EL MUNDO › LA GENTE DE GARISSA, EN KENIA, INTENTA RECUPERARSE

Sobrevivientes de una masacre

 Por Ariel Zirulnick *

Desde Garissa

En el intenso calor de la tarde del noreste de Kenia, pasa una camioneta blanca por la ruta principal de Garissa, con una multitud corriendo detrás. Es el mismo camino en el que hace tres días estudiantes aterrorizados también corrían, descalzos en camisón y calzoncillo, después que los despertaran los disparos de militantes de Al Shabaab que atacaban el campus universitario de la ciudad.

En la parte trasera de la camioneta, los cuerpos desnudos de cuatro hombres se apilan uno encima del otro, anteriormente levantados de la morgue del hospital. Son, dicen las autoridades, los cadáveres de los responsables del ataque a la Universidad de Garissa, pertenecían a un grupo de hombres que vagaban por el edificio impunemente y que mataron a 148 personas.

El camión se paró en una escuela primaria. Los soldados están con pistolas y palos intentando controlar a la multitud. Pero aún así, empujan más. “Que los vean”, dice un soldado de la guardia. Los cuerpos, acribillados a balazos, están hinchados –casi imposible de identificar–. Hassan Sheikh Ali, un funcionario local de educación, insiste en que, al menos, el atacante que está arriba, al que puede ver claramente, no es somalí. El cadáver no es lo suficientemente delgado, dice. También está circuncidado, que, en opinión de Ali, hace que sea poco probable que el hombre sea del país de donde Al Shabaab continúa aterrorizando a Kenia.

Ifrah Adén Shidow, un voluntario de la Cruz Roja que vio los cadáveres al recoger los cuerpos de los estudiantes el jueves, dice que tres de los atacantes fueron abatidos a tiros mientras uno se atrincheró en una habitación con estudiantes y detonó una granada al final de una toma de rehenes de 12 horas.

Tras el peor ataque terrorista en Kenia en más de 15 años, Garissa está comenzando a recuperarse. A la mañana se levantó el toque de queda impuesto por Nairobi, con los comerciantes abriendo sus vidrieras, matatus (minibuses) que recorren la carretera principal y carros y peatones llenando las calles. Para las nueve de la mañana de ayer, el campamento improvisado en la pista de aterrizaje militar para los sobrevivientes de la masacre de la universidad estaba vacío y los últimos estudiantes en los autobuses rumbo a sus hogares. No obstante Al Shabaab –el grupo responsable del ataque en el centro comercial Westgate en Nairobi en 2013– continúa amenazando su existencia.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère

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