EL PAíS › OPINIóN

A mi querido Pino Solanas

 Por Susana Rinaldi *

Ciertamente me cuesta responder a ese ataque por demás altisonante con que has decidido menospreciar opiniones supuestas que –dada tu verborragia habitual– acusan inmerecidamente a ese conjunto de intelectuales y artistas que no nos pronunciamos “por esta reacción presidencial de muy bajo nivel”.

Demasiado gruesa la afrenta, por lo menos a tus compañeros generacionalmente hablando. Por ejemplo, pudiste suponer que para algunos, como es mi caso, el asunto no nos pareció de gravedad sino simplemente que tanto Ricardo Darín tiene la libertad y el derecho de expresar sus dudas, como la Presidenta hacerse responsable (que es lo que hace siempre) de responder sin intermediarios oficiosos a quien considera merece una respuesta respetuosa, dando de ese modo ejemplo de civil cordialidad que no es precisamente lo que está acostumbrada a recibir.

Tu forma de interpretar el hecho ocurrido: “... estamos frente a una degradación del derecho a opinar...”, habla por sí sola al respecto. Ahora bien, mi querido: lo que realmente me molesta de tus palabras es que no tengas la delicadeza de mencionar con nombre y apellido (como se debiera). ¿Quiénes somos los que padecemos de la vergüenza de no saber responder a “esta reacción presidencial”? Sobre todo para que aquellos que como yo, que no somos ni peronistas ni radicales, o que simplemente no aplicamos fobias literarias en nombre de Boca o River, podamos esclarecer el porqué de tu diatriba.

Dejándome llevar por tus palabras: es verdad que por encima de todo enjuiciamiento debemos guardar respeto por nuestra Constitución y por ello una de las premisas sería pedirles a los funcionarios todos, se encuentren donde se encuentren, no olvidar la obligación que les cabe frente a la ciudadanía de hacer ejercicio militante de transparencia pública. Pregunto mi querido: ¿no es esto lo que nuestra Presidenta ha esclarecido sin subterfugios a quien manifiesta su inquietud desde una nota periodística? En fin, creo que esta manera de confundir los tantos no le hace bien a ninguno. Es por ello que no saludo de buen grado tu forma de mencionarnos a quienes no pensamos como vos y que, como en este caso, lamentamos esta nueva tendencia al oscurantismo en las palabras de quien debería tener presente el “verdadero horror” padecido cuando por defender su opinión fue atacado a tiros por la intolerancia circundante. Creo que de ninguna manera podríamos comparar los tiempos. ¿Te acordás, Pino querido? Y también se decía que estábamos en democracia, ¿no?

* Cantante. Legisladora por el Frente Progresista Popular.

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