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Condi fue a calmar los ánimos en la frontera más caliente de Irak

El gobierno turco le hizo saber que perdió la paciencia con la guerrilla turca y que espera acciones concretas, como la detención de sus líderes y la clausura de sus campamentos.

 Por Angeles Espinosa *
desde Estambul

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, reconoció ayer la obligación de Estados Unidos de contribuir a solucionar el problema que plantean los independentistas kurdos en el norte de Irak. Con el objetivo de evitar que Turquía intervenga militarmente en esa región, la única estable de Irak, Rice prometió que su país va a redoblar los esfuerzos contra la guerrilla del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán).

Sin embargo, el ministro de Exteriores turco, Ali Babacan, le pidió hechos y no palabras. “No puede ser que de ese territorio emane terrorismo o contribuirá a la inestabilidad del norte de Irak”, declaró Rice durante su comparecencia ante la prensa junto a Babacan. La secretaria de Estado también admitió que Estados Unidos tiene “la obligación de ayudar a hacer algo sobre el problema del PKK” en esa zona, y dijo que está trabajando con Turquía en un plan para hacer frente al grupo, aunque no dio detalles y rechazó una operación militar transfronteriza.

Rice, que recordó que Washington considera al PKK un grupo terrorista, repitió en varias ocasiones que se trata de un enemigo común. Sus palabras parecían destinadas a ganarse una opinión pública claramente hostil. Apenas un 9 por ciento de los turcos tiene una visión positiva de Estados Unidos, el porcentaje más bajo de los 47 países estudiados por el Centro Pew de Washington en su último sondeo de actitudes globales.

Además, la secretaria de Estado hizo equilibrios lingüísticos para tratar de satisfacer a Turquía, un país clave dentro de la OTAN, y proteger sus intereses en Irak, donde los kurdos constituyen su aliado más fiable. Ahora mismo es el apoyo de los partidos kurdos el que mantiene al frente del gobierno iraquí a Nuri al Maliki. Y aunque ayer el primer ministro del gobierno regional kurdo, Nechirvan Barzani, condenó los ataques del PKK, eso es todo lo más que los kurdos iraquíes parecen dispuestos a hacer. El escepticismo de los dirigentes turcos quedó claro en las palabras de su ministro de Exteriores. “Hemos llegado a un punto en el que se ha acabado el tiempo de las palabras y ha comenzado el de los hechos”, manifestó Babacan durante la conferencia de prensa conjunta con Rice. Aun así, admitió que “si se va a hacer algo realmente efectivo, es Estados Unidos el que puede hacerlo”.

“Queremos que cierren los campamentos del PKK en Irak y se detenga a los dirigentes del grupo”, explica un diplomático turco en referencia a los guerrilleros kurdos que atacan a sus soldados en el sudeste del país. Pero ante lo que considera pasividad al otro lado de la frontera, el gobierno de Ankara ha movilizado a cerca de 100 mil hombres y amenaza con llevar a cabo una incursión para acabar con el grupo, al que también la UE considera terrorista. De hecho, el diario Cumhuriyet aseguraba ayer que las operaciones militares se han paralizado hasta ver los resultados de la entrevista que el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, tiene concertada con el presidente George Bush el próximo lunes. El ejército turco que regularmente bombardea las posiciones del PKK había intensificado esos ataques, desde que el 21 de octubre los separatistas mataran a doce soldados y secuestraran a otros ocho. En total, un centenar de soldados, civiles y guerrilleros han resultado muertos el mes pasado, y 225 desde principios de año, según la Asociación de Derechos Humanos.

La crisis de los separatistas kurdos ha eclipsado casi por completo los preparativos de la conferencia de vecinos de Irak que anoche se inauguró en Estambul con la cena que el ministro de Exteriores turco ofreció a sus homólogos. Como ya sucediera en la anterior reunión en Sharm el Sheij (Egipto), cuando toda la atención estuvo centrada en un posible encuentro entre Rice y el jefe de la diplomacia iraní, Manuchehr Mottaki, también da la sensación de que los problemas de los iraquíes van a quedar en segundo plano. De hecho, el peso del país anfitrión se apreciaba en el borrador de declaración sobre el que trabajaban las delegaciones. Varios de los artículos del texto se referían a la lucha contra el terrorismo y exigían a Irak que establezca mecanismos con sus vecinos para evitar los ataques desde su territorio. Además, aunque los esfuerzos de Turquía por establecer un secretariado permanente chocaron con la oposición de Irak y Egipto, aun anoche sus diplomáticos intentaban que se aceptara el concepto aunque fuera con otro nombre, “mecanismo de apoyo”.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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La secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, en Ankara, con el canciller turco.
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