EL MUNDO › LA CRISIS EN YEMEN, SIRIA E IRAK

Medio Oriente convulsionado

 Por Patrick Cockburn *

Una sucesión de acontecimientos militares y diplomáticos cruciales está convulsionando el paisaje político de Medio Oriente. La novedad más importante es el acuerdo entre Estados Unidos y las otras cinco potencias mundiales con Irán para limitar el programa nuclear iraní a cambio de una flexibilización de las sanciones (foto de iraníes viendo los diarios). Pero el cese de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, una característica desestabilizadora de la política en Medio Oriente desde el derrocamiento del sha en 1979, no puede hacer mucho para frenar la cada vez mayor violencia en Siria, Yemen e Irak.

En todo caso los beneficios de un acuerdo entre Washington y Teherán pueden tardar en llegar, si es que llegan, ya que los republicanos en el Congreso, los saudíes e Israel tratan de destruirlo. Y aun si se ratifica y se implementa el acuerdo, el presidente Obama podría estar más impedido por su opositores de más cooperación con Irán en otras partes de Medio Oriente. En contraste con el ritmo de caracol de este acercamiento, las crisis en Yemen y Siria están empeorando día a día y en Irak, a pesar de todas las afirmaciones del gobierno de haber capturado a Tikrit, sus fuerzas sólo tocan las defensas exteriores del Estado Islámico.

Arabia Saudita y las monarquías del Golfo tienen un interés mayor en mantener el statu quo en la región, algo en lo que ellos tuvieron éxito en el pasado. ¿Quién hubiera predicho a finales de 1950 que los movimientos nacionalistas y socialista árabes pasarían, pero Arabia Saudita seguiría siendo la monarquía absoluta teocrática que siempre fue?

Lo llamativo es que es Arabia Saudita la que busca un cambio radical en la región y está preparada para utilizar la fuerza militar para conseguirlo. En Yemen se puso en marcha una guerra aérea devastadora y en Siria está colaborando con Turquía para apoyar los movimientos extremos jihadistas dirigidos por Jabhat al-Nusra, la filial de Al Qaida, que la semana pasada capturó su primera capital de provincia.

Los saudíes están abandonando su tradición de llevar a cabo políticas extremadamente prudentes, utilizando su enorme riqueza para comprar influencia, a través de representantes, manteniéndose cerca de Estados Unidos. En Yemen, es la fuerza aérea saudita la que está bombardeando a los hutíes, junto con las unidades del ejército yemení todavía leales al ex presidente Ali Abdulla Saleh, quien una vez fue el hombre de los sauditas y los estadounidenses en Saná, la capital yemení.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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