EL MUNDO › NOMBRO UN NUEVO MINISTRO PARA REFORMAR EL SISTEMA AERONAUTICO EN BRASIL

Hasta Lula dice que le da miedo volar

En la asunción del nuevo titular de Defensa, el presidente brasileño confesó que cada vez que se sube a un avión se encomienda a Dios. Todavía hay miles de pasajeros varados en distintos aeropuertos.

En medio del colapso del servicio aéreo, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, nombró un nuevo ministro de Defensa y confesó su miedo a volar. “Cada vez que se cierra la puerta del avión, entrego mi suerte a Dios, porque sé que estoy en manos de un piloto, de una máquina, de un controlador aéreo, de aquello que no siempre el ser humano puede controlar”, dijo. Además, el mandatario le exigió a su nuevo ministro, Nelson Jobim, una “respuesta contundente” a la crisis, agravada tras el accidente aéreo del martes pasado, que dejó cerca de 200 muertos. Jobim es un ex presidente de la Corte Suprema y miembro del Partido Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), el principal aliado del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). El nuevo ministro reemplazó al petista Waldir Pires, despedido por el fuerte desgaste que venía sufriendo desde el año pasado. Según medios locales, Jobim tendrá “carta blanca” para resolver el peor caos aeronáutico de la historia de Brasil, que ya lleva 10 meses. Por su parte, el director del ente estatal aeronáutico, Infraero, estaría a punto de dejar su cargo, informó el diario Folha de Sao Paulo.

En momentos en que Jobim asumía, el presidente recordó la última tragedia en su discurso. “Cuando ocurre un accidente de esa magnitud, mucha gente siente que ha perdido a su propio hijo”, dijo Lula ayer, al aceptar la renuncia de su “amigo” Pires, ocho días después de que un avión de TAM se estrellara contra un galpón de la misma empresa tras sufrir problemas al aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, en la zona céntrica de San Pablo. Su salida de Defensa se daba por hecha, pero el presidente Lula no había encontrado un nombre para sustituirlo hasta ayer. El fin de semana pasado la asesoría de prensa de la presidencia ya había informado que Pires había renunciado, aunque luego fue corregida la información a pedido de ese ministro.

Tras asumir su nuevo cargo, Jobim confirmó que su prioridad será solucionar la situación de las miles de personas que aún ayer seguían varadas en aeropuertos de todo el país. El nuevo ministro explicó que se reunió con pilotos y con los directivos de las empresas TAM y GOL a fin de conocer la opinión de “los propios actores” del sector, y que tiene previsto conversar con todas las autoridades de la aviación civil en los próximos días. Si bien tiene vía libre para actuar ante la crisis, dijo que no adoptará medidas precipitadas. “Ha habido cierta disparidad de acciones entre los organismos públicos y también hay un problema de comando que se va a acabar”, aseguró.

Para realizar los cambios que Lula pretende, Jobim es una figura con peso político propio. Condujo el Ministerio de Justicia durante la gestión de Fernando Henrique Cardoso, fue diputado federal por su partido entre 1987 y 1995 y presidió el Supremo Tribunal Federal (Corte Suprema) en 2004. Con ese curriculum, el político de 61 años deberá lidiar en su nuevo cargo con una maraña de intereses encontrados en la que se disputan responsabilidades y poder organismos vinculados al sector aéreo nacional y las empresas aeronáuticas.

Entre los entes más cuestionados tras el accidente de la semana pasada, está Infraero, al que se acusa de favorecer a las compañías aéreas en desmedro de la seguridad aeroportuaria y cuyo presidente, Pereira, estaría a punto de abandonar su cargo, según la prensa local. El otro ente en la mira es la Agencia Nacional de Aviación Civil (ANAC), cuyos directivos, por ley, tienen un mandato de cinco años y sólo pueden dejar el cargo por renuncia, por proceso disciplinario o por proceso judicial. Ayer un grupo de diputados exigió la renuncia del presidente de la ANAC, Milton Zuanazzi. Pero el nuevo titular de Defensa se negó a adelantar posibles cambios en los organismos del sector. Jobim considera que primero será necesario definir premisas. “El objetivo es establecer un sistema que funcione en vez de tener un sistema que dependa de personas que funcionen”, dijo el ex jurista.

Un tema no menos ríspido que tendrá que encarar el flamante ministro es el fin de la militarización del sector aéreo-comercial, que viene siendo reivindicado por los controladores de vuelo y por diversos actores vinculados a la aeronáutica nacional, mientras que las fuerzas armadas se oponen.

En tanto, por quinto día seguido, los atrasos y cancelamientos de vuelos en cadena se sucedieron en todo el país, mientras miles de pasajeros se amontonaban en los aeropuertos. En Congonhas, los vuelos disminuyeron significativamente luego de que el martes autoridades prohibieron la venta de nuevos pasajes para normalizar el tráfico aéreo.

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Nelson Jobim (centro), en un acto en el 2005, cuando era presidente de la Corte Suprema.
 
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