EL MUNDO › FUTBOLISTAS, PRíNCIPES Y FAMILIARES DE VíCTIMAS FUERON ESCUCHADOS POR UN DIARIO EN GRAN BRETAñA

Nadie se salva de tener el teléfono pinchado

El escándalo salpica al primer ministro David Cameron porque su jefe de prensa desde el 2007 hasta este año fue Andy Caulson, la misma persona que editaba News of the World cuando las primeras escuchas fueron descubiertas.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

Nadie parece haberse salvado de la escucha telefónica del grupo Murdoch en el Reino Unido. El escándalo, que saltó a fines de 2005, cuenta con una larga lista de celebridades sometidas a escuchas telefónicas del dominical News of The World: desde el príncipe Guillermo y la familia real a políticos, futbolistas (Paul Gascoine), actores (Sienna Miller, Hugh Grant) y un largo etcétera. En un salto cualitativo que abarca potencialmente a la sociedad entera, trascendió esta semana que el News of the World también intervino celulares de familiares de las víctimas de pedófilos, de los atentados terroristas de 2005 y de caídos en Irak y Afganistán. Ayer, en medio de un furibundo debate en la Cámara de los Comunes, el primer ministro David Cameron anunció una investigación independiente sobre el tema cuando concluya la que está realizando la policía, pero el líder de la oposición, el laborista Ed Milliband, exigió que la comisión comenzara a trabajar ya mismo.

El matutino The Guardian de-sató este lunes la nueva catarata de revelaciones con el caso de Milly Dowler, una niña de 13 años, desaparecida y asesinada en 2002. Según el periódico, un investigador privado a sueldo del News of the World interceptó el buzón de voz del celular de Milly Dowler y borró mensajes antiguos para que hubiera espacio para los nuevos, fuente de exclusivas para el diario y de falsas esperanzas para la familia que creyó que la niña estaba viva por esa actividad telefónica. Al caso de Dowler revelado el lunes, se añadió el martes el de los padres de dos niñas asesinadas en 2003, Holly Wells y Jessica Chapman, cuyos celulares habían sido sometidos a este tratamiento News of the World. Ayer miércoles el insulto salpicó a la sociedad entera con el anuncio de que las familias de las víctimas de los atentados del 7 de julio de 2005 que dejaron un saldo de 54 muertos y más de 700 heridos habían sufrido interceptaciones telefónicas.

En la Cámara de los Comunes un debate de tres horas calentó más el ambiente. Sucede que el jefe de prensa del primer ministro David Cameron desde sus tiempos en la oposición en 2007 hasta este año fue Andy Caulson, editor del News of the World durante el primer escándalo del periódico con el príncipe Guillermo. Entre las revelaciones que saltaron en estos días hay correos electrónicos de Caulson en los que autoriza el pago a la policía para obtener exclusivas. “El primer ministro tiene que reconocer que cometió un gravísimo error al elegir a Andy Caulson como su jefe de prensa”, atacó en la Cámara el jefe de la oposición Ed Milliband. El líder laborista pidió la renuncia de la directora ejecutiva del News International Rebekah Brooks y presionó a Cameron a que se pronunciara en ese sentido. Cameron eludió el convite. Uno de sus grandes logros cuando era líder de la oposición fue “seducir” a Ruppert Murdoch para que el grupo retirase el apoyo que le había dado al “Nuevo Laborismo” en 1997 y volviese a sus fuentes naturales, es decir, a los conservadores.

El escándalo ya se ha llevado un par de cabezas y cientos de miles de libras en compensación. En 2007 Clive Goodman, editor de temas reales del News of the World, fue condenado a cuatro meses de prisión por “conspirar para tener acceso a mensajes telefónicos de la realeza” y el investigador privado Glenn Mulcair a seis meses por el mismo cargo. La Justicia no halló pruebas de que en su papel de editor Andy Caulson hubiera ordenado la escucha telefónica, pero su posición en el diario resultó insostenible, pese a lo cual Cameron lo empleó poco después como jefe de prensa del Partido Conservador. Este año el grupo Murdoch le pagó unas 100 mil libras a la actriz Sienna Miller y unas 20 mil a Andy Gray, un presentador de Sky Sports para evitar que el caso llegara a la Corte. El periódico tiene un fondo de unas 20 millones de libras e instrucciones de ofrecer un 10 por ciento más de lo que las víctimas podrían recibir si van a la Justicia, pero la nueva catarata de escándalos está amenazando esta estrategia de enterrar el escándalo con palas de dinero.

A pesar de que se mostró “escandalizada por las revelaciones”, los días de Rebekah Brooks en el cargo parecen contados. Favorita de Ruppert Murdoch, Brooks era directora del News of the World durante el caso de Milly Dowler y tuvo un ascenso vertiginoso a directora de The Sun y ejecutiva de la corporación. Hoy depende de la investigación policial en curso y del pulgar de Murdoch. El problema para el grupo es que esta vez el escándalo no se va a olvidar con un par de renuncias y portazos. Desde 2006 el periódico apeló al argumento de la manzana podrida: hoy todo apunta a que lejos de ser casos aislados hay una política sistemática de los diarios sensacionalistas del grupo. El intento del grupo Murdoch de adquirir una mayoría accionaria en la cadena televisiva BskyB, que debería anunciarse mañana, viernes, puede ser una de las primeras víctimas. En la Cámara Milliband pidió que se refiriese el asunto a la Comisión de Competencia, algo que el gobierno se negó a hacer, pero lo cierto es que, en medio del escándalo, un dictamen favorable sería indigerible para la opinión pública.

Una muestra del impacto de las nuevas revelaciones es que un grupo de poderosas multinacionales –Ford, Virgin Media, Tesco– anunciaron el martes que retiraban o estaban analizando el futuro de sus anuncios en el dominical. El arrastre político e institucional también es grave. Desde un principio la investigación policial fue seriamente cuestionada mientras que la clase política –laboral y conservadora– se ha comportado como pretendiente del grupo Murdoch, dispuesto a todo por conseguir su mano. El único que ha salido bien parado es el matutino The Guardian que, desde un principio, ha seguido el tema con una tenacidad ausente a nivel institucional.

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El magnate de los medios australiano Ruppert Murdoch (izq.), dueño del diario que espió a distintas personalidades.
Imagen: AFP
 
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