EL PAíS › REPORTAJE A GABRIELA MICHETTI

“Siento que soy una política de la Capital”

La diputada afirmó no tener la “convicción absoluta de que es tan necesario que vaya a la provincia”, y dijo que quiere postularse a jefa de Gobierno. Reveló, de todos modos, que Macri le dijo que “es mejor que pienses” en la candidatura bonaerense.

 Por Werner Pertot

“Veinte minutos tarde.” Gabriela Michetti se pone sus anteojos de carey verdes y mira su reloj, con más tono de broma que de reproche. “¿Vio cómo está el tráfico en la ciudad?”, se pregunta, se excusa, se escabulle este diario. “Claaaro. ¡Qué fácil! Lo culpamos de todo a Mauricio Macri”, retruca la ex vicejefa. Una virgen decora o santifica su escritorio y una foto de ella con el jefe de Gobierno comparte lugar con varios cuadros en su despacho de diputada. En diálogo con Página/12, Michetti señala sus dudas sobre la posibilidad de ser candidata en la provincia de Buenos Aires. “Todavía siento que soy una política de la Capital”, define.

–¿Está más cerca de quedarse en la Ciudad o de pasar a provincia?

–Todavía no tengo la convicción absoluta de que es tan necesario que yo vaya a la provincia. No creo que el escenario esté claro: no se sabe cómo va a ir el kirchnerismo, quiénes son los competidores. Hay un montón de cuestiones que no están resueltas y que dependen de otros. Con lo cual, no creo que sea tan imprescindible aún que la candidatura mía en provincia se tenga que dar sí o sí. Hoy todavía siento que soy una política de la Capital. Me siento más cerca de la política que vengo haciendo hace nueve años. Esto no quiere decir que no entienda que hay una posibilidad de pensar en esa alternativa si un escenario más claro lo plantea de ese modo. Faltan datos para que me sienta más cerca de la provincia que de la Ciudad, definitivamente.

–Emilio Monzó tuiteó que “Gabriela es previsible”. ¿Cómo lo interpretó?

–(Se ríe) Charlo mucho con él. Interpreto que plantea que tengo que hacer lo que sea mejor para el equipo.

–¿Macri también quiere que vaya a provincia?

–Mirá, Mauricio ha sido súper claro conmigo y eso me da mucha paz. Las tres o cuatro veces que conversamos este tema específico de la candidatura siempre Mauricio partió de la frase: “Tenés que hacer lo que te haga sentir más cómoda”. En la última conversación que tuvimos me dijo: “Hoy te puedo decir que es mejor que pienses en la alternativa de ir a la provincia. Es una alternativa que tenés que pensar con más profundidad”. Las otras veces no me lo había planteado él. Pero siempre me vuelve a la frase inicial: “Acordate que lo tenés que pensar con total libertad”. No siento que estoy en un partido donde las cosas bajan y la persona individual importa tres cominos.

–¿No es cierto que si no acepta ir a provincia se tiene que ir del PRO?

–No. Esa cosa es bien de la política tradicional: que todo se va a romper si no hacés lo que te están demandando.

–Si decide cambiar de distrito, ¿le queda el camino allanado a Horacio Rodríguez Larreta para ser el sucesor de Macri?

–Me parece que, claramente, para los que tienen la ambición de ser sucesores de Mauricio en la Ciudad –no sólo Horacio– se va una de las competidoras. En el PRO de la Ciudad hay varios dirigentes que quieren suceder a Mauricio. Y, en ese caso, queda más liberado el camino si me voy yo, que soy otra de las que también quieren suceder a Mauricio... O bien sería una de las alternativas de mi carrera profesional en la política.

–¿María Eugenia Vidal tiene las cualidades para ser la sucesora?

–A mí no me ha dicho nunca ella que quiere ser candidata, pero sí escuché comentarios de que se lo ha dicho a su círculo más íntimo. Y me parece razonable y genuino que se lo plantee. Si ella es vicejefa, ¿por qué no va a pretender sucederlo? María Eugenia tiene un nivel de compromiso con el PRO y de participación desde el día uno. Las condiciones las tiene.

–¿Ella también podría jugar en provincia?

–Creo que tiene domicilio en provincia. Pero a María Eugenia se le plantearía la misma situación que se me planteó a mí en 2009: tendría que renunciar para poder ser candidata. Si se puede evitar que lo haga otro, ya que lo tuve que hacer yo, estaría bueno.

–No se lo desea a nadie...

–Exactamente: no se lo desearía a nadie.

El temita del armado

–¿Qué ocurre si el PRO no hace una buena elección en 2013?

–Obviamente, si querés apuntar a una candidatura nacional en 2015, la elección de 2013 tiene que ser como mínimo un símbolo de que le estás llegando a la gente de forma tangible. Porque si no, nos pueden decir: ¿cómo van a hacer en dos años para armar una candidatura nacional?

–No sólo eso: ¿con qué bloques legislativos gobernaría Macri en 2015?

–Exacto. Además, tenés que ir armando tu fuerza legislativa. Si no te puede pasar lo que pasa en algunos países latinoamericanos, donde los gobiernos han subido con muy poca fuerza legislativa. O como le pasa a Obama, dado que los republicanos tienen una representación muy amplia y tiene muy trabada la gestión. Es central que la elección de 2013 sea importante para el PRO. Tampoco es que tenemos que aparecer como el ganador en los principales distritos. Nuestro armado se va a fortalecer con la potencia de la candidatura de Mauricio Macri, al que se lo ve como el opositor principal al gobierno kirchnerista.

–¿Cómo ve a otros sectores de la oposición?

–Los otros partidos de la oposición se han desdibujado mucho: el radicalismo, el socialismo, el GEN se sienten ideológicamente no tan lejanos del kirchnerismo. El relato del kirchnerismo no les es tan ajeno. Entonces, se sienten en una dificultad enorme para oponerse al Gobierno con lo de YPF, con el traslado del subte a la Ciudad y termina haciendo que todos ellos voten con el Gobierno. Se meten ellos mismos en una trampa de ideología. El PRO tiene una posibilidad de representar, porque sí nos hemos opuesto, con la convicción de qué es lo que le conviene al país.

–¿Con quiénes piensan construir alianzas?

–Los partidos están muy fragmentados y las tensiones internas hacen que algunos dirigentes no se sientan cómodos con las decisiones que se van tomando. Todos sabemos que dentro del radicalismo hubo dirigentes que no se sintieron cómodos votando lo de YPF. Esos dirigentes muy probablemente pueden sentirse representados en un proyecto plural, que es el del PRO.

–Buscan sumar dirigentes y no partidos...

–Lo viable es eso. Dentro del kirchnerismo también hay un panorama raro: hay sectores más tradicionales del peronismo que no se sienten representados por La Cámpora o por el núcleo más cerrado de la Presidenta. El ejemplo es la pelea con el gobernador bonaerense.

–¿Scioli es un potencial aliado o es el candidato a enfrentar?

–Es complicado pensarlo como aliado porque, para mí, Scioli es un político kirchnerista. No entiendo por qué hay gente que piensa que Scioli es otra cosa. Si va a ser nuestro competidor, esa es la gran interrogación: ¿quién sucede a Cristina Fernández de Kirchner? Pareciera que el kirchnerismo más puro no quiere saber nada con Scioli.

–¿Hablan seguido Scioli y Macri?

–No sé si tan seguido. Sí sé que tienen un buen diálogo. Se conocen desde hace muchos años y se han llevado siempre razonablemente bien.

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Imagen: Joaquín Salguero
 
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