EL MUNDO › UNAS 25 MIL PERSONAS SE CONGREGARON AYER EN EL OBELISCO

Todas las voces todas, por la paz

“Basta de muerte” fue la consigna del festival. Entre alusiones antibélicas, anoche se esperaba la presencia de Gieco y La Renga.

 Por Roque Casciero

Al pie del escenario, una bandera negra con las letras en blanco sintetizaba a la perfección el sentimiento de las 25 mil personas que se congregaron anoche en el Obelisco porteño: “Basta de muertes” era la consigna. El festival –en el que, al cierre de esta edición, se esperaban las actuaciones de León Gieco y La Renga– fue organizado por los jóvenes de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), la Corriente Clasista y Combativa, las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y la Federación de Entidades Argentino-Arabes, para “decir no a la guerra imperialista contra Irak y repudiar el genocidio del pueblo iraquí”.
El rumor durante la tarde decía que iban a tocar La Renga y Los Piojos, las dos bandas de rock más populares de la Argentina, por eso no extrañaba que, frente a una sucursal de McDonald’s convenientemente cerrada, se impusieran banderas de ambas bandas. Pero Los Piojos no habían confirmado su presencia y finalmente no se presentaron. Entre la multitud también había carteles con un fotomontaje que mostraba a George W. Bush transformado en Adolf Hitler. Detrás del escenario, mientras esperaban el momento de salir a tocar, los músicos charlaban con sus seguidores, que los llamaban desde detrás del vallado. Eduardo Schmidt, cantante de Arbol, decía que su banda estaba allí para “darle un poco de alegría a la gente, entre tanta mala onda” y proponía “que Bush y Hussein se encierren en un cuartito y se caguen a piñas, si es que tienen pelotas”.
Kapanga fue el primer grupo en hacer mover a la multitud, al punto de que las vallas de contención se vieron amenazadas. Antes de subir a escena, El Mono, el carismático vocalista del quinteto, se ilusionaba con que el festival sirviera “para que haya paz entre nuestra gente, porque la palabra paz engloba todo”. Cuando se plantó frente al público fue más contundente: “Bush y la reconcha de tu madre”, gritó antes de arremeter con temas como “Indultados” y “El Mono Relojero” (la canción que le dedicaron a Duhalde cuando impuso la veda horaria en la provincia de Buenos Aires). Mientras, en el backstage, los adolescentes Infierno 18 grababan la participación de otros músicos en el videoclip de la canción “La guerra”. Más tarde, Ignacio Copani pidió que todos dijeran “no a la masacre y no a la invasión” antes de tocar “Sueño de una noche de verano” (de Silvio Rodríguez) y “Escrache”, que dedicó a los políticos argentinos.
Además de La Renga y Gieco, se esperaban las actuaciones de Las Manos de Filippi, Antonio Birabent, Gonzalo Aloras, Carlos Andino y Teresa Parodi. Entre cada set musical, algunos actores subieron al escenario a leer textos antibélicos. Juan Palomino eligió una carta del Subcomandante Marcos; Martha Bianchi, a Pedroni; y Daniel Fanego se enfervorizó con palabras de Eduardo Galeano: “Si Irak produjera rabanitos en vez de petróleo, ¿a quién se le ocurriría invadirlo?”. La respuesta de la gente fue un canto que desde el inicio de la guerra empezó a escucharse nuevamente: “El que no salta, es un inglés”.

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El encuentro fue organizado por distintas agrupaciones políticas y de derechos humanos.
 
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