EL MUNDO › DENUNCIAN AL MOTOR DE BUSQUEDA POR POSICION DOMINANTE Y DESLEALTAD COMERCIAL, COMO ANTES A MICROSOFT

Google en la mira de la Unión Europea

La denuncia se debe a que en Europa el 85,5 por ciento de todas las búsquedas por Internet se hacen con Google. Francia, Italia, Alemania y las autoridades de Bruselas investigan las prácticas comerciales de la firma norteamericana.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

Google está reemplazando a Microsoft en la categoría de demonio que viola la privacidad y se atribuye prácticas desleales con los usuarios en la red. Hasta los aliados históricos que habían izado a Google al pedestal de anti Microsoft por excelencia entraron en abierta oposición con la empresa de California que controla el 90 por ciento del mercado mundial de buscadores, tiene un lugar preponderante en la publicidad en línea, acapara lo esencial del tráfico de videos con YouTube, está sembrando pánico con su proyecto de lanzar una biblioteca universal, la Google Books, y está por poner un pie en la telefonía móvil. Sus adversarios han cruzado el Atlántico. Esta semana, la Comisión Europea aceptó cómo válidos los argumentos presentados contra Google por tres compañías que denuncian sus prácticas. Se trata del portal británico para comparar precios, Founden, del portal de compras online Ciao y del buscador jurídico francés ejustice.fr.

Founden y ejustice.fr incriminan a Google porque el buscador los relega muy abajo en la lista de los resultados de las búsquedas. Ciao! cuestiona a Google por las condiciones artificialmente elevadas que fija en la tarificación publicitaria. La Comisión Europea cursó a Google un pedido de información sobre estas tres denuncias. Por ahora se trata sólo de una solicitud de información y no de una investigación. Sin embargo, la intervención de la Comisión Europea inaugura un nuevo frente de batalla con Google en momentos en que esta instancia del Viejo Continente cierra uno tras otro los numerosos antagonismos que tenía con Microsoft. Julia Holtz, la abogada de Google, explicó en una conferencia de prensa en Bruselas que “al final de cuentas lo que hay que saber es si Google está ahogando a la competencia, y ése no es el caso”. En su blog, Google amplió las informaciones suministradas por su abogada sobre los denunciantes: Founden forma parte de la organización Icomp, financiada por Microsoft, mientras que Ciao! habría empezado a quejarse a partir de 2008, o sea, una vez que Microsoft la compró.

Google tiene actualmente procesos abiertos en tres países europeos al tiempo que su estrategia de desarrollo múltiple suscitó una violenta carga del presidente de Apple. Según narró el portal Wired, hace unos 15 días, en el curso de una reunión con miembros de su empresa, Steve Jobs criticó a Google por su Nexus One, el último objeto del buscador con el cual se introduce el en mercado de la telefonía. “Nosotros no entramos en el negocio de los buscadores. Ellos han entrado en el negocio de los teléfonos. No es un error, quieren matar al iPhone. No los dejaremos”, dijo Jobs.

Las tensiones en el seno del trío Microsoft-Apple-Google son tanto más densas cuanto que Apple está negociando con Microsoft para usar el buscador Bing por defecto en el iPhone. A su vez, Yahoo y Microsoft llegaron a un acuerdo para desarrollar juntos el motor de búsqueda Bing. Las evoluciones han sido tan rápidas que el pasado primero de febrero, Alexis Kauffman, presidente fundador de la red Framasoft especializada en el desarrollo de programas libres, explicó al diario Le Monde el alcance de los desencantos: “Culturalmente, estábamos en un universo donde había un chivo expiatorio: Microsoft simbolizaba todo lo que iba en la mala dirección. Hoy la situación es más compleja”.

En el corazón de esa complejidad están las prácticas monopólicas de Google, su política discutible de conservación de datos personales, de la que todos los usuarios de Internet son víctimas, las tarifas publicitarias, los criterios con los que aparecen los resultados de las búsquedas y la cuestión de los derechos de reproducción de artículos e imágenes.

En Europa, Francia, Alemania e Italia están detrás de Google. En Francia, el informe Zelnik señala que “no está excluido que algunas prácticas de Google puedan ser calificadas de posición dominante”. En Alemania, son los editores de diarios agrupados en la BDZV y los de revistas, representados por VDZ, quienes atacan a Google News por la utilización libre que hace de las informaciones. Euro-Cities se opone a Google Maps con el argumento de que el servicio gratuito de presentación de mapas destruye su mercado. En Italia, los procesos en curso son los mismos que en Alemania: la difusión de contenidos informativos sin pago de derechos. La posición dominante del algoritmo de búsqueda de Google es absoluta.

En el curso del pasado mes de enero, los internautas europeos realizaron 29,6 mil millones de búsquedas en los motores. De ese total, la consultora Comscore calculó que 25,3 mil millones lo hicieron a través de Google, lo que representa el 85,5 de todas las búsquedas. Detrás vienen el motor de búsqueda ruso Yandez, 4,9%, Bing, 2%, y Yahoo Search, 1,5%. Lo que está hoy en tela de juicio son justamente las normas preferenciales mediante las cuales Google responde a las búsquedas de los usuarios. Julia Holtz asegura que no existe ningún sistema perfecto y que Google prioriza las entradas más útiles. La abogada de Google apunta que “todos los portales Internet son tratados por igual”. Sin embargo, el argumento carece de plena veracidad.

Los resultados del motor varían según el contenido de la búsqueda. No obstante, el resultado varía según el objeto de la búsqueda. Si un particular se sirve del motor para explorar un objeto no comercial, los especialistas estiman que la pertinencia es óptima. Ahora bien, si alguien quiere ir de vacaciones a las cataratas del Iguazú y explora las ofertas mediante Google, el motor de búsqueda no privilegia en su pantalla la oferta más barata, sino las ofertas promovidas por las agencias que han firmado un contrato con Adwords, la filial de Google que gestiona la publicidad.

Renaud Chareyre, autor del libro Google Spleen, explicó en detalle la ambigüedad y el objetivo del sistema en un artículo publicado por el diario Le Monde. Chareyre escribe: “Para mantener en el circuito una oferta poco ventajosa y, por consiguiente, hacer subir los precios entre los anunciantes, el único recurso posible es privilegiarla en la clasificación de los links auspiciados, haciendo incluso desaparecer de la pantalla de los usuarios las propuestas más atractivas”.

La famosa divisa de Google “Don’t be evil” (No seas malevolente) tiene los límites fijados por Adwords y los links auspiciados.

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Imagen: EFE
 
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