EL PAíS › EL ACTO DE MOYANO CON RESPALDO K IMPACTó EN LA INTERNA DE LA CGT

Barrionuevo quiere dar batalla

Para los aliados del líder de la CGT, Hugo Moyano, la masiva convocatoria y el respaldo político de Cristina y Néstor Kirchner cerró la interna gremial: “Ganó Hugo”, sintetizan. Barrionuevo no se amilana y trata de seducir a los eternos “Gordos”.

 Por Miguel Jorquera

Para los moyanistas, el acto camionero en la cancha de Deportivo Español “consolidó la alianza” de Hugo Moyano con el Gobierno y “terminó con la interna cegetista”. Desde la vereda de enfrente, los archienemigos del secretario general de la CGT admiten que la movilización del martes “ratificó el matrimonio K-Moyano” pero aseguran que no habrá tregua en la disputa por la conducción de la central obrera: “ni (Carlos) Tomada ni (Julio) De Vido votan en el congreso de la CGT”, provocaron los voceros de Luis Barrionuevo para poner en duda que la estrategia política del líder camionero le aportará “los congresales que le faltan” para mantenerse al frente de la CGT. En medio de los tironeos de ambos bandos, el grupo de “Los Gordos” pasó a ser la vedette de la disputa sindical y el que terminará por inclinar la balanza cegetista.

“Hugo se tomó un descanso”, le dijo a Página/12 el vocero de Moyano para afirmar que el pope cegetista no haría una evaluación oficial sobre el acto que compartió junto a la Presidenta ante 30 mil camioneros. Moyano está exultante pero agotado tras una semana tensa. Estuvo pendiente de cada detalle del acto y hasta del clima. Le preocupaba que no hubiera incidentes “ni provocaciones”, por eso le encargó la seguridad a su propio hijo Pablo. También se preocupó por que la lluvia no le jugara en contra de la asistencia de la Presidenta y alquiló el mismo escenario que Soda Stereo usó para sus recitales en el estadio de River.

No era para menos. En el acto del martes, Moyano se jugaba varias fichas: cobijarse bajo el paraguas del Gobierno para mantener el máximo sillón cegetista y catapultarse como firme candidato a una de las vicepresidencias del PJ nacional, para acompañar a Néstor Kirchner en la reorganización partidaria. Objetivos que, según los colaboradores de Moyano, “se lograron con creces”.

Sus hombres de confianza tampoco quisieron tomar el lugar del camionero a la hora del balance, aunque varios de ellos admitieron a este diario que estuvieron pendientes de las repercusiones del acto, sobre todo en los despachos oficiales. “Todos están asombrados por la capacidad de movilización y el control de la conducción gremial sobre esa multitud”, afirmó uno de ellos. “Está claro que se consolidó la alianza del Gobierno con Moyano y que esto terminó con la interna cegetista”, aseveró uno de los asesores del camionero a Página/12.

En tanto, los seguidores del gastronómico trataron de asimilar el cimbronazo de la movilización moyanista y de bajarle los decibeles a la convocatoria de los camioneros. “Fue una ratificación de la sociedad Moyano-K pero no sumó nada nuevo en lo gremial. Moyano sigue siendo sólo el MTA y los congresales cegetistas se dividen en partes iguales entre el MTA, Gordos y barrionuevistas, y un diez por ciento que representa a los independientes”, afirmó el vocero del mandamás gastronómico a Página/12.

“El congreso de la CGT es el 14 de julio. Y ahí no votan ni Tomada ni De Vido, y mucho menos (Ricardo) Jaime”, insistió el vocero de Barrionuevo en línea con su jefe, que desde Mar del Plata insinuó la incidencia del camionero en el otorgamiento de los subsidios que el Ministerio de Planificación distribuye a sectores del transporte. Una confirmación que Barrionuevo no abandonará la pelea por la conducción cegetista.

El líder gastronómico quiso mostrase despreocupado por la movilización de los camioneros. Ese día jugó al golf en un coqueto link del norte del conurbano, aunque ya comenzó una ronda de conversaciones con sus aliados para delinear la estrategia con vistas al cónclave que dirimirá la interna sindical. Los barrionuevistas están seguros de que Moyano “no podrá revertir los resentimientos que provoca su estilo de conducción ni las peleas que desató con otros gremios por el encuadramiento sindical de sus trabajadores”. También afirman que otros gremios “no acatarán el 19,5 por ciento que la paritaria de los camioneros puso como tope de los aumentos salariales para este año en acuerdo con el Gobierno”.

Los Gordos quedaron en medio de la disputa. No estuvieron con Moyano en el Bajo Flores, como tampoco asistieron al asado que Barrionuevo sirvió en su casa veraniega de Punta Mogotes. El grupo –que entre otros encabezan el mercantil Armando Cavalieri y el dirigente de la sanidad Carlos West Ocampo– se transformó en la vedette con la que todos coquetean para llevarla a sus filas. Los barrionuevistas siguen de cerca “la advertencia que los secretarios regionales del Seoca le hicieron al Gitano (Cavalieri) para que no termine de alinearse con Moyano”, como un antecedente que el resto de los Gordos no dejará de tomar en cuenta. Los moyanistas están seguros de que terminarán arrastrando al grueso de los gremios detrás del camionero y que “Barrionuevo va a terminar quedándose solo”.

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El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, está exultante.
Imagen: Bernardino Avila
 
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