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Un site cuenta muertos civiles

 Por Martín Granovsky

Cuerpos. El general Tommy Franks, jefe de las fuerzas norteamericanas en Irak, pasó a la historia con una frase: “Nosotros no contamos cadáveres”. Esa frase está colocada irónicamente en el site de Internet www.iraqbodycount.net, que al revés de Franks sí lo hace. Hasta ahora, sostiene, murieron un mínimo de 877 y un máximo de 1050 civiles iraquíes. Es una estimación, claro, porque no el mando estadounidense ni el iraquí dan información confiable. Tres miembros de un equipo revisan todo el tiempo los datos periodísticos y los contrastan, en un intento por desmentir la supuesta precisión de las “bombas inteligentes”. Mark Herold, un consultor de Iraqbodycount, explicó la tontería que hay dentro de tanta inteligencia:
* Si las bombas JDAM de fragmentación (bombas que portan bombas) no exceden el margen de error contemplado, de 13 metros a la redonda, cualquier persona que esté a menos de 120 metros de la explosión morirá.
* Para quedar a resguardo de un daño serio, hay que pararse a no menos de 365 metros.
* La única seguridad, sin embargo, es no acercarse a menos de mil metros.
“Las fuentes militares y los medios de comunicación oficiales intentan describir el advenimiento de las armas de precisión guiadas como si causaran, como máximo, unas cuantas víctimas civiles de forma accidental cuando, en realidad, no es así”, dice Herold. Y explica la importancia del site porque “la mayor fuente de oposición a estas ‘guerras’ modernas sigue siendo un público general, articulado e informado, que mantiene un compromiso respecto a los convenios internacionales en materia de impacto de las guerras sobre poblaciones civiles, en un momento en que la mayoría de los cuerpos organizados y los llamados ‘expertos’ los han dejado”.
En Afganistán, uno de cada cuatro muertos era un civil, y la cifra resultaba aún mayor en Yugoslavia.
En Irak, además de los muertos, la ONU calcula el daño bélico en dos millones de refugiados y un largo período de inanición para los sobrevivientes.

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Peor que la Argentina. Washington calcula que la reconstrucción de Irak será fácil porque el país tiene la segunda reserva petrolera del mundo, después de Arabia Saudita, y es un país rico. Un artículo de Warren Vieth en el diario Los Angeles Times lo refuta diciendo que su deuda es “mayor que la argentina”, sufre problemas comerciales, la moneda está destruida, el desempleo es altísimo, la inflación galopante y de la infraestructura no quedará nada. Dean Baker, del Centro de Investigaciones en Política y Economía de Washington, y Bathsheba Crocker, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, advierten que Irak no será un lugar donde hacer la remake de “Los Beverly Ricos”. Los dos expertos opinan que no habrá solución económica si el único plan es que las empresas saquen sin que nadie ponga. Y recomiendan un paquete que combine ayuda internacional, renegociación de la deuda y un Plan Marshall como el que ayudó a la recuperación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

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Un test israelí. La posición “optimista” sobre la guerra en Irak pronostica que los Estados Unidos se convertirán en una potencia del Medio Oriente, y no sólo con intereses en el Medio Oriente, lo cual dará seguridad a Israel y permitirá eliminar las excusas que hoy impiden formar un Estado palestino. Es un escenario que seduce al premier británico Tony Blair pero aún suena a diplomacia-ficción. En el diario The Guardian de ayer, Chris McGreal escribe desde Jerusalén que el primer ministro israelí Ariel Sharon acaba de someter a un test a Blair y George W. Bush. Sharon aprobó que familias judías puedan mudarse por primera vez a unos edificios construidos en Ma’aleh Ha’zeitim, junto al barrio árabe de Ras al-Amoud. “Es la primera vez que se instala un asentamiento judío en un área palestina de Jerusalén desde que Israel tomó el control de toda la ciudad en la guerra de 1967”, informa The Guardian. El edificio está cerca del Muro de los Lamentos. Allí se mudarán el millonario Irving Moskowitz, su yerno Ariel King, activista político de ultraderecha, y más de 100 familias en los meses que vienen. La asesora de seguridad nacional de Bush, Condoleezza Rice, ya llamó a Sharon diciéndole que las mudanzas aumentarían la tensión durante la guerra en Irak. La comunicación se suma a la información según la que Blair y Bush incluyeron el futuro del conflicto israelí-palestino en su paseo de 45 minutos por los jardines de un castillo de Belfast, en su cumbre de ayer. Los críticos de Sharon aseguran que el asentamiento, edificado en un terreno comprado en el siglo XIX por religiosos judíos para un cementerio y que pasó a manos jordanas en 1948, es una forma de crear un hecho consumado que bloquee una eventual división de Jerusalén dentro de un tratado de paz. Una mudanza inversa no podría producirse porque la Corte Suprema establece que los palestinos no pueden comprar propiedades en la zona judía de Jerusalén. Noni Mordecai, director del movimiento Paz Ahora, dijo que “el momento en que se tomó la decisión despierta la sospecha de que el gobierno cree, de manera oportunista, que el asentamiento pasará inadvertido para la comunidad internacional en medio de la guerra”. Agregó que la situación “tendrá un impacto desastroso en el área”. Por supuesto, el gobierno de Sharon dijo que todo se hizo de acuerdo a las normas y negó que hubiera algún tipo de especulación política.

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