EL MUNDO › EL FRENTE NORTE, ENTRE AVANCES Y RETROCESOS

Un paso adelante, y dos atrás

Por Juan Carlos Sanz*

Protegidos por una campaña de masivos bombardeos aéreos, milicianos kurdos y soldados de las fuerzas especiales de Estados Unidos se abren paso desde el norte en dirección a Mosul, la tercera ciudad más importante de Irak. Una fuerza de 300 peshmergas ocupó ayer la población de Faida, tras haber capturado el fin de semana la estratégica ciudad de Ain Sifni, a unos 40 kilómetros de Mosul. El avance hacia el sur contrasta con la práctica paralización de los bombardeos de EE.UU. en el frente de Erbil después del trágico ataque con fuego amigo del domingo contra un convoy de la coalición. La ofensiva kurda y estadounidense desde la capital del Kurdistán iraquí se estrella también con la inesperada resistencia de tropas iraquíes apoyadas por carros de combate.
El eco de las explosiones se acalló ayer en la llanura de Erbil después de más de diez días de continuos bombardeos. La investigación del ataque por error de la aviación estadounidense –en el que murieron 18 kurdos, y resultaron heridas 45 personas, entre milicianos, soldados de EE.UU. y periodistas– parece estar detrás de la paralización de la campaña aérea contra las posiciones iraquíes. En la línea de separación entre combatientes situada en la carretera de Erbil a Kirkuk no se observaba ayer la menor actividad militar. Los peshmergas que custodiaban el último puesto de control aseguraban que no se habían producido enfrentamientos desde hace una semana. Una situación similar se registraba en las líneas de frente en dirección a Majmur y Mosul, donde la resistencia del ejército iraquí ha sido más intensa y su artillería ha obligado incluso a retroceder a kurdos y norteamericanos.
En el frente que avanza por el norte desde Dohuk hacia Mosul, ambas fuerzas aliados lograron arrancar el lunes a los iraquíes otros cinco kilómetros en la importante carretera que une la frontera turca con Mosul. Después de ocupar Faida, peshmergas y “comandos” fijaron la nueva línea de frente dos kilómetros más al sur, informa Reuters.
Entre tanto, cientos de kurdos se agolpaban ayer ante la sede en Erbil de la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), uno de los dos principales partidos del territorio autónomo, para exigir armas. No se trataba de un alistamiento masivo en las filas de los peshmergas a la vista de las imágenes de las fuerzas norteamericanas que combaten en las calles de Bagdad. Eran campesinos expulsados de las aldeas kurdas por el régimen de Saddam Hussein durante 30 años de campañas de arabización de las provincias de Kirkuk y Mosul. “No quiero luchar por dinero, sólo quiero un Kalashnikov para liberar mi pueblo”, aseguraba Perow Hamid, de 54 años, mientras daba a entender que sólo se incorporaba a las milicias con el objetivo de poder regresar cuanto antes a su antigua casa. Fuentes oficiales kurdas informaban el lunes a la BBC que los peshmergas de la UPK están combatiendo ya a unos cinco kilómetros de Kirkuk.

* De El País de Madrid. Especial para Página/12.

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