EL MUNDO › AL FATAH TIENE VOLUNTAD DE DIALOGAR CON HAMAS

Nuevos aires de unidad palestina

Después de un año de ruptura entre las facciones palestinas, el presidente Mahmud Abbas invitó a Haniye, quien controla la Franja de Gaza, a negociar la paz. El líder de Hamas recibió favorablemente el pedido de su rival.

El presidente palestino, Mahmud Abbas, invitó a Hamas a negociar la paz. Después de un año de rechazar cualquier acción del movimiento islámico y de acusarlo de golpista, el mandatario decidió volver a la mesa y discutir un nuevo gobierno de unidad nacional. “Acabemos con esta situación de división”, pidió ayer Abbas en un mensaje televisado. En junio pasado, la cúpula de Hamas tomó control de la Franja de Gaza y desplazó a los hombres de Al Fatah, fieles al presidente Abbas, que se refugiaron en Cisjordania. Desde entonces, los dos territorios palestinos están desconectados. Pasada la medianoche, Hamas celebró la oferta de su rival. “El primer ministro Ismail Haniye recibe favorablemente este llamamiento muy positivo a un diálogo nacional”, informó su vocero desde Gaza y adelantó que el líder palestino anunciará su decisión hoy.

Aunque Haniye se mostró cauto y postergó el anuncio para hoy, hacía meses que esperaba escuchar las palabras que pronunció ayer su rival en la interna palestina, Mahmud Abbas. En su discurso, el mandatario aseguró que el diálogo sólo se dará dentro del marco de la llamada iniciativa yemenita. En marzo pasado, Hamas y Fatah discutieron en Yemen una propuesta impulsada y aprobada por la Liga Arabe. Compuesta por siete puntos, insta a las dos partes a llamar a elecciones anticipadas, crear un nuevo gobierno de unidad nacional y reconstruir todo el aparato de seguridad palestino, incluyendo las milicias y los grupos armados afines a las dos facciones.

El acuerdo, aceptado en un principio por las dos partes, se paralizó cuando Fatah demandó como condición previa que Hamas entregue el control de Gaza. Para el presidente Abbas todos los territorios palestinos están legítimamente bajo el mando de la Autoridad Palestina, liderada por él; mientras que para el primer ministro Haniye, ellos habían ganado el gobierno de Gaza en las últimas elecciones legislativas.

Según su discurso de ayer, Abbas habría resignado ese prerrequisito. Anoche en la ciudad de Gaza, algunos dirigentes de Hamas preferían esperar a recibir todos los detalles de Ramalá. El ex ministro de Asuntos Exteriores Mahmud al Zahar adelantó que Hamas sigue firme en su decisión de dialogar, pero sin condiciones previas.

Pero Abbas podría resignar mucho más que eso. “A todos aquellos que deseen unir nuestros hogares nacionales, les pido que acojan con beneplácito esta iniciativa”, señaló en su discurso. El pedido estaría dirigido a Estados Unidos e Israel, los dos gobiernos que se niegan a reconocer el liderazgo político de Hamas, aun si está acompañado por el más moderado Fatah.

En julio pasado, un mes después de que Hamas ganara el control militar de Gaza, el primer ministro israelí Ehud Olmert le advirtió al presidente palestino que no aceptaría un nuevo gobierno de unidad nacional junto a Hamas. “En el momento en el que Abbas vuelva a abrazar a Hamas dejaremos de hablar con él”, había sentenciado el premier, quien hace más de un año intenta avanzar en un proceso de paz con su par palestino, bajo el auspicio de Estados Unidos.

Además de las diferencias históricas que separan a los israelíes de los palestinos –Jerusalén, los colonos judíos en territorios palestinos y la vuelta de los palestinos que fueron expulsados después de la ocupación de Gaza y Cisjordania–, el proceso de paz está estancado por los constantes ataques e incursiones militares de Tel Aviv a la Franja de Gaza. En marzo pasado y a pesar del enfrentamiento entre Hamas y Fatah, Abbas rompió el diálogo con Israel. Las tropas israelíes habían bombardeado durante una semana entera la Franja, dejando 127 muertos y más de 400 heridos, muchos de ellos civiles.

Las críticas internacionales y la ira de Cisjordania convencieron al premier israelí de bajar la intensidad de los ataques. Sin embargo, el gobierno de Tel Aviv sigue decidido a estrangular a Hamas de una forma u otra. Ayer anunció que suspendía la entrega de combustible, que ya estaba ingresando con cuentagotas.

El mes pasado, la ONU y las ambulancias de los hospitales de Gaza tuvieron que dejar de trabajar semanas enteras porque no había nafta.

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“Terminemos con la situación de división”, dijo ayer el presidente Mahmud Abbas.
Imagen: AFP
 
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