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El día que Raúl Moneta decidió pasar a retiro a su Guardián

En medio de la operación de blanqueo de su participación en el capital accionario de Canal 9, el ex banquero favorito de Menem resolvió cerrar la revista “El Guardián”, vehículo de sus habituales maniobras y venganzas.

 Por Susana Viau

El Guardián no llegará al número 60. Según trascendió, el pasquín ha resuelto cerrar y se especula que a la decisión no sería ajeno el blanqueo de la participación de Raúl Juan Pedro Moneta en el control accionario de Canal 9, aparentemente poco compatible con el perfil extorsivo de la publicación. Así, la desaparición del semanario –al menos de los puestos de diarios– sería, según interpreta hasta el afín Urgente24, una señal de buena voluntad que se agrega al viraje experimentado por la línea editorial del canal, que hoy muestra una sorprendente mesura en el tratamiento de temas que involucran al Gobierno. El cambio impuesto por Daniel Hadad a la política de la emisora coincide con el intento de legalizar la nueva conformación societaria y frenar una eventual embestida contra las privilegiadas frecuencias obtenidas por Radio 10 durante el menemismo.
La aventura financiera de Hadad y Moneta se extendería también al diario económico InfoBAE. Si se tiene en cuenta que Daniel Vila y José Luis Manzano, sindicados como socios de Moneta, participan del grupo propietario de América y que el ex banquero disputa al inversor texano Tom Hicks la titularidad de Cablevisión, podría suponerse que el hombre que se hundió en el escándalo a fines de los ‘90 junto a sus bancos Mendoza y República pretende resurgir como poderoso empresario de medios de comunicación.
El Guardián nació bajo la dirección de Edgar Mainhardt y la editorial Urgente SA. Esa responsabilidad duró un par de ediciones. En lo formal, Mainhardt y Urgente se descabalgaron del proyecto, aunque continuaron coincidiendo en odios y amores con quienes lo sucedieron desde la clandestinidad en el financiamiento de la revista. Y fue Urgente.24. com.ar que se encargó de informar que ayer, pasado el mediodía, el director de El Guardián, Ignacio Fidanza, comunicó el cese al personal de redacción. Urgente24.com.ar sostiene que quienes lo sucedieron habían desviado el propósito inicial de instalar un semanario político para transformarlo en un divulgador de chismes “de la farándula y del escándalo”. Lo cierto es que si bien Moneta nunca admitió su relación con El Guardián, eso no es un obstáculo para suponerla con buenos fundamentos: el “banquero de Menem” sigue negando aún hoy la propiedad del Federal Bank, la entidad off shore de Bahamas que, de acuerdo con todas las fuentes, incluso el propio Citibank, formaba parte de su grupo y sirvió para la circulación de miles de millones. Pero eso no sería más que una marca de fábrica: las pistas más fuertes consisten en las operaciones impulsadas desde las páginas de la revista contra todos aquellos que alguna vez se enfrentaron a los designios del ex banquero. El diputado mendocino Gustavo Gutiérrez, el ex juez Luis Leiva y Elisa Carrió fueron sus blancos favoritos. Otros ex socios mendocinos de Moneta corrieron la misma suerte. Aunque si en el primer caso el objetivo de las campañas difamatorias era la destrucción y el descrédito, en el segundo el proceso de acoso y derribo tenía bases económicas: minar la resistencia de sus competidores. En la tarea colaboraban desde la provincia a la que pertenece su familia política y de la que, alguna vez se dijo, quería ser gobernador, el diario Uno y el Canal 9, del grupo Vila-Manzano.
Hay quienes sospechan que, en un inicio, Hadad no vio con malos ojos la existencia del semanario y recuerdan que cuando Cris Morena –productora del programa insignia del 9– firmó su traslado a otro canal, tuvo que vérselas con las tapas de El Guardián. Luego comenzaron los rumores de que Moneta había desembarcado en los estudios de Dorrego y Conde. Se afirmaba que el empresario se había tomado muy a pecho la cuestión y dedicaba la mayor parte de su tiempo a supervisar los contenidos del canal y de El Guardián. Pero la admisión de su presencia en la emisora hacía necesario desescombrar la montaña de desconfianzas que Moneta inspiraba a un puñado de hombres del gobierno y, en especial, a Néstor Kirchner. Un gesto en elcamino a la pacificación podría ser el cierre de El Guardián, a cuyas oficinas fantasma de Puerto Madero Fidanza había llevado algunos periodistas de la Editorial Perfil, en cuyos talleres, dicho sea de paso, se imprimía. La revista de negocios Fortuna, último emprendimiento editorial de Jorge Fontevecchia, dueño de Perfil, acaba de dedicarle la portada al anunciado regreso del ex rostro público del CEI.
En los pasillos de los canales de tevé se rumorea que el avance de Moneta (o los capitales que representa) sobre los medios tendría reflejos en otras direcciones. Se señala, por ejemplo, la coincidencia de sumarios entre El Guardián y la revista Poder, propiedad de José Luis Manzano, aun cuando ésta por diseño y escritura se dirija a un target diferente; se menciona, además, la dura lucha interna que se libraría entre los socios de América. Expresión de esas diferencias sería el episodio ocurrido luego de que en el programa “Día D” se difundiera el diferendo judicial que sostiene Moneta contra Hicks desde una perspectiva favorable al primero. A continuación salió a la palestra para aclarar las cosas el abogado Alfredo Iribarren, defensor de Hicks y allegado a Carlos Avila, propietario de América y de TyC. Es que la estrategia que Moneta-Vila-Manzano y ahora Hadad han diseñado procuraría hacerse también con el control de América para, junto al 9, distribuirse dos grandes áreas del mercado: el periodismo y las telenovelas.

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Raúl Moneta todavía sueña con volver a ser un importante propietario de medios.
 
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