EL PAíS › EL INTERVENTOR QUE HABLó CON EL MOTORMAN IBA EN EL TREN

Llamada fatal en la vía

El funcionario de Renfe fue quien llamó al maquinista para pedir que dos estaciones más tarde entrara por la vía más cercana al andén para que descendiera una familia con niños.

Un nuevo dato que abre un abanico de hipótesis fue agregado al expediente sobre la tragedia del Alvia 730 a 4 kilómetros de Santiago de Compostela: no fue el maquinista el que llamó por teléfono a alguna oficina de Renfe para interiorizarse sobre la ruta, sino que un controlador de la empresa, que viajaba en el mismo Alvia, lo llamó a él instantes antes de que se produjera el descarrilamiento. La llamada fue ocultada en su primera declaración tanto por el maquinista Francisco Garzón Amo, como por el controlador (interventor lo denominan en España) Antonio Marugán cuando declaró el primer día como testigo. La hipótesis que se investiga es si el llamado desvió la atención del maquinista que no registró que ingresaba a toda velocidad a la zona de frenado. Ayer, después de que el llamado apareciera en la grabación de la caja negra, Garzón pidió declarar nuevamente para aclarar los términos de la comunicación.

Aunque ya desde el primer día de la tragedia circulaba la versión del llamado telefónico coincidente con el momento del choque, el martes pasado, las grabaciones de las cajas negras del Alvia 730 confirmaron una comunicación telefónica. Al declarar ante el juez Luis Aláez el domingo pasado, Garzón Amo reconoció el llamado, pero sostuvo que era un llamado a un funcionario de Renfe de quien no dio el nombre y lo dejó relacionado a alguna duda respecto al trayecto. El día de la tragedia, el controlador que viajaba en el tren, Antonio Marugán, declaró como testigo y no dijo nada del llamado.

Pero las cajas negras no sólo confirmaron que el llamado no estaba vinculado a cierta desorientación del maquinista sino a una pregunta que hacía Marugán. Garzón ayer quiso declarar para desmentir que la conversación se mantenía durante el descarrilamiento.

Lo que revela la grabación es que la conversación se inició a las 20.39 y el descarrilamiento ocurrió dos minutos después. Pero contra lo que se sabía públicamente hasta ayer, las cajas negras revelaron que no fue Garzón el que hizo el llamado sino que su teléfono corporativo (tienen prohibido utilizarlo para otro motivo que no sea por cuestiones emergentes del trayecto) fue el que sonó. La grabación no indica desde qué teléfono llamaron, y el celular corporativo de Garzón se perdió en el desastre.

Luego se supo que el mentado controlador no estaba en una oficina sino que viajaba dentro del tren. Antonio Martín Marugán, de 60 años, viajaba en el vagón 3, asiento 2B, acompañado de un vigilador privado, Celso Castor González Conde. Al parecer, Marugán y Garzón se conocen desde antes de haber iniciado sus respectivas carreras ferroviarias, ambos son originarios de Santiago.

De la grabación surge el motivo por el que Marugán llama a Garzón. Pontedeume es una parada breve con una estación habilitada hace poco tiempo y en la que el tren en ocasiones se detenía en la vía junto al andén y en otras en una vía externa, con lo que los pocos pasajeros que descendieran en el lugar debían hacerlo, en esos casos, directamente a las vías. El llamado del controlador, se reveló en la grabación, pedía a Garzón si podía entrar en Pontedeume por la vía pegada al andén, porque una familia con hijos debía bajar en esa estación. Lo que no está claro todavía es por qué el pedido fue realizado instantes antes de que se ingresara a la zona de la curva. Según los medios españoles, los maquinistas no pueden decidir por sí mismos por qué vía ingresan a cada estación, y esa indicación se conoce como “protocolo de parada” y se da antes de llegar. Pero el llamado se podría haber hecho antes de llegar a Pontedeume, incluso en las paradas de Compostela o de A Coruña. Según versiones, incluso, Marugán le tocaba ser controlador de ese mismo viaje una vez por mes, con lo que conocía el trayecto.

Tampoco está claro por qué ambos, Garzón y Marugán, eludieron originalmente mencionar la conversación. La hipótesis con la que se trabajaba ayer era que Garzón no lo quiso inculpar por amistad. Lo cierto es que en la grabación, durante el llamado, se escuchan dos pitidos que según la prensa española correspondían a las señales de las balizas 6 y 7, sonidos que se producen pasando el minuto 20.40. Se escucha que el maquinista corta, exclama algo y unos segundos después se produce el descarrilamiento.

Cuando Garzón declaró el domingo pasado, no supo responder a las preguntas concretas sobre qué es lo que había motivado la distracción. Las cajas aún no habían sido abiertas. Allí, el maquinista se mostró perdido, sin recordar el momento, sin entender qué es lo que había pasado para que no aplicara los frenos a tiempo. Ahora, con la grabación surgió la hipótesis de que la distracción se haya producido por la llamada y el pedido. Y cuando Garzón escuchó los pitidos comprendió que ya no tenía tiempo de nada, y pese a aplicar el freno, no logró detener el tren.

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Homenaje en Santiago de Compostela a las 79 víctimas fatales del accidente del tren.
Imagen: EFE
 
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