EL PAIS › LUIS D’ELIA EXPLICA POR QUE QUIERE SER GOBERNADOR

“Decidimos construir nuestro PT”

El líder piquetero se diferencia de otras organizaciones, carga contra Patti y Rico, a quienes califica de nazis, y habla de su construcción y acumulación política. La xenofobia. La CTA.

 Por Martín Piqué

Para encontrar a Luis D’Elía hay que atravesar un comercio lleno de zapatillas y artículos deportivos. Después se debe pasar por una puerta del fondo, disimulada por las perchas con camisetas de fútbol y equipos de gimnasia, y subir por una escalera de hierro hasta una pequeña oficina en el primer piso. Detrás de una puerta entreabierta, el piquetero conversa con Eduardo Slutzky –titular de una asociación de pymes y propietario de “uno de los negocios de ropa deportiva más grandes del país”– y con su aliado ex frepasista Alejandro Mosquera. Fue Mosquera, justamente, quien le permitió a D’Elía presentarse en estas elecciones. Aunque la Federación de Tierra y Vivienda tiene 40.000 afiliados en la provincia de Buenos Aires, no llegaba a tiempo para presentar los avales y crear su nueva fuerza, el Partido de los Trabajadores Argentinos (PTA). El legislador del Frepaso ofreció entonces su agrupación, Nueva Democracia, y acordó una lista conjunta con el piquetero de La Matanza.
D’Elía saluda y se acomoda para responder las preguntas. La entrevista se realiza en un depósito desordenado que está al lado de la oficina de Slutzky, un local en Rivadavia al 11.600, en Liniers. Tiene más la apariencia de un piquetero que la de un candidato a gobernador: una remera roja gastada, zapatillas y un vaquero lo separan de la formalidad de la mayoría de sus competidores. Se siente a gusto con esa imagen, y por eso se define como “negro, peronista y de Laferrere”.
D’Elía asegura que no quiere profundizar la división, pero ironiza sobre los demás movimientos piqueteros. Con experiencia ante los medios, parece dedicar algunos mensajes implícitos a sus compañeros de la Central de Trabajadores Argentinos (“La FTV es la estructura más dinámica y con mayor inserción de la CTA, es la verdad”, dice) y propone medidas audaces para la gobernación de la provincia. Son propuestas ligadas con la seguridad, opuestas al reclamo de mano dura. Justamente, D’Elía elige confrontar con el ex carapintada Aldo Rico y el ex policía Luis Patti: “Son nazis y tienen atrás a dos corporaciones muy jodidas, que no perdonan”.
–¿Por qué se postula para gobernador y no para diputado? Va a ser difícil que pueda pelearles a Rico y a Solá.
–A Solá no sé, pero a Rico y a Patti quiero ver. En la tercera sección estoy arriba de varios. Una encuesta del PJ me da 7 puntos sin haber dicho que era candidato. Nos juntamos más de 700 delegados de la FTV en más de 50 distritos. Después de 6 plenarios y un último debate que duró 10 horas, tomamos tres decisiones: la primera fue no delegar más en otros la represión político-institucional. Hoy la FTV es la estructura más dinámica y con mayor inserción de la CTA. Los que piensan que se puede construir un frente sin tener un partido propio de los trabajadores se equivocan. Sería repetir la experiencia del Frepaso. Y yo no quiero repetir eso. Para no repetirlo hay que tener una propia estructura, que es un Partido de los Trabajadores Argentinos (PTA), y a partir de allí ser pluralistas, frentistas, todo lo que vos quieras.
–El proyecto de Víctor De Gennaro era hacer lo que había hecho Lula. ¿Se puede interpretar esta decisión como que la FTV se ha cortado sola?
–De ninguna manera. Yo no puedo decir que Basteiro se cortó solo porque es candidato a vicegobernador del socialismo. Que Macaluse y Bordenave se hayan postulado a diputados por el ARI. O porque Depetri vaya con 25 compañeros a respaldar a Kirchner. O que haya compañeros que militan en el PC y son candidatos de Izquierda Unida. Esos no se cortaron solos. Así como ellos tienen derecho a construir su experiencia de representación, la FTV también tiene derecho a la suya.
–En la CTA había un debate para impulsar el “Partido de los Trabajadores”. Y ahora termina siendo sólo de la FTV.
–Bueno... Pero era un debate inconcluso y nunca definido. Las decisiones que tomamos fueron: no delegar, construir nuestro PT. Y los muchachos me dijeron “bueno, tenés que ser candidato a gobernador”. Soy muy consciente de mis limitaciones y de las dificultades, me tomé unosdías para hablarlo con mi señora, con mis pibes, con mis amigos, con Dios, una persona no muy consultada por la izquierda argentina. Hay una vacancia de centroizquierda, nacional, popular, en la provincia de Buenos Aires.
–Usted dijo que no quería ser un nuevo Frepaso. ¿Cómo se van a diferenciar si piensan ocupar el mismo espacio del centroizquierda?
–Primero, que yo sepa no hay más Frepaso. Segundo, el Frepaso se caracterizó por su profunda desvinculación y estafa del producido social, de lo que nuestro pueblo producía en la base. Nosotros venimos de un proceso al revés, de desarrollar muchísimo los territorios, con muchísima inserción y ahora decidimos transformar en poder político y disputa institucional todo el acumulado abajo. Yo descreo de los partidos cargados de consignismo, de sectarismo hegemónico, de dogmas...
–¿De qué partidos habla?
–No quiero entrar en un debate que agregue más división a la que tenemos. Pero hoy la izquierda argentina tiene un papel que está de espaldas a lo que quisiera buena parte del movimiento social. Yo me animo a decir esto porque hay 40.000 compañeros organizados en todo el conurbano.
–Entonces ya descuenta 40.000 votos en la provincia.
–Nosotros, quizá por ser pobres, tenemos que sufrir la xenofobia de algunos sectores y el trato peyorativo de otros. Porque nuestra sociedad tiene una carga xenofóbica fuerte. Con Slutzky nos decíamos “un piquetero y un judío, ¿no será demasiado para esta sociedad?”. Pero decidimos aceptar el desafío. Sabemos que en sectores de la intelectualidad se nos va a tratar con cierta displicencia. Estamos acostumbrados a la referencia mediática, a una forma de ser del progresismo que nos ha traído muchos dolores de cabeza. Que está en agonía en la Argentina, porque la gente está harta de “masomenismo crónico”.
–¿Qué es el “masomenismo crónico”?
–El “masomenismo crónico” es querer adjudicarle al tiempo, o a las construcciones en términos de procesos, las resoluciones de los grandes problemas. Cuando en realidad hay que acumular poder popular. Y hay que resolver, sobre todo en provincia de Buenos Aires, de movida, cuando se tiene todo el poder político, los grandes problemas.
–Volviendo sobre los ex Frepaso, usted se ha aliado con Alejandro Mosquera, que ha sido un dirigente acusado de manejos irregulares cuando estaba en la Legislatura.
–Ninguna de esas acusaciones fue comprobada y Mosquera se comió el garrón, ¿ehhh? Como yo me comí el garrón, hace dos años, de que le sacábamos la plata a la gente.
–Sin embargo, Chacho Alvarez presionó al Frepaso bonaerense porque decía que no estaba de acuerdo en la forma de construcción y de financiación partidaria. Y Mosquera era, justamente, el presidente de la Legislatura provincial, en representación del Frepaso.
–Chacho hablaba así de amigos y enemigos. Y nunca pudo hacer nada que resultara eficaz para nuestro pueblo y terminó yéndose de la manera más absurda en política. Nosotros fuimos sobreseídos en una Justicia que no es nuestra, es la Justicia de ellos, y después nadie se enteró. Acá uno se come el operativo de prensa y después ya está. Mosquera nunca tuvo una denuncia penal contra él en la Justicia. Le quedó cargado el sayo que algunos lo utilizan hasta de manera mal intencionada.
–¿Pero un PT argentino al estilo brasileño no tendría que contener a otros espacios de la izquierda?
–Primero necesitamos un partido como el PT. Y después abrir. Más que el debate con los sellos de la izquierda, me interesa el debate con las construcciones del movimiento social que no están en ningún lado.
–¿Cuáles son sus principales propuestas para la provincia?
–Los tres ejes son los que viene discutiendo la CTA, que hacemos nuestros. Democracia, distribución y construcción de soberanía. Ahora, también tenemos temas puntuales. Nosotros queremos volver a la reforma del’98 en materia de seguridad. Que implicaba el control ciudadano de la seguridad y la democratización del sistema. Y después vamos a tomar medidas concretas. Vamos a desarmar la provincia de armas truchas. Vamos a reformar la ley que da sustento a la policía y a descabezar la cúpula de la Bonaerense. Vamos a poner al frente de cada dirección abogados probos, expertos en materia de seguridad, que los tenemos y muy buenos. Vamos a unificar el escalafón policial, uno va a poder entrar de agente de policía y va a poder salir comisario, si estudia, si se esmera, si trabaja y se perfecciona. Y va a poder ganar más porque vamos a unificar la posibilidad de aumentar sueldo con la posibilidad de estar cada vez más capacitado.
–Usted convivió mucho con los funcionarios del área social. ¿Qué balance hace la política del Gobierno hacia los movimientos de desocupados? Especialmente Aníbal Fernández, Atanasof, Chiche...
–Todos los movimientos piqueteros tienen relación con Aníbal porque la tenían de la provincia de Buenos Aires. Hay alguna broma que dice que Aníbal es el titular de la “Coordinadora Aníbal Fernández”.
–¿Cree que el Gobierno ha logrado controlar a los piqueteros?
–No, han sabido tener buena relación. Porque negociar con el Gobierno no significa ser un traidor. Yo soy un tipo de diálogo, ahora soy un tipo autonómico del Gobierno. Yo no me mimetizo con el Gobierno, ni termino siendo un títere del Gobierno. Yo me siento, negocio, dialogo, doy respuestas a mi sector. Ahora, después tengo las asambleas donde pasan los convenios y son las que nos dan el sí definitivo. Nosotros negociamos de cara al conjunto de la sociedad. No la hacemos como otros, que la juegan de duros pero después negocian por abajo de la mesa.
–Usted reclama la unidad del campo popular, pero en estos años se han acrecentado las diferencias entre el FTV y el resto de los movimientos de desocupados. ¿No es contradictoria esa situación?
–No, porque en Brasil sucede más o menos lo mismo. Los sellos que putean acá, putean en Brasil también.
–¿El Partido de los Trabajadores es el tubo de ensayo de la CTA?
–Víctor De Gennaro no avala ni proscribe. Yo ahora le acabo de ofrecer la presidencia de este partido. Le di la declaración de principios para que la corrigiera, le di la parte estatutaria, y le dije “Quiero nombres”. Y es más, “vos podés presidir este partido con todo gusto”. Yo en absoluto estoy primereando. Que quede bien claro que no es así. Yo quiero que el presidente de este partido sea Víctor De Gennaro.

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Luis D’Elía, que se define “negro, peronista y de Laferrere”, lleva de vice a Eduardo Slutzky.
 
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