Morales advirtió que, en el caso de que las petroleras privadas que operan en territorio boliviano no garanticen las inversiones necesarias para asegurar la producción de gas que el país necesita para cumplir con las exportaciones a la Argentina, no dudará en revertir las concesiones de los campos de gas y petróleo para que vuelvan al Estado. “Querido Evo, mi teléfono va a estar esperando tu llamado; si estas empresas no invierten, Argentina está dispuesta a venir a invertir” en Bolivia, enfatizó Kirchner desde la tribuna.

Argentina firmó ayer un acuerdo de financiación con Bolivia para la construcción de una planta separadora de líquidos, primer paso del país del Altiplano hacia la industrialización del gas. Una vez separados los componentes líquidos –propano, etano y butano–, el gas natural depurado –metano– se inyectará en las cañerías y se bombeará para su exportación a Argentina. El monto de la financiación es de 450 millones de dólares y, según expresaron miembros de la delegación, su capacidad de funcionamiento permitirá procesar unos 36 a 38 millones de metros cúbicos diarios del fluido.

Pero tanto para este propósito como para alcanzar el objetivo de exportar 27,7 millones de metros cúbicos diarios de gas natural depurado a la Argentina –7,7 millones por el gasoducto existente, 20 millones por el nuevo trazado del Nordeste–, Bolivia necesita expandir su producción de gas. Se conoce que cuenta con reservas importantes, pero no con instalaciones para su extracción en número suficiente como para aprovecharlas.

En el marco de la nacionalización de los hidrocarburos, resuelta el 1º de mayo del año pasado, Bolivia le planteó a las firmas petroleras que operan en el país –las filiales de Repsol YPF y de Petrobras son las más importantes– una renegociación de los contratos, para que continuaran trabajando como operadores asociados al Estado y no como dueños de los pozos. La mayoría aceptó, por lo cual debía presentar sus planes de inversión hasta el 31 de julio pasado.

Nada se sabe sobre las presentaciones de las empresas privadas a esa fecha. Pero el gobierno boliviano insiste en que la cifra que pretende es de no menos de 3500 millones de dólares para perforaciones, y no deja de señalar que recuperará los campos de producción si las operadoras no cumplen con las inversiones reclamadas. La Cámara de Hidrocarburos de Bolivia, que agrupa a las empresas extranjeras y a sus socios locales, admitió esta semana que varias compañías están “demoradas” en la formulación de sus planes. Otro reconocimiento de que, al vencimiento del 31 de julio, las presentaciones habrían quedado prácticamente desiertas.

En ese contexto, la presencia de Hugo Chávez y Néstor Kirchner tuvieron una fuerte significación. El presidente venezolano cerró un acuerdo con el gobierno de Evo para la constitución de una empresa mixta entre Pdvsa e YPFB, la petrolera estatal boliviana, cuyo primer objetivo será la inversión de 600 millones de dólares para labores de exploración que extiendan el área de producción de los ricos yacimientos del sur del país, y de búsqueda de petróleo en el norte del departamento de La Paz. A su vez, Kirchner ofreció los servicios de Enarsa para sustituir a las empresas privadas en caso de que no se concreten las inversiones previstas.

En el peor de los casos, si se trató sólo de un golpe de escena, fue lo suficientemente impactante como para provocar el efecto buscado. La advertencia a las petroleras se proclamó a dos voces. “Esos campos en donde no inviertan los vamos a recuperar sin ningún miedo, porque no hay que tener miedo a empresas que no inviertan, no queremos empresas que sean como perro del hortelano, que no come ni deja de comer”, dijo Evo Morales. Y aseguró que el gobierno “está listo para tomar las acciones y decisiones políticas para que esos recursos sean adjudicados a empresas mixtas que empezarán a invertir”. Kirchner, en tanto, subrayó el compromiso de Argentina de acompañar una eventual decisión boliviana en tal sentido. “Se lo he dicho a los señores empresarios y no lo digo en tono amenazante. Si dichas empresas, que nos gustaría de corazón que inviertan mucho en Bolivia, en Argentina y en Latinoamérica, no invierten en proyectos gasíferos, Argentina está dispuesta a venir aquí a invertir”, afirmó.

De paso, Kirchner reflotó el proyecto del Gasoducto del Sur, del que Chávez se había lamentado de que haya quedado “congelado”, sugiriendo que fue por falta de interés brasileño. “Vamos a construir juntos el Gasoducto del Nordeste, que será el primer paso del Gasoducto del Sur”, proclamó el mandatario argentino, buscando darle vigencia al cascoteado pero ambicioso proyecto.

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