EL MUNDO › EN LAS 28 CARTAS EL EX PREMIER ELOGIA A W. POR SUS DISCURSOS

“Love letters” de Blair a Bush

Las cartas comienzan al otro día de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Blair propone construir “un verdadero nuevo orden pos Guerra Fría” y expresa sus temores y dudas poco antes de la invasión a Irak en marzo del 2003.

 Por Marcelo Justo

Uno de los documentos más asombrosos del informe Chilcot son las llamadas love letters de Tony Blair al ex presidente George W. Bush. En las 28 cartas Blair propone construir “un verdadero nuevo orden pos Guerra Fría”, elogia a Bush por sus discursos y expresa sus temores y dudas poco antes de la invasión. Las cartas comienzan al otro día de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Blair señala en relación con Afganistán que “si esto es una guerra tenemos que emplear una metodología de guerra”. Blair no menciona a Irak en esa primera carta, pero indica que “hay estados y gobiernos que acogen o hacen la vista gorda ante esos grupos”, un argumento que ambos gobiernos impulsarían más tarde como justificación de la guerra.

En octubre de 2001, unos pocos días después de la invasión de Afganistán, Blair mencionaba a Irak. “Hay mucha voluntad en el Oriente Medio de lidiar con Saddam Hussein, pero oposición a mezclarlo con la actual situación”. En diciembre de ese año, la misiva titulada “La guerra contra el terrorismo: segunda fase”, profundiza su evaluación del posible vínculo entre Al Qaida y Hussein. “Irak es una amenaza porque tiene armas de destrucción masiva, pero su vínculo con los atentados del 11 de septiembre es, en el mejor de los casos, tenue. Tendremos que montar una estrategia de cambio de régimen con paciencia y tiempo.”

El 28 de julio de 2002, después del decisivo encuentro en el rancho de Bush en Texas, Blair escribió una carta de seis páginas que comienza con una frase que, sacada de contexto, parece una declaración amorosa: “I will be with you whatever” (estaré contigo pase lo que pase). Más que a un Eros Gay, la frase se refiere a un Tanatos bélico: Blair se compromete con Bush a apoyarlo en la invasión a Irak “whatever”. La frase es tan esencial que en el informe Chilcot hacen notar que tanto el embajador británico en Washington en el momento, David Manning, como el jefe de personal de Blair, Jonathan Powell, intentaron borrarla, pero, según declaró Manning a la investihación, “the prime minister decided to leave it”.

En la única nota escrita a mano, el 12 de septiembre de 2002, Blair felicita a Bush por su discurso en el primer aniversario de los atentados del 11 de septiembre. El 4 de enero de 2003 Blair se impacienta. “Si demoramos el ataque, Saddam comenzará a jugar con nosotros y los inspectores de la ONU.” El 30 de enero la acción militar es una certeza en la mente de Blair, aunque todavía el parlamento británico no ha votado al respecto. “Comenzó la cuenta regresiva. El 15 de marzo comienza la acción militar.”

El 26 de marzo, con la invasión ya en marcha, Blair precisa el objetivo (regime change) que fuera tan debatido en los meses previos a la invsión. “Las armas de destrucción masiva son la justificación inmediata de la acción, pero sacar a Saddam es el premio. Este es un momento en el que podemos definir las prioridades internacionales de la próxima generación: el verdadero orden mundial post-guerra fría.” Pero el 2 de junio comienzan las dudas. “La tarea por delante es tremenda y no estoy seguro que estemos preparados para ella. Esto es peor que empezar a reconstruir un país de cero.” En octubre Blair se da cuenta del impacto político del fiasco en Irak. “No voy a ganar la reelección solo con Irak, pero si si lo de Irak sale mal o la gente no percibe la amenaza a la seguridad, será un grave problema.”

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Blair y Bush se saludan en el jardín de la Casa Blanca durante una rueda de prensa en abril del 2004.
 
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