DEPORTES › COMO EL PARAGUAYO SE HIZO FIGURA EN BOCA

La invención de Morel

Fue responsabilidad de Brindisi, hoy DT del Atlas que visita esta noche a Boca, y de La Volpe que el lateral sea indiscutido.

 Por Facundo Martínez

Boca debutará hoy como local en la Copa Libertadores 2008 cuando reciba a Atlas de México, y habrá en la cancha un saludo especial entre dos de los protagonistas de la noche, uno por bando: el defensor de Boca Claudio Morel Rodríguez y el DT del equipo mexicano, Miguel Brindisi, que le abrió las puertas de Boca al paraguayo en agosto de 2004.

Muchas cosas pasaron desde aquella vertiginosa llegada de Morel a Boca, a la larga el mayor acierto del frustrado ciclo de Brindisi. No todas fueron buenas. Procedente de San Lorenzo, donde ya no tenía lugar y era resistido por los hinchas, y con sólo tres prácticas en Boca, el paraguayo recibió del DT la titularidad y la casaca número 3, que el otro Rodríguez, Clemente, había dejado colgada con honores. Pero tanto apresuramiento no le sentó bien a Morel. En sintonía con el resto del equipo, su juego fue de mayor a menor.

Fue peor aún bajo la conducción de Jorge Benítez, que apenas lo tenía en cuenta o lo utilizaba en el equipo alternativo, mientras que los titulares luchaban por la Copa Sudamericana. Pero Benítez pasó, eliminado Boca vergonzosamente por las Chivas de Guadalajara –escupida al Bofo Bautista mediante– y el paraguayo siguió firme, aferrado al trabajo.

Entonces le llegó el turno a Alfio Basile, y con el arribo y la titularidad de Juan Krupoviesa, Morel continuó luchando por un lugar en el equipo, lo que consigue solo esporádicamente. La falta de continuidad no lo ayudó y, relegado al banco de suplentes, su pegada zurda no terminó de explotar. Pero Morel no se desanimó: al igual que Guillermo Barros Schelotto sufrió las preferencias de Basile, pero resistió disfrutando la seguidilla de títulos, mientras espera otra oportunidad.

Fue recién con Ricardo La Volpe con quien encuentra espacio y su puesto en la cancha, que no es uno, sino varios: como marcador central, lateral izquierdo, volante por la izquierda y hasta volante central, doble cinco para ser más precisos. De buenas a primeras, el defensor paraguayo se convierte en el jugador comodín de La Volpe, acaso en el que mejor capta su mensaje futbolístico. Su buena pegada para los tiros libres, su buen pie para enviarle centros a Palermo comienzan a abrirle paso en el equipo que lucha por el Tri, que se frustra en la final frente a Estudiantes.

Ya con Miguel Angel Russo, Morel encuentra tela para su revancha. Pese al retorno de Clemente, que parece amenazar otra vez su continuidad, el paraguayo se hace lugar como marcador central y termina siendo una de las principales figuras del equipo que obtiene la Copa Libertadores. “Es el jugador más completo que tiene Boca”, llegó a elogiarlo el arquero Caranta. Unos meses más tarde, el paraguayo que arrancó jugando en la Quinta de San Lorenzo sin haber pasado por las Inferiores jugaba en Japón la final del Mundial de Clubes frente a Milan.

No pudo traer la Copa y sumó quizás una nueva frustración, aunque ya nadie en Boca lo discutía. Se había metido en el corazón de los hinchas. Cuando Boca y Atlas salgan esta noche al campo de juego, Morel tendrá la chance de saludar a Brindisi, y mucho para agradecerle por su invención..

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