EL PAíS › BIELSA BUSCO MARCAR DIFERENCIAS EN LA REUNION DE MEXICO

Defensa no es igual que seguridad

El Gobierno aceptó formalmente un documento que hipertrofia la seguridad y le busca respuestas militares, pero a la vez subrayó la tradición democrática argentina que proclama justo lo contrario.

 Por Martín Granovsky

Tal como anticipó en exclusiva Página/12, la Argentina se distanció de la conferencia especial de seguridad sin entablar una pelea abierta con los Estados Unidos. El canciller Rafael Bielsa dijo ayer en México que el borrador de documento final logró evitar la militarización de las cuestiones de seguridad.
En realidad la declaración no evita nada de eso (más bien lo contrario) pero el gobierno argentino parece apostar a diferenciarse con la esperanza de la conferencia de México pase rápido y el documento, en el futuro, no se convierta en realidad.
Bielsa dijo que “existe un vínculo entre el desarrollo humano y la seguridad” y se sintió cómodo como para introducirse “de lleno en el concepto de desarrollo humano, que ha estado en el centro de la agenda de la cooperación internacional desde hace dos décadas determinando el carácter tributario de la seguridad a su respecto”. El desarrollo humano incluye, según Bielsa, elementos esenciales como “la desocupación, la lucha contra el hambre, la exclusión y la ignorancia, que generan las condiciones para la inestabilidad institucional y social y son campo propicio para la proliferación del terrorismo internacional”. El ministro dijo que la Argentina pidió la inclusión de la deuda, reflejada en el documento final.
Por si alguien insiste en la militarización, Bielsa dijo que la Argentina confirma su apego al principio de “no intervención en los asuntos internos de un Estado soberano”, más el multilateralismo.
Como también anticipó este diario, el ministro, que estaba acompañado de su colega de Defensa, José Pampuro, subrayó que en la legislación argentina la defensa es el conjunto de actividades que afrontan conflictos externos con empleo de Fuerzas Armadas y la seguridad interior fija los criterios del “sistema nacional de policía”.
Bielsa recordó que el Cono Sur, de común acuerdo, redujo sus gastos en defensa. Y citó como desafío reciente la crisis boliviana. “Hemos comprobado una vez más que la inequidad en la distribución del ingreso y la falta de diálogo entre los sectores llevan a una escalada de violencia y un saldo luctuoso en vidas humanas”.
En otra parte de su discurso Bielsa dijo que “lo alcanzado en esta declaración de seguridad es sin duda un hito importante en nuestro hemisferio”.
La declaración marca, en verdad, una tendencia a considerar todo problema como una cuestión de seguridad y da una respuesta militarista de ese principio global.
Para el borrador que será aprobado hoy, la seguridad abarca la lucha contra el terrorismo, la difusión del sida, el tráfico ilegal de personas, los hackers que alteran las redes cibernéticas, la pobreza extrema y los grandes desastres naturales. Esas son las “nuevas amenazas”, como se conoce en la jerga internacional el añadido de complejos problemas sociales o de terrorismo a la agenda clásica que servía para convocar a las Fuerzas Armadas. Y las formas de combatir esa realidad espantosa deberían incluir la ampliación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, un instrumento militar, lo mismo que la Junta Interamericana de Defensa. Como en México estuvieron los ministros de Defensa, y no los de Acción Social o Salud, la militarización pretendida estuvo también en el formato del encuentro y no solamente en el contenido de la declaración.
Roger Noriega, subsecretario de Estado norteamericano para América latina, le puso palabras a los intereses de su país. En un seminario previo a la conferencia de seguridad dio el ejemplo de Venezuela. Dijo que “los Estados Unidos se rehúsan a entrometerse en los asuntos internos de Venezuela, y sin embargo no podemos ser meros espectadores sin ningún interés en lo que acontece”. Agregó que “cualquier acto que socave el orden democrático o amenace la seguridad y el bienestar de la región esuna preocupación legítima para todos los vecinos de Venezuela”. También calificó al régimen cubano de “dictadura rufianesca”.

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El canciller Rafael Bielsa recordó la no intervención.
 
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