ECONOMíA › EL GOBIERNO CANADIENSE “MILITARIZó” TORONTO, PERO IGUAL HUBO INCIDENTES

La resistencia al G-20 se hizo sentir

La policía informó la detención de cerca de 500 manifestantes y el primer ministro de Canadá los calificó de “criminales”.

Ni siquiera la decisión de “militarizar” la ciudad de Toronto pudo evitar los incidentes durante la cumbre del G-20. Los enfrentamientos comenzaron el sábado por la tarde, cuando un grupo de manifestantes antiglobalización se separaron de una marcha pacífica y comenzaron a romper vidrieras y arrojar piedras y botellas contra las fuerzas de seguridad. Incluso llegaron a quemar varios autos. La policía reprimió con gases lacrimógenos y detuvo a cerca de 500 personas, logrando restablecer la tensa calma que caracterizó los días previos a la cumbre. No hubo muertos ni se informó sobre heridos graves.

El gobierno canadiense invirtió 1240 millones de dólares para intentar garantizar la seguridad en la ciudad. Se colocó una valla de tres metros de altura y más de tres kilómetros de largo para proteger el edificio donde se celebra el encuentro de los presidentes y en un radio de 30 cuadras se podían ver grupos de policías y soldados por todas partes, en total eran 20 mil, y numerosas calles cortadas.

Toronto quedó virtualmente paralizada, como si se hubiera decretado un toque de queda. Hasta la emblemática CN Tower que distingue a la ciudad fue cerrada para evitar sorpresas y se decretó asueto el viernes pasado para alentar a la gente a que se tomara el fin de semana largo lejos de la Cumbre. Sin embargo, todas estas medidas no sirvieron para evitar los disturbios.

La mecha se encendió cuando un grupo de jóvenes, vestidos de negro y con la cara tapada, se separaron de una manifestación pacífica que marchaba por University Avenue y comenzaron a romper vidrieras con bates de béisbol y martillos. Luego incendiaron varios autos, incluidos cuatro patrulleros. La policía reaccionó rápido y dispersó al grupo con gases lacrimógenos y gas pimienta, para luego iniciar una razzia que incluyó casi 500 detenciones, muchas durante la noche, no sólo en las calles sino también en la Universidad de Toronto. No obstante, las fotos que mostraban a los principales líderes mundiales “cercados” por los manifestantes que se oponen a las políticas de ajuste ya habían sido tomadas.

Los detenidos fueron trasladados a un centro montado especialmente en un antiguo estudio de cine para alojar a los manifestantes que causaran problemas durante la cumbre. Hacia allí se movilizaron ayer cientos de jóvenes con carteles que decían “Liberen a nuestros compañeros”, lo que motivó nuevos enfrentamientos con la policía y detenciones. Los distintos grupos de activistas se comunican todo el tiempo por Twitter y SMS. Por lo tanto, cuando hay choques en algún punto de la ciudad el resto suele dirigirse también hacia allí a sumarse a la resistencia, lo que complicaba el accionar policial.

El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, condenó duramente los incidentes, a punto tal que calificó como “criminales” a los manifestantes. “Nunca habíamos visto una delincuencia tan arbitraria y una violencia tan indiscriminada en nuestras calles”, agregó el jefe de la policía William Blair, que habló de “un día muy difícil”. Los disturbios obligaron, por ejemplo, a desviar a la comitiva que transportaba a su hotel al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Blair aclaró que la meta de los manifestantes violentos era atraer la atención de la policía lejos del perímetro donde se realiza la cumbre para que otro grupo pudiera interrumpir la reunión. Incluso se detuvo a cuatro personas cuando estaban saliendo de una alcantarilla a pocos metros de la valla de seguridad. La policía impidió el avance de los manifestantes y mientras duraron los incidentes clausuró un tramo del sistema de subtes y el centro comercial más grande de la ciudad.

Las protestas, protagonizadas también por ecologistas, organizaciones humanitarias, sindicalistas y grupos feministas, comenzaron siendo pacíficas y conformaron una larga marcha de unas 10.000 personas bajo una lluvia intensa. También concurrieron grupos de exiliados que residen en Canadá y protestaban por la violación de los derechos humanos u otras injusticias en sus respectivos países.

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Una joven es detenida ayer luego de reclamar la liberación de compañeros encarcelados el sábado.
 
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