EL MUNDO › LA INICIATIVA FUE CUESTIONADA POR PROFESORES, ESTUDIANTES Y LA OPOSICION ESPAÑOLA EN BLOQUE

El PP aprobó la polémica ley educativa

La reforma impulsada por Rajoy consolida los recortes de seis mil millones de euros en educación y reincorpora elementos de la enseñanza franquista, como la religión católica y la homogeneización lingüística.

La séptima reforma de Educación de la democracia española fue aprobada ayer definitivamente por el Parlamento gracias a la mayoría del gobernante Partido Popular (PP) y pese al rechazo de la oposición y la comunidad educativa. Así, José Ignacio Wert, titular de Educación, Cultura y Deporte, logró su máxima ambición desde que asumió la cartera hace dos años: una nueva reforma educativa con la cual la oposición votó en bloque.

La Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), repudiada por estudiantes y profesores en varias protestas, fue aprobada en el Congreso de los Diputados, donde el PP tiene mayoría absoluta, por 182 votos contra 143 y dos abstenciones. En términos generales, la nueva ley, ya aprobada por el Senado la semana pasada, consolida los recortes en el área de educación –en torno de los 6000 millones de euros– y un modelo neoliberal basado en criterios mercantilistas.

Además, reincorpora elementos de la enseñanza franquista, como la religión católica y la homogeneización lingüística, una cuestión, esta última, que abre una nueva grieta con Cataluña en plena escalada del conflicto secesionista. El partido Unión del Pueblo Navarro (UPN) fue la única fuerza política, aparte del PP, que apoyó la propuesta de reforma del sistema de educación presentada por el ministro del área, el controvertido José Ignacio Wert.

La oposición anunció su intención de derogar esta ley en cuanto cambie el partido en el gobierno y dijo que acudirá al Tribunal Constitucional para recurrir algunos de sus contenidos. Durante el debate parlamentario, los socialistas del PSOE –el mayor partido de la oposición– presentaron una propuesta, que no prosperó, para reprobar al ministro por su gestión. La norma, que ve la luz catorce meses después de que el Ejecutivo aprobara el anteproyecto, empezará a implantarse en el curso 2014-15 en primaria y FP básica, mientras que para secundaria y bachillerato será a partir del 2015-16.

La Lomce o “ley Wert” le ha valido al ministro tres huelgas generales del sector en menos de dos años y la reiterada petición de dimisión por parte de la comunidad educativa, que como la oposición, la considera “adoctrinadora, españolista y fanática”. El diputado del PSOE Mario Bedera pidió la salida del ministro –“dimita y llévese debajo del brazo su ley”– y dijo que la reforma es “innecesaria”. Desde el PP, la diputada María Jesús Moro defendió la necesidad de esta reforma frente al “inmovilismo” de la oposición en materia educativa, y aseguró que está avalada por once millones de votantes. Resaltó además que la Lomce incorporó en su tramitación un total de 109 enmiendas entre el Congreso y el Senado.

La Plataforma Estatal por la Escuela Pública, integrada por distintas asociaciones y sindicatos de docentes, padres y alumnos, mostraron su rechazo a la Lomce registrando en el Congreso una carta dirigida al presidente de la Cámara, Jesús Posada, en la que sostienen que hoy (por ayer) es un “día triste para la democracia”.

La oposición intentó en dos ocasiones reprobar a Wert en el Congreso de los Diputados, la última vez esta misma semana. Pero el mismo día en el que se aprobaba su reforma educativa con los únicos votos del Partido Popular (PP), esa holgada mayoría absoluta de la formación gobernante impedía su censura. Poco parece importarle a él, porque pese a ese cuestionamiento y a la mala imagen que tiene entre los españoles, cuenta con el firme respaldo del jefe del Ejecutivo. “Ha cumplido el programa del PP, ha sido muy valiente, ha dado un paso adelante y tiene el respaldo pleno del gobierno y de su presidente”, dijo Mariano Rajoy hace poco, cuando un vocero de la Comisión Europea desmintiera, tachando de “basura”, las afirmaciones de Wert que atribuían a Bruselas el recorte de becas Erasmus.

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El lema de la protesta en Madrid fue “La educación no es gasto, es inversión. No a los recortes”.
Imagen: EFE
 
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