EL MUNDO › CHAVISMO Y OPOSICIóN MIDIERON FUERZAS EN UN DíA SIMBóLICO EN LA HISTORIA VENEZOLANA

Una fecha, dos convocatorias en Caracas

Mientras Maduro denunció un plan para atentar contra su vida y la de Cabello, Capriles reclamó un mensaje de Chávez.

Una multitud de seguidores del gobierno de Venezuela participó ayer de la “Toma de Caracas”, a la que convocó el oficialismo para respaldar una vez más al presidente Hugo Chávez. Durante la concentración, el vicepresidente Nicolás Maduro ratificó la denuncia sobre un supuesto plan para atentar contra su vida y la del titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y anunció un nuevo viaje a Cuba para visitar al jefe de Estado. La oposición, que hizo su propio acto, manifestó que la ausencia de Chávez agravó la situación de incertidumbre política y denunció la “sumisión” del Ejecutivo a Cuba.

La excusa para una y otra manifestación fue la conmemoración de los 55 años de la restauración de la democracia en el país, tras el final de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. El oficialismo marchó desde tres puntos de la capital y dibujó una marea roja hacia el barrio popular de 23 de Enero, cercano al Palacio Miraflores, desde donde salió Maduro para acompañar a pie la movilización en unos cinco kilómetros. Miles de partidarios del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) acudieron llevando camisetas rojas y agitando banderas y afiches con el rostro de Chávez, internado en La Habana desde que fue operado por una recidiva de cáncer en la zona pélvica, el 11 de diciembre. Los organizadores del PSUV bautizaron la marcha como la Toma de Caracas.

El oficialismo sostuvo que los ideales del 23 de enero de 1958 fueron traicionados por los partidos Acción Democrática (AD) y el socialcristiano Copei, que se alternaron en el poder durante 40 años, apoyados en un pacto de gobernabilidad. Las dos fuerzas integran ahora la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Al cierre de la movilización, Maduro ratificó la denuncia formulada más temprano, durante la movilización, por el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Néstor Reverol, sobre un supuesto plan para atentar contra su vida y la de Diosdado Cabello. “Queremos hacer una denuncia importante. Tenemos ya algunas semanas haciendo seguimiento de un grupo que se infiltró en el país y tiene como objetivo atentar contra la vida de Diosdado y contra mi vida. Por eso es que ellos (oposición) han dicho que nos estamos peleando”, reiteró luego Maduro. El vicepresidente consideró que la jugada macabra y criminal es tratar de atentar contra la vida de cualquiera de los dos y luego echarle la culpa al otro y les pidió a los venezolanos que no se sorprendan “con las acciones que se tomen en los próximos días” para contener a los criminales que se infiltraron en el país. Maduro criticó el “lenguaje despectivo” propio de la oligarquía que se usó en las supuestas reuniones en las que se tramó el atentado, donde se referían a él como el “autobusero”, por su pasado como chofer de ómnibus de Caracas, y a Cabello como el “teniencito”, por ser teniente retirado luego de su fallido golpe de Estado junto a Chávez en 2002.

Designado por Chávez como su heredero político en caso de que éste no pudiese asumir su nuevo mandato presidencial y hubiese que convocar a elecciones, Maduro aseguró que el gobierno responderá “con mano dura”. “El que se equivoque tiene que ir preso, el que viole la Constitución y la paz de este país tiene que ir preso. Mano dura contra la conspiración de la derecha”, clamó. Al mismo tiempo, anunció que viajaría ayer a Cuba junto al ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, para acompañar al jefe del Ejecutivo venezolano, quien se prepara para una nueva etapa de tratamiento. Esta será la tercera vez que el vicepresidente visita a Chávez en La Habana.

La opositora MUD, en tanto, hizo una concentración en un estadio techado del este de Caracas. El secretario ejecutivo del partido, Ramón Guillermo Aveledo, consideró que el país vive una incertidumbre y “merece saber qué pasa” con el presidente. Aseguró que la verdad y la Constitución son las dos herramientas que se necesitan para salir de esta situación. En un documento de la alianza que leyó Aveledo, la MUD lamentó la “vergonzosa sumisión” a Cuba del Ejecutivo venezolano y advirtió que la ausencia de Chávez agravó la situación de incertidumbre política. “Sus sucesores, esos mismos que el pueblo ha señalado por su mala gestión como culpables de los problemas, compiten en torpeza y prepotencia como si con los desplantes encontraran solución a los problemas del país”, dijo. Tras el acto, el ex candidato presidencial Henrique Capriles denunció que el gobierno “usa la violencia para tratar de dividir a los venezolanos y generar la confrontación” y exigió nuevamente al presidente que se comunique desde Cuba y tranquilice al país sobre su estado de salud. Asimismo, acusó al Ejecutivo de mentir y jugar con la esperanza de los ciudadanos.

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La convocatoria de Capriles fue en el este de Caracas; la de Maduro, cerca del palacio presidencial.
 
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