EL MUNDO › EL REPUBLICANO ATACO POR EL SISTEMA DE SALUD Y LA DEMOCRATA POR LA MISOGINIA

Trump y Clinton en el segundo round

Poco antes del debate, numerosos legisladores del Partido Republicano condenaron las palabras lascivas de Trump en el video filtrado el viernes y pidieron que renuncie a su postulación en favor de su candidato a vice, Mike Pence.

El candidato republicano, Donald Trump, comenzó ayer el segundo debate estadounidense en la Universidad de Washington en Saint Louis, en Missouri, defendiéndose por sus recientes declaraciones machistas, a las que calificó como “charlas de vestuario” y sostuvo que lo importante es que “se enfrentará y derrotará a ISIS”, en referencia a la milicia Estado Islámico.

En su turno, su rival, Hillary Clinton, contraatacó retornando a las frases machistas divulgadas el viernes pasado y aseguró que ellas “demuestran quién es Donald Trump” y que la sociedad estadounidense debe saber que “no demuestran quiénes somos nosotros”.

En medio de un clima de creciente tensión, el candidato presidencial republicano, Donald Trump, prometió que de ganar nombrará un fiscal especial para investigar la gestión de su rival, la demócrata Hillary Clinton, como secretaria de Estado de Barack Obama.

Clinton recordó todos los agravios de los últimos tiempos de su competidor y aseguró que “es bueno que una persona con el temperamento de Donald Trump no se encargue de la Justicia”. Antes de que los mediadores pudieran retomar la palabra, el magnate agarró el micrófono y deslizó: “Porque si no estarías en la cárcel”.

Una hora y media antes del debate y en un claro intento por recuperar la ofensiva tras el revés que sufrió por la divulgación de comentarios agresivos contra las mujeres, el candidato presidencial republicano, Donald Trump, se presentó ante la prensa junto a cuatro mujeres que acusaron al ex presidente Bill Clinton de violador y a su esposa y actual candidata oficialista, Hillary, de amedrentarlas.

“Puede que Trump haya dicho palabras feas, pero Bill Clinton me violó”, denunció ante las cámaras Juanita Broadrrick, una de las cuatro mujeres que expresaron su apoyo electoral al magnate, según un video que el propio candidato subió a su página de Facebook.

La respuesta de la campaña de Hillary Clinton no se hizo esperar.

“No nos sorprendemos de ver a Donald Trump continuar hasta el fondo en su carrera destructiva”, sentenció el equipo de campaña demócrata en un comunicado difundido por las redes sociales.

El corto texto dejó en claro que la candidata no tiene interés en que las denuncias contra su esposo se conviertan en el centro del debate de esta noche.

“Hillary Clinton considera que el debate en forma de encuentro es una oportunidad para hablar con los votantes en el escenario y en la audiencia sobre los temas que les interesa a ellos y este truco no cambia eso. Si Donald Trump no lo entiende, será su derrota”, continuó el comunicado.

Las cuatro denunciantes que aclararon de entrada su apoyo a Trump en Missouri hicieron también referencias, más o menos directas, al video de 2005 que desató la ira de rivales y aliados por sus declaraciones machistas y abiertamente agresivas contras las mujeres.

Pocas horas antes del segundo debate entre los candidatos a la Casa Blanca, numerosos legisladores del Partido Republicano condenaron las palabras lascivas de Donald Trump en un video filtrado el viernes pasado y le pidieron la renuncia; aunque el propio millonario, que pidió perdón ayer, siguió en campaña y agradeció el apoyo de sus votantes vía Twitter.

Si bien el magnate dejó claro que no se bajará de la carrera presidencial y envió un comunicado en el que pidió disculpas –“Lo dije, estuve mal y me disculpo”– al seno interno del partido y en una situación inédita en la historia republicana, las aguas se enturbiaron como nunca.

El senador John McCain, candidato a la presidencia en 2008 y uno de los más críticos con Trump, retiró su apoyo y sostuvo que “su comportamiento esta semana y la publicación de sus comentarios denigrantes hacia las mujeres hace que sea imposible que respalde su apuesta”.

En tanto, la ex secretaria de Estado republicana, Condoleezza Rice, aseguró con un tajante “Basta” que Trump “no puede ser presidente” y carece de la “dignidad” necesaria para el cargo.

El presidente de la Cámara de Representantes y líder del Partido Republicano, Paul Ryan, condenó las palabras de Trump diciendo que le “revolvían el estómago” y anunció que cancelaba el acto que iban a compartir en Wisconsin.

El senador Marcos Kirk, quien ya le había revocado su respaldo en junio pasado, llamó a Trump a abandonar la carrera para que el partido pueda “comprometerse con las reglas de reemplazo de emergencia”, destacó ayer el diario The Washinton Post.

También el senador republicano de Utah, Mike Lee, le pidió que dé “un paso al costado” y que se buscara “un nuevo candidato”. A ellos se sumaron varios senadores reublicanos que pidieron lo mismo, incluido el tercero en la línea en la cámara, John Thune.

En la misma línea se manifestó el senador por Idaho Mike Crapo: “No nos equivoquemos. Necesitamos un liderazgo conservador en la Casa Blanca. Urjo a Donald Trump a echarse a un lado y permitir al Partido Republicano proponer un candidato conservador como Mike Pence que pueda derrotar a Clinton”.

En el video, difundido por el diario The Washington Post, Trump habló de manera explícita sobre sus relaciones sexuales con las mujeres y alardeó sobre la forma en que se relaciona con ellas, durante un conversación mantenida en 2005 con un entrevistador sin saber que el micrófono estaba encendido.

Precisamente estas palabras sobre una relación sexual con una “mujer casada” fueron las que provocaron el estupor republicano, el viejo partido que no puede asimilar que se vulneren los valores tradicionales de la familia. Ni el llamado a prohibir a que ingresen musulmanes al país, ni haber calificado a los mexicanos de “criminales y violadores”, ni por cuestionar a un juez federal por ser “mexicano”, ni haber criticado a la familia de un soldado musulmán que combatió en Irak, ni por decir que las mujeres “deberían ser castigadas” por abortar, ni siquiera por llamar “miss Piggy” a una Miss Universo que engordó unos kilos. Ninguna de esas declaraciones provocaron tanto rechazo interno como las del viernes.

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Los candidatos a la presidencia empezaron el segundo debate atacándose a fondo.
 
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