EL MUNDO › IRáN DETUVO A LA HERMANA DE LA NOBEL DE LA PAZ SHIRIN EBADI

Las protestas y razzias no cesan

El gobierno iraní se desligó de las muertes de dirigentes producidas desde que empezaron las manifestaciones opositoras.

Las manifestaciones opositoras y las detenciones del gobierno no parecen tener fin en Irán. Mientras los medios del régimen islámico mostraban imágenes de marchas oficialistas y acusaban a supuestos terroristas de asesinar al sobrino del ex candidato presidencial reformista, Mir Hosein Musavi, los portales de Internet disidentes denunciaban la detención de más de una docena de periodistas y defensores de los derechos civiles. Entre ellos, la hermana de la Premio Nobel de la Paz iraní, Shirin Ebadi, y el cuñado de Musavi y su mujer. Además, varios blogueros publicaron en YouTube videos de dos pequeñas manifestaciones frente a universidades en Teherán, rodeados de fuerzas de seguridad estatales.

Ante la resistencia y la tenacidad de la oposición, el gobierno de Mahmud Ahmadinejad endurece cada vez más su discurso y sus represalias. El influyente líder religioso y el representante del Líder Supremo en la provincia de Jorosan (noroeste), ayatola Abas Vaez Tabasi, calificó a los líderes opositores como “enemigos de Dios”, figura que, en la ley islámica, es penada con la muerte. Y ése podría ser el destino de los más de una decena de líderes, periodistas y militantes reformistas detenidos el lunes y los que se sumaron a la lista ayer.

Entre los que aparecían mencionados con nombre y apellido en los blogs opositores se destacaban el hermano de la mujer de Musavi, Shapur Kasemi, y su esposa y presidenta de la Asociación por una Prensa Libre, Badrolsadaat Mofidi, y el reconocido periodista Mashallah Shamsolvaezin. El otro apellido que resaltaba en las denuncias era el de Nushin Ebadi, la hermana de la premio Nobel de la Paz. “Mi hermana, la doctora Nushin Ebadi, docente en la Facultad de Medicina de la Universidad Azad de Teherán, fue arrestada ayer (por el lunes) en su vivienda por agentes de Inteligencia y llevada a un lugar desconocido”, aseguró la opositora iraní desde su exilio en Londres.

Según relató Ebadi, el gobierno había intentando presionar a su hermana para que se callara. Sin embargo, agregó, la profesora de medicina nunca cedió y el mismo lunes habría hablado con ella por teléfono para contarle cómo estaba la situación después de la cruenta represión del domingo pasado, que terminó con ocho muertos. Ayer la policía iraní informó a través de un comunicado que la mitad habrían sido producto de “accidentes” y no de heridas de bala. Según el gobierno de Ahmadinejad, los basij (milicia islámica) no utilizaron armas de fuego.

El gobierno comenzó a cubrirse y desligó toda responsabilidad por las muertes del domingo pasado. Como hizo una y otra vez después de las cuestionadas elecciones de junio, en las que Ahmadinejad supuestamente arrasó, acusó a los opositores de iniciar los choques con las fuerzas de seguridad y los catalogó de “contrarrevolucionarios”, no reformistas.

Inclusive los funcionarios que cuestionaban la represión a reconocidos líderes reformistas como Musavi ya no esbozan ni un ápice de crítica. “La Justicia debe enfrentar a los antirrevolucionarios con los castigos más severos”, reclamó ayer el actual líder del Parlamento, Ali Larijani. Hace cinco meses, pedía públicamente una investigación sobre los excesos de los basij.

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Un dirigente opositor participa de una protesta en Teherán.
Imagen: AFP
 
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