EL PAíS › OPINIóN

Contra la pena de muerte

 Por Alfonso Diez Torres *

Toda persona tiene derecho a la vida.
Nadie podrá ser condenado a la pena de muerte ni ejecutado.

(Art. 2 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea)

Ayer, 10 de octubre, fue un día importante para la Unión Europea (UE) y su política de Derechos Humanos: conmemoramos el Día Europeo contra la Pena de Muerte. En 1977 se produjo la última ejecución en el territorio de los países de la Unión. Nunca más. Nuestra Carta de Derechos Fundamentales lo prohíbe expresamente. Cualquier país candidato debe cumplir este requisito ineludiblemente si quiere llegar a formar parte de la UE.

La pena de muerte no es sólo una violación de la dignidad humana, es inútil: la experiencia demuestra que su aplicación no incide en los índices de criminalidad. Tampoco aporta mayor justicia a las víctimas.

La UE está convencida de que la abolición de la pena de muerte contribuye al fortalecimiento de la dignidad humana y al desarrollo progresivo de los derechos humanos. Por ello continúa intensificando sus actividades en los foros internacionales y en otros países para lograr su abolición universal, o cuanto menos para el establecimiento inmediato de una moratoria con vistas a su definitiva abolición. En aquellos países en que la pena de muerte se mantiene aún, la UE clama por un uso cada vez más restringido e insiste en que se lleve a cabo de acuerdo con una serie de estándares mínimos y, a su vez, busca obtener información precisa sobre el número de personas sentenciadas y ejecutadas.

El creciente apoyo a las resoluciones de Naciones Unidas promovidas desde 2007 por la UE a favor de una moratoria global sobre la aplicación de la pena de muerte confirma una tendencia internacional imparable contra esta práctica inhumana. La Declaración Final de la VI Cumbre UEAmérica Latina y Caribe de 2010 en Madrid reconoce expresamente el valor de los esfuerzos realizados hasta el momento en la aplicación de dicha moratoria.

Es alentador, en este sentido, constatar que los esfuerzos cada vez mejor coordinados del movimiento a favor de la abolición universal de la pena de muerte se están traduciendo en resultados positivos. Entre 1993 y 2009 el número de países que han puesto fin a ella se incrementó de 55 a 97, pero aún así no podemos ignorar la realidad de que quedan 58 países por dar ese paso.

Este Día Europeo contra la Pena de Muerte nos debe servir para recordar esa realidad, huir de la complacencia y redoblar nuestros esfuerzos para acercarnos progresivamente al objetivo final de la abolición universal de la pena de muerte. Sabemos que, en pos de este objetivo, europeos y argentinos estamos especialmente unidos gracias a nuestro firme compromiso en favor de la defensa y promoción de los derechos humanos en todo el mundo.

* Jefe de la Delegación de la Unión Europea en Argentina.

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