EL MUNDO › LA CORRUPCIóN ESTUVO EN EL CENTRO DEL DEBATE ENTRE EL MANDATARIO ESPAñOL Y EL SOCIALISTA PEDRO SáNCHEZ

Bárcenas, el nombre que ofuscó a Rajoy

“Usted ha recortado todo menos la corrupción”, le lanzó el líder socialista al líder conservador, recordándole el caso de corrupción por el que el ex tesorero del PP está preso. Encendido, Rajoy le dijo que era ruin y miserable.

El jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, y el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, se enfrentaron ayer en un intenso cara a cara que, a seis días de las elecciones más reñidas en casi 40 años de democracia, se convirtió en un combate dialéctico que giró alrededor del tema de la corrupción. Rajoy se presentó como un dirigente con experiencia política y de gestión en el único debate al que accedió a participar luego de negarse a discutir con los líderes de los partidos Ciudadanos y Podemos. El mandatario intentó marcar las diferencias con el candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), destacando la reforma laboral que aprobó el Partido Popular (PP) con mayoría propia y que permitió crear empleo –aunque el desempleo en España siga siendo récord–. Sánchez, quien se mostró agresivo desde el principio, tardó ocho minutos en mencionarle a su rival un nombre que el gobierno trata de evitar: Luis Bárcenas, el ex tesorero del PP que está en el centro del escándalo de financiación ilegal de la formación de derecha, el mayor lastre de Rajoy en su mandato.

“Usted ha recortado todo menos la corrupción”, lanzó el líder socialista, y en otro momento del debate le recordó a Rajoy los sobres de dinero negro que Bárcenas asegura que, junto a otros dirigentes, cobró el presidente. “Usted tenía que haber dimitido”, dijo Sánchez al jefe del gobierno. Ese fue el momento en el que más se encendió Rajoy, que acabó calificando a su contendiente de ruin y miserable, para enrostrarle, a continuación, el escándalo de corrupción que salpica desde hace años a la formación socialista en Andalucía. “Soy un político honrado, como mínimo como usted”, se defendió Rajoy. “Si usted tiene algo contra mí, lléveme al juzgado”.

“Cuando llegamos al gobierno, España estaba al borde del rescate, estaba al borde de la quiebra. ¿Quién habla hoy de la quiebra de España? Nadie. ¿Quién habla ahora del rescate de España? Nadie”, preguntó y respondió Rajoy, sacando pecho por su gestión. El rescate fue un punto en los que se enzarzaron durante minutos: Rajoy aseguró en todo momento que lo evitó y Sánchez lo acusó de mentir porque los bancos españoles fueron rescatados con 41.000 millones de euros por la Unión Europea. “Tengo una pregunta para usted: ¿hubo o no rescate en España?”, insistió varias veces el candidato socialista. “No, no hubo rescate, se lo estoy explicando, pero no me interrumpa”, acabó respondiendo Rajoy. El ataque de Rajoy a Sánchez se basó, sobre todo, en la herencia de los ocho años de gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. “Han dejado el mayor déficit de la historia de España”, dijo el líder conservador.

Ambos candidatos aparecieron ante las cámaras vestidos de traje –Rajoy, de corbata azul; Sánchez, de roja–, se miraron de frente durante dos horas, separados sólo por los 170 centímetros de distancia que fijaba la mesa a la que se sentaron. Por momentos, el debate pareció más una sucesión de monólogos cruzados.

Y fue quizá el último vestigio de un bipartidismo que comenzó a languidecer a partir de la irrupción de Ciudadanos y Podemos, fuerzas que, en cualquier caso, entrarán con fuerza, en los comicios del día 20, en un Parlamento que nada tendrá que ver con el disuelto. El partido de Rajoy lidera todas las encuestas, pero alejado de poder conquistar las mayorías absolutas, la victoria no le garantiza el gobierno. Necesitará pactar con otra formación, pero un pacto entre las demás fuerzas podría arrebatarle La Moncloa.

Varios medios españoles difundieron ayer encuestas que vaticinan la victoria del PP, aunque lo ubican por debajo del 30 por ciento, seguido por los socialistas, Ciudadanos y Podemos. Se trata de los últimos sondeos que se publican, dado que la legislación española impide hacerlo a partir de la medianoche de hoy, aunque los datos que ofrecen hay que tomarlos con precaución, puesto que quedan cinco días de campaña y existe un alto número de indecisos.

Según el estudio que publica el diario El País, el PP se sitúa en primer lugar con un 25,3 por ciento de votos que le otorgarían entre 105 y 112 bancas, el PSOE obtendría 21 por ciento de los votos, y entre 85 y 94 escaños. Para alcanzar la mayoría absoluta en el Congreso es necesario conquistar 176 bancas, ya que son 350 los diputados. Luego aparecen Podemos, con 19,1 por ciento (entre 55 y 64 escaños) y Ciudadanos con un 18,2 por ciento (53-67 bancas). Otro sondeo, difundido por El Mundo, da como ganador al PP, con el 27,2 por ciento (entre 114 y 119 diputados), por delante del PSOE, con 20,3 por ciento (entre 76 y 81 escaños). Seguidos por Ciudadanos, con 19,6 por ciento (62-69 bancas) y Podemos, con el 18,4 por ciento (entre 56 y 60 bancas). En España no hay antecedentes ni perspectivas de una gran coalición de gobierno entre populares y socialistas, por lo que los previsibles y eventuales pactos tendrán a una de esas formaciones acercándose a fuerzas no tradicionales.

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Sánchez y Rajoy se enfrentaron en el último debate; faltan cinco días para los comicios generales de España.
Imagen: EFE
 
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