EL MUNDO › LOS 142 REHENES FUERON LIBERADOS TRAS ARDUAS NEGOCIACIONES

Al Qaida asaltó un avión en Turquía

Dos hombres secuestraron ayer un avión turco y mantuvieron en vilo a la región por varias horas. La historia terminó bien. Después de largas negociaciones con el gobierno turco, los atacantes aceptaron entregar a los 142 rehenes y dejar la nave. Según contaron más tarde algunos de los pasajeros, los hombres serían libaneses y demandaban ir a Irán para escaparse de las supuestas torturas y tormentos que estaban sufriendo en su país. Más tarde, fuentes policiales anónimas sostenían que uno de los secuestradores era turco y el otro sirio. Ninguno de estos datos ha sido confirmado oficialmente por Ankara, ni siquiera si eran miembros de la organización terrorista Al Qaida, como ellos habrían sostenido. Lo único seguro es que querían llegar a Irán como fuera.

Durante las primeras horas todas las noticias sobre el secuestro del avión eran confusas. Lo único que se sabía con certeza era que la aeronave había despegado del norte de la isla de Chipre, la región gobernada por los proturcos, temprano a la mañana, y se dirigía a Estambul. Los dos secuestradores lograron hacerse con el control del avión ya en vuelo, armados sólo con cuchillos y, según relataron los rehenes, con una bomba casera que amenazaron con hacer explotar si no redirigían la nave y los llevaban a Teherán.

Con lo que no contaron los dos hombres es que el trayecto entre Chipre y la capital iraní es más largo que a Estambul y, por lo tanto, que no tendrían suficiente combustible para hacer el trayecto. Alertados de este problema por uno de los pilotos, accedieron a aterrizar en el aeropuerto de Antalya, en el sur de Turquía, para recargar. No bien tocaron tierra, el gobierno de Ankara comenzó a negociar con los secuestradores. En un principio consiguieron que soltaran a los niños, las mujeres y los ancianos. En medio del operativo, los dos pilotos lograron inmiscuirse entre los liberados y escaparse. Ahora sólo tenían como rehenes a cuatro pasajeros y dos tripulantes a bordo, y habían perdido cualquier posibilidad de utilizar el avión para escaparse.

La huida de los pilotos enardeció a los secuestradores, que endurecieron su postura ante los negociadores del gobierno turco. Pidieron un piloto a cambio del resto de los rehenes, pero Ankara se negó. La tensión se volvió tan intensa que Teherán dejó filtrar que estaría analizando las demandas de los secuestradores. La agencia de noticias iraní Fars informó que el Consejo de Seguridad del régimen se había reunido de emergencia para discutir si aceptaban o no la llegada de los secuestradores.

Sin embargo, el tiempo pasó y los dos hombres, con sus cuchillos y su supuesta bomba casera, se dieron cuenta de que nada sucedería y que no tenían salida. Fue entonces que reanudaron las negociaciones con los funcionarios turcos y acordaron la liberación de los seis rehenes que quedaban y su entrega a la policía. Las cámaras de televisión turcas mostraron cómo uno a uno fueron bajando del avión y cómo dos hombres de aspecto árabe eran introducidos esposados en un camión de la policía federal. Todavía no se sabe cuáles fueron las condiciones del trato y si Teherán tuvo una influencia directa en el desenlace. Más tarde, el gobierno iraní se limitó a informar que estuvo todo el tiempo en contacto con sus pares turcos, acompañando y apoyando las negociaciones.

El gobierno y la aerolínea turca no disimularon su alivio. “Los secuestradores se han rendido. El incidente terminó sin derramamiento de sangre”, dijo Tuncay Doganer, director ejecutivo de la aerolínea Atlas Jet. Y no es para menos. La lluvia de rumores que dieron vuelta en el transcurso de las horas que duró el incidente hicieron temer a más de uno que un simple secuestro se convirtiera en un conflicto diplomático regional.

Durante las horas que duró el conflicto se dijo que los secuestradores eran libaneses que querían huir de su país, iraníes que rechazaban las políticas de Estados Unidos en la región, sirios, turcos e, incluso, palestinos. Seguramente por eso el propio ministro del Exterior y el candidato oficialista a la presidencia, Abdullah Gul, se apuró a ponerse al frente de todas las negociaciones, tanto con los secuestradores como con los países vecinos.

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La rendición de los secuestradores del avión turco.
Imagen: AFP
 
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