EL PAIS › LA IMAGEN DEL GOBIERNO DESPUES DEL CONFLICTO CON EL AGRO

Un balance de la opinión pública

Los especialistas consultados por Página/12 ven un desgaste, pero lo relativizan: la imagen siempre baja ante un problema y sube ante una solución. La búsqueda de confianza y consenso, y el problema de la polarización.

 Por Raúl Kollmann

La conmoción que produjo el lockout del campo sigue sobrevolando a la sociedad argentina y al Gobierno. Cuatro consultores, especialistas en encuestas y campañas electorales, analizan el efecto en la opinión pública, la Casa Rosada y los partidos políticos.

- Hugo Haime, de Hugo Haime y Asociados: El Gobierno necesita reconstituir la confianza. En sus cien primeros días, es cierto que Cristina sufrió muchos ataques, pero no logró armar un lazo afectivo con la población. No pudo estructurar un liderazgo distinto al de Néstor y tal vez eso cambió ahora. En el conflicto apareció en el centro de la escena, con liderazgo propio. ¿Dónde se plantea ahora el desafío? En la gestión. Tiene que mostrar gestión y un punto clave son los precios. La opinión pública percibe que el alza de precios le está comiendo el incremento de salarios. Eso es lo primero. La otra cuestión es que el Gobierno tiene que explicar sus acciones. Es un Gobierno que explica muy poco. Que recurran aunque sea a dibujitos para explicar lo que se está haciendo. Estoy convencido de que Cristina tiene que retomar ideas que lanzó en la campaña. Por ejemplo, en el último discurso habló del Acuerdo por el Bicentenario. De cosas como ésas habló en la campaña y las tiene que retomar: buscar acuerdos entre los sectores. Una clave es que el Gobierno debe abrirse, no cerrarse.

“No veo nada catastrófico. Lo cierto es que, por ahora, el único poder político es el del Gobierno. Sólo Hermes Binner apareció como una alternativa. Ni siquiera Macri ocupó ese lugar. El Gobierno debe relanzarse con algunas de las ideas que se trabajaron en la campaña y, sobre todo, gestionando bien”.

- Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo: No veo ninguna catástrofe política ni institucional. Si Cristina logra en la mesa de negociaciones que se desactive el conflicto del campo, recuperará sus niveles de imagen. La opinión pública te castiga si tenés un problema, pero te premia si lo resolvés. Néstor Kirchner lo hizo muchas veces. Si Cristina no resuelve el conflicto, tendrá un problema, no terminal, pero un problema. Una realidad que tenemos es que este Gobierno no tiene oposición. Y eso llama la atención, porque Cristina sacó el 46 por ciento de los votos, lo que significa que hay más de un 50 por ciento del otro lado. Sin embargo, hay un problema de liderazgos y que nadie encontró una base social que respalde una propuesta alternativa. El agro puede ser esa base, aunque no le veo demasiados puntos de contacto reales con la clase media urbana. Desde el punto de vista electoral es difícil hablar porque falta un año y medio para la elección. Lo cierto es que en las zonas rurales en octubre ganó Cristina y ahora muchos de esos votos se pierden. En la clase media no pierde, porque ya en octubre había perdido en esa franja. Y tengo toda la sensación de que los sectores más necesitados la siguen apoyando, ahí no perdió ni un voto.

- Enrique Zuleta Puceiro, de OPSM: Hay un gobierno muy hegemónico desde el punto de vista político. PJ unificado, congreso propio, gobernadores alineados, miles y miles de intendentes. Es posible que alguno no haya respondido esta vez, pero el bloque fue muy sólido. Ahora bien, ese mapa político no se traslada automáticamente a la opinión pública. Es una sociedad de cambio, con medios de comunicación muy activos y un mapa de percepciones, imágenes, mucho más diverso, más conflictivo, más heterogéneo. Está claro que hubo una rebelión fiscal, pero Cristina logró que se empezaran a discutir los modelos. En eso ella ganó. O sea, no estamos ante un De la Rúa, basado en Antonito y Fernando de Santibañes, con todo el peronismo y los gobernadores en contra y hasta el radicalismo dividido. Ahora ni siquiera aparecieron economistas con planteos alternativos. Capacidad electoral en contra podría tener Mauricio Macri, pero no jugó, se recluyó en una política vecinal, y Elisa Carrió no crece porque a la gente no le gusta la estrategia de la confrontación, la agresión. Cristina puede volver a la normalidad, pero el Gobierno se va a deteriorar si no escucha el mensaje. Ya en las elecciones de octubre hubo un mensaje: las clases medias, en especial las urbanas, exigieron reajustes, estilos y políticas diferentes. No es una exigencia muy precisa, pero ahí estuvo. El reclamo fue de cambio en la continuidad y Cristina no superó lo anterior, fue demasiado conservadora, tal vez por la crisis internacional. El desafío sigue planteado ahora. La gente cree que ya hubo una salida de la emergencia y ahora reclama otros resultados.

- Graciela Römer, de Römer y Asociados: El Gobierno va a tener que redoblar el esfuerzo para contener este fenómeno de polarización que se expresó en estas semanas. El retiro de los sectores medios es lo que produce una caída de la imagen de Cristina en el último mes, un fenómeno que hay que rastrear hacia atrás: ya estaba en el tramo final del gobierno de Néstor Kirchner. El 45 por ciento que consiguió Cristina en las elecciones, apoyada en los sectores más peronistas, ya mostraba ciertas debilidades. Y los problemas no vienen sólo del dedito levantado y la supuesta soberbia. Eso refuerza los problemas, pero el centro está en la inflación y en la inseguridad, por ejemplo. La lógica amigo-enemigo que fue tan utilizada por Néstor Kirchner tenía una fortaleza: los enemigos tenían muy mala imagen. Por ejemplo, el FMI, la cúpula del Ejército, el menemismo. El campo, en cambio, no entra bien dentro del concepto de enemigo porque sigue estando instalada la idea de granero del mundo. Cristina tiene que encontrar su perfil de gestión, su impronta propia. Al no tenerla, corre el riesgo de ser impactada por cualquier viento fuerte. No veo peligro de que haya problemas de gobernabilidad y por supuesto ninguna chance de un golpe de Estado. Pero el Gobierno debe preguntarse cómo una puja sectorial se expandió de esta manera.

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A cien días de gobierno, el lockout agrario fue el principal temblor para la imagen presidencial.
Imagen: EFE
 
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