ECONOMíA › EL RENTABLE NEGOCIO DE LAS LOLAS DE PLáSTICO

Un voluptuoso nicho de mercado

 Por Mariana Carbajal

La operación para agrandarse los pechos es una de las más frecuentes entre las cirugías estéticas que se practican en el país –y en el mundo–, de acuerdo con el testimonio de distintos especialistas del ramo. El costo de lucir unas lolas voluptuosas tiene un piso de alrededor de 10 mil pesos y puede llegar incluso a los 35 mil, según la fama y el renombre del o la cirujana. El monto incluye unos 4000 pesos por el par de implantes mamarios. Teniendo en cuenta las siliconas importadas –las bolsitas de siliconas no se fabrican en el país–, la AFIP calcula que entre 2008 y 2009 se hicieron unas 30 mil intervenciones anuales (ver nota central).

Pero no son sólo argentinas las que recurren al bisturí para aumentar sus pechos en clínicas locales: un porcentaje de las interesadas son pacientes-turistas extranjeras, mujeres tentadas por el tipo de cambio y el prestigio de los cirujanos plásticos argentinos y, a la vez, por la promoción que viene haciendo el Ministerio de Turismo de la Nación en el exterior, para instalar al país como destino de turismo médico. Llegan a Ezeiza para combinar una operación estética con un tour por la Patagonia, las cataratas o el norte argentino a un costo que puede rondar entre 8000 y 12.000 dólares el combo, más o menos lo que sale solo la cirugía de mamas en los Estados Unidos. “Tango y tetas” podría ser un buen slogan para promocionar el paquete que suele extenderse por dos semanas. “Anualmente llegan desde países latinoamericanos –menos Colombia, Costa Rica y Brasil, que compiten con la Argentina por este nicho del mercado– y los Estados Unidos entre 4000 y 5000 personas, la mayoría mujeres de entre 40 y 60 años, para someterse a algún procedimiento estético y aprovechar el viaje para pasear”, contó a Página/12 el director ejecutivo del Instituto Nacional de Promoción Turística, Leonardo Boto. Las operaciones más requeridas son las de aumento mamario pero también liftings, apuntó. Se estima –señaló el funcionario– que el turismo médico deja al país entre 100 y 120 millones de dólares por la atención en diversas especialidades: operaciones oculares, atención dental, cirugías de mayor complejidad como intervenciones de corazón, y estéticas. Un alto porcentaje de ese monto, dijo Boto, correspondería al turismo médico interesado en procedimientos estéticos.

La subfacturación, según la investigación de la AFIP, se extiende en muchos consultorios. Lo confirmaron a este diario varias pacientes recientemente operadas con implantes mamarios. Las facturas que recibieron fueron por montos inferiores a los pagados realmente, y no incluyeron varios de los gastos que se les dijo que se habían realizado durante la intervención. En algunos casos, no les permitieron cancelar el total con tarjetas de crédito, aunque la clínica ofrecía esa forma de pago, para que no quede registro.

Un reciente informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética reveló que, durante 2009, en la Argentina se realizaron 297.813 procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos: de esta forma, el país se ubicó en el séptimo lugar del ranking mundial si se toma en cuenta el número de procedimientos respecto de la población total, y en el puesto 13 si se computa solamente el número de las intervenciones realizadas. Estados Unidos y Brasil son los países con mayor cantidad de intervenciones estéticas en números absolutos. Entre los no quirúrgicos, se incluye con una demanda creciente la inyección de botox para barrer arrugas.

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