EL MUNDO › LA JORNADA DE AYER TUVO TAN SOLO LOS GESTOS NECESARIOS DE LAS PARTES EN NEGOCIACION

Con cautela, empezó el diálogo en Bolivia

El gobierno de Evo Morales y los representantes de la opositora Media Luna discutieron cómo compatibilizar la nueva Constitución con los planteos autonomistas y cómo repartir las regalías gasíferas y petroleras.

 Por Diego González

Desde La Paz

Sin estridencias, discursos ni ceremonias, pero resguardados por fuertes medidas de seguridad, comenzó ayer el tan esperado diálogo en Bolivia. El punto de encuentro es la ciudad de Cochabamba, adonde desde el miércoles por la noche fueron arribando los representantes del Gobierno, los prefectos opositores congregados en el Consejo Nacional Democrático (Conalde) y los veedores nacionales e internacionales. Por la mañana, ante la mutua desconfianza, los planteos se limitaron a la realización de balances sobre los recientes sucesos acaecidos en el país. Ya por la tarde, luego de un cuarto intermedio, el presidente puso sobre la mesa las primeras propuestas gubernamentales: por un lado la exigencia –que en rigor ya había sido convenida en el preacuerdo– de la inmediata devolución de todas las instituciones ocupadas en el oriente al Ejecutivo y la búsqueda de consensos definitivos para pacificar al país. Por el otro, la convocatoria a elecciones en un futuro cercano de consejeros y subprefectos departamentales.

El encuentro, previsto para las 8 de argentina, se pospuso una hora. Evo Morales y su comitiva fueron los primeros en llegar, luego lo hicieron los prefectos opositores. Velozmente los actores se dividieron en tres mesas. La más observada fue aquella que discute la compatibilización de la Nueva Constitución Política del Estado con los estatutos autonómicos que preside el ministro de Desarrollo Rural, Carlos Romero. La segunda trata los temas del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y regalías y la tercera tiene por objetivo la designación de congresales de los cargos acéfalos. Los encargados de encabezar las negociaciones sobre dichos puntos son el ministro de Hacienda en lo que respecta al IDH y el ministro de Defensa, Héctor Arce, lidera las conversaciones sobre las designaciones.

Por parte de las prefecturas, estuvieron todas menos Pando. La razón es que ante la detención de Leopoldo Fernández por la reciente “Masacre del Porvenir”, en la que fueron masacradas al menos 19 personas, se decidió que no haya representación de dicho departamento. Ante el temor de que los representantes de la Conalde insistan en el llamamiento a la representación pandina, desde La Paz el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, advirtió: “Una cosa es diálogo en democracia y otra es investigación y sanción penal a personas que han cometido delitos. Confío en que todos adopten una actitud sensata, porque si alguien pidiera por él, estaría realizando una apología del delito”.

Sabina Cuéllar, la indígena opositora que gobierna Chuquisaca, había puesto en suspenso su asistencia dado que, argumentó, no estaba sobre la mesa la discusión por la capitalía que estuvo en el centro de las miradas a lo largo de la pasada Asamblea Constituyente. Sin embargo, ante el aislamiento que hubiera implicado su ausencia, a último momento decidió participar, a pesar de que el gobierno haya ratificado la intención de excluir esa temática de la agenda.

Como observadores del diálogo dijeron presente delegados de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea (UE), diplomáticos de Brasil, Chile y Argentina, y representantes de las iglesias Católica, Evangélica y Metodista.

Mientras el tenso diálogo daba lentos pasos, en las afueras del Centro de Convenciones El Manantial, de la localidad de Chiquicollo, ubicado a 10 kilómetros del centro de la ciudad de Cochabamba, organizaciones sociales e indígenas realizaban una vigilia. “Los bolivianos y bolivianas nos encontramos en emergencia y exigimos que el diálogo sea de manera honesta para poder pacificar el país”, declaró Fidel Surco, presidente de la Coordinadora Nacional para el Cambio (Conalcam).

Ante las consultas periodísticas, el vocero presidencial, Iván Canelas, explicó que no es la voluntad del Ejecutivo que las organizaciones permanezcan allí. Sin embargo, se encargó de subrayar que “las decisiones que asuman los movimientos sociales son decisiones independientes al gobierno y valoramos que ellos hayan reaccionado para defender la democracia como lo hicieron antes”.

El día de ayer no fue una jornada de avances concretos, sino de los tan necesarios gestos. Un ejemplo de ello es la extraña y probablemente involuntaria coincidencia a la que arribaron el viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic, y el visceral opositor cruceño Rubén Costas. Mientras el primero bregaba por la “madurez de todos los actores para llegar a un acuerdo”, el prefecto coincidió al plantear que está “esperanzado en conseguir ese gran pacto social”. En definitiva, se trató sólo de una primera fase de lo que se espera sea un largo y no menos complejo periplo.

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Los prefectos, de izq a der.: Suárez (Beni), Cossío (Tarija), Costas (Santa Cruz) y Cuéllar (Chuquisaca).
Imagen: AFP
 
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