EL PAíS › ENCUENTRAN EN UN DESCAMPADO DE SAN FERNANDO TRES TAMBORES SELLADOS CON RESTOS óSEOS

Con las marcas de la represión ilegal

El Equipo Argentino de Antropología Forense, que ha identificado los cuerpos de desaparecidos, quedó a cargo de investigar el material óseo encontrado por la policía. En la zona ya se habían hallado restos NN en tambores.

 Por Laura Vales

En un baldío de San Fernando encontraron tres tambores sellados con concreto que en su interior contenían restos óseos. El Equipo Argentino de Antropología Forense ya confirmó que en uno de ellos hay restos humanos. También los habría en los otros dos, según fuentes de la Policía Bonaerense. Los antropólogos tomarán muestras para determinar si se trata de huesos que, por su antigüedad, podrían corresponder a desaparecidos.

La hipótesis es considerada como muy probable por los antecedentes que existen. Ocho tambores como éstos, de metal, del tipo de los utilizados para transportar aceite, fueron arrojados en octubre de 1976 desde cuatro vehículos al canal de San Fernando, conteniendo restos de desaparecidos. Aquellos tanques también habían sido cerrados, con cal y cemento; los restos, luego enterrados como NN en el cementerio de San Fernando, serían exhumados e identificados muchos años después, ya en la década del ‘80. Pertenecían a siete secuestrados por los grupos de tareas de la dictadura que habían pasado por el centro clandestino de detención Automotores Orletti, entre ellos el hijo de Juan Gelman, Marcelo.

De todas formas, ayer desde el Equipo Argentino de Antropología Forense así como desde la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, que conduce Guido Carlotto, advirtieron que hasta que no se tengan los análisis de laboratorio todo lo que se puede decir en esta dirección son especulaciones, por lo que pidieron mantener una actitud de prudencia.

“Para tener los resultados habrá que esperar cerca de un mes. Este es un tema muy sensible para muchas familias que tienen familiares desaparecidos y hay que ser muy cuidadosos”, señaló uno de los investigadores del EAAF.

Fuentes policiales detallaron que los tambores fueron descubiertos el lunes por un chico que se metió en el terreno –la versión dice que estaba cazando pajaritos– y al encontrar el primer tambor avisó a la comisaría de Virreyes.

Los policías que llegaron al descampado preservaron el lugar y llamaron a la Policía Científica, que hizo un primer análisis del contenido. Con un rastrillaje encontraron los otros dos barriles.

Ayer, los antropólogos trabajaron sobre el contenido del primero de los tanques y confirmaron que se trataba de restos humanos.

El lugar donde se encontraron está ubicado en la calle Miguel Cané a metros de la ruta 202 y del aeropuerto de San Fernando. Años atrás, ahí hubo una tosquera y hoy es un descampado de relleno muy extenso, con una superficie de unas 67 manzanas. El intendente de San Fernando, Luis Andreotti, contó que en el predio el municipio estaba haciendo tareas de saneamiento y limpieza para un plan de viviendas.

Los tanques estaban semienterrados, cada uno identificado con un número de cuatro dígitos. De los dos que detectó la policía, uno estaba semienterrado y el otro en la superficie.

Los trasladaron a todos a una dependencia de la municipalidad de San Fernando para que el EAAF continúe con su trabajo para determinar la antigüedad de los huesos, extraer las muestras de ADN y compararlas con las del banco de datos de los familiares de las víctimas de la dictadura.

Ayer, Carlotto recorrió el lugar y habló después con la gente del EAAF. El funcionario explicó que aunque la Secretaría de Derechos Humanos tendrá competencia sólo una vez que se confirme que los restos tienen una antigüedad mayor a 30 años, tenía “la obligación política de supervisar todo el procedimiento”.

“La secretaría va a comenzar a motorizar todos los resortes para que se determine si son restos de desaparecidos. De confirmarse, es un trabajo que atañe absolutamente a nuestro organismo”, anticipó.

El subcomisario a cargo del operativo, Luis Sarabia, agregó algo más de información: señaló que en el interior de uno de los toneles encontraron una mandíbula y que los líquidos que se desprendían del otro “eran compatibles con un cuerpo humano”.

La causa judicial abierta por el hallazgo quedó a cargo del fiscal de San Fernando Luis Angelini.

“Sería muy raro que se tratara de un crimen común, porque para esconder cuerpos de esta forma hacen faltan recursos, toda una estructura”, dijo a Página/12 una fuente de la investigación. La fuente agregó que, por la manera en que los cuerpos fueron tapados dentro de los tanques, con cemento, y por el lugar del hallazgo, la hipótesis de que se trataría de restos de desaparecidos es el principal eje de la investigación.

En el Banco de Datos del Equipo Argentino de Antropología Forense se guardan las muestras de sangre que los familiares de las víctimas de la dictadura han dejado para ayudar a que se identifiquen los restos de los desaparecidos. El desarrollo tecnológico permite a los antropólogos, antes limitados a hacer cotejos caso por caso, que una vez obtenida una muestra de ADN ésta pueda compararse masivamente con todos los registros que hay en el banco. El EAAF viene realizando por esto una serie de campañas para que quienes tienen familiares desaparecidos dejen en el banco una gota de sangre que permita ampliar al máximo las identificaciones.

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El secretario de Derechos Humanos bonaerense, Guido Carlotto, estuvo en el lugar del hallazgo.
 
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