SOCIEDAD › INVESTIGAN AL CAPITAN MENGANNO DESPUES DE TIROTEARSE CON UN ARMA CON PAPELES VENCIDOS

Un superhéroe con portación vencida

Se reveló la identidad del famoso superhéroe carnal de Lanús después de disparar 14 veces contra presuntos ladrones. Era oficial de la Federal en el Cuerpo de Infantería hasta 1996. No tenía permiso de portación de la Glock con la que disparó.

 Por Horacio Cecchi

Dos fulanos y un zutano intentaron el lunes pasado por la noche robar un vehículo a una familia que regresaba a su casa en Eva Perón y Sarmiento, de Lanús. La historia hubiera pasado desapercibida, una más entre tantas historias de la ciudad desnuda, si no hubiera sido por la veloz intervención del... Capitán Menganno, el superhéroe del subdesarrollo bonaerense. La intervención del héroe enmascarado tuvo lugar porque el trío de fulanos y zutano tuvo la escasísima suerte de pretender hacerse del mismísimo mengannomóvil, lo que provocó la inmediata reacción de Menganno con una lluvia de balas que puso a los tres villanos con los pies en polvorosa, sin que su mujer y sus hijos sufrieran consecuencias. No hubo heridos, salvo Menganno, con tres impactos en lo más profundo de su alma: la causa abierta tras la lluvia de balas reveló su identidad: era policía retirado de la Federal y terminó con una causa penal en contra por tenencia ilegítima de la Glock .40.

–Cáspita, si tuviera máscara pensaría que es el Capitán Menganno –susurró uno de los fulanos al zutano, cuando vieron que un hombre acompañado de su mujer y dos hijos se aprestaba a estacionar en el garaje su moderno automóvil.

–Mientras no sea un rati –contestó, con más experiencia en intuiciones predictivas, el zutano–. ¡Ea, vamos! –dijo, y bajaron los tres dispuestos a levantarse el pomposo Citroën C3, sin comprender que se trataba nada menos que del mengannomóvil oculto bajo su traje civil. Y para colmo el pinta de rati, el pinta de enmascarado justiciero sin máscara, era nada menos que el Capitán Menganno, el superhéroe de los chicos y los grandes de Lanús, el terror de los villanos, que no es que había llegado ultrarrápido sino que era el dueño del auto. Algunos vecinos aseguran haber oído el grito de “¡con el mengannomóvil no!”. Tan sólo versiones de la jungla de asfalto.

–¡Pam, pam, bang! –bramó la Glock que el Capitán desenfundó de su mengannoguantera en lo que tarda un saltamontes en perderse en la boca de un sapo.

–¡Ay, epa, recórcholis! –reaccionaron los fulanos.

–¡Ouch, ugh, atiza! –exclamó el zutano.

–¡Pam, pam, buuum, pam, pam! ¡Swoou crash! –el parabrisas del mengannomóvil hecho añicos por el propio dueño.

–¡Santo cielo! –gritó la mujer.

–¡Blam, pam, pam, bang, buuum! –escupió fuego la .40 mientras Menganno se arrojaba sobre su esposa para cubrirla con su cuerpo–. ¡Plaf, ouch!

Y sonó el último disparo de la Glock: “¡Cataplummmm!”. Catorce según los peritos. Los tres villanos huyeron.

Después, el superhéroe de Lanús colgó de su página la imagen de su mengannomóvil atravesado de orificios cual cruda metáfora de la inseguridad, subrayando la humildad y simpleza del héroe, quien en unas pocas palabras describió el momento vivido: “Hice lo que pude, amigos... no comenten si nunca les pasó algo así... no se lo deseo a nadie”.

Pasado el momento horrendo, y para desazón de todos los chicos y grandes de Lanús, la investigación penal terminó revelando la identidad del superhéroe. Pero antes se puede aprovechar el corte para decir que el Capitán Menganno apareció en Lanús un buen día, a mediados de 2010, vestido cual Capitán América, aunque de color azul, con casco y máscara, guantes, coraza de pectorales inflados de algodón, un escudo cual centro de dardos de pub inglés, pero azul y blanco, borceguíes policiales o rezagos de La Chinche, un par de esposas colgadas del cinturón, en fin... la Glock sin estar a la vista.

Para entonces dijo que lo hacía para “hacer el bien”, “ayudar a ancianas”, “recuperar perritos”, sacarse fotos con los niños, ayudar en colectas (llegó a donar una de sus mengannomotos para un chico que debía realizarse un trasplante en China) pero, principalmente, como su hermano del Norte, luchar contra el crimen. Como reveló Menganno en entrevistas, confiaba en que pasaba por la calle y los ladrones se asustaban. Incluso, como sostuvo alguna vez, “hacer de puente entre la gente y la policía (la Bonaerense), porque la gente no se anima a llamarla, entonces que me llamen a mí y yo llamo a la policía”.

Volviendo a la escena, intervinieron la Fiscalía 20 de Lanús y la comisaría 2ª de la Bonaerense de ese partido. Alguna fuente gótica soltó las prendas como decir los Reyes Magos no existen y “el tal Menganno se llama Oscar Natalio Lefosse”. Hasta la edad tiraron (47), reduciendo al superhéroe a un hombre común que va al supermercado. “Fue oficial subinspector del Cuerpo de Infantería de la Federal entre 1986 y 1996”, agregaron. Para colmo la misma fiscalía abrió una causa penal en su contra por portación ilegítima de la menganno.40, licencia que tenía vencida desde febrero del año pasado. “Por lo que tenemos establecido –dijo un envidioso de la Bonaerense–, hasta el momento a este hombre nunca le habrían disparado y, por el contrario, él fue el único que efectuó los 14 balazos con su pistola Glock. Podría haber matado a un vecino, a un inocente, es un irresponsable.” Habrase visto. Ahora, más allá de la investigación, lo que resulta es que ya no saldrá el Capitán Menganno a recorrer las calles de Lanús a asustar fulanos porque, cuando lo haga, los chicos lo verán y le dirán: “Mirá quién va ahí, ¡chau Oscar!”. Y lo van a saludar desprotegidos.

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“Yo creo que los asaltantes se asustan cuando me ven recorriendo las calles de Lanús.”
 
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