EL PAíS › EL FIT, LAS DIFERENCIAS INTERNAS Y EL POSICIONAMIENTO ANTE EL GOBIERNO DE CAMBIEMOS

“Frenar este plan de entrega y despidos”

Las principales fuerzas del FIT, el PO y el PTS se enfrentaron por la coincidencia con agrupaciones kirchneristas en la resistencia al macrismo. Sus referentes aseguraron que no habrá ruptura y llamaron a rechazar las cesantías y los ataques a libertades democráticas.

 Por Adriana Meyer

Desde la hora cero del nuevo gobierno, la izquierda trotskista viene llamando a organizar la resistencia a las diferentes medidas de ajuste del macrismo, y en algunas de estas acciones surgieron diferencias entre el Partido Obrero (PO) y el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), las dos principales agrupaciones políticas que conforman el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). Sin embargo, en diálogo con Página/12, sus principales referentes estimaron que está asegurada la continuidad de la alianza y coincidieron en que, lejos de desdibujarse su perfil y su programa por coincidir en objetivos de lucha con colectivos kirchneristas damnificados principalmente por los despidos masivos, el FIT ya estaría articulando los ejes de esa resistencia. “Auspiciamos un frente único de toda la clase obrera en los sindicatos y en los lugares de trabajo”, afirmó Néstor Pitrola (PO), tras aclarar que esto debe darse sobre la base de un “programa y una política de lucha”. En el mismo sentido se pronunció Christian Castillo (PTS), al señalar que su partido “sostiene un programa anticapitalista, socialista y de independencia política y de clase respecto del Gobierno y las distintas variantes patronales”, y que, siempre desde esa perspectiva, “es muy probable que haya unidad de acción en reclamos puntuales como pueden ser los despidos en el Centro Cultural Néstor Kirchner, en el Grupo 23 y por la libertad de Milagro Sala”.

Fue precisamente por cómo manifestarse respecto del encarcelamiento de la líder de la agrupación Túpac Amaru que se hicieron públicas las diferencias, al punto que el PO publicó en su página oficial que el PTS había hecho un acuerdo con el kirchnerismo, lo cual fue desmentido por ese partido. “Nos movilizamos con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y hubo acciones comunes con sectores kirchneristas que se movilizaron, no vemos nada de malo en hacerlo, como la lucha de los trabajadores del Grupo 23 y ahí estuvieron por suerte los compañeros del PO. Son luchas por demandas puntuales, lo cual no quiere decir hacer un frente”, explicó Castillo. “Nadie serio puede creer que PTS hizo un acuerdo con el kirchnerismo, eso es pura pirotecnia”, agregó.

Consultado al respecto, Pitrola dijo que “el Partido Obrero se pronunció y movilizó contra la detención de Milagro Sala, cuyas circunstancias configuraron un serio precedente en favor de la criminalización de la protesta. La libertad de expresión y movilización la defendemos incondicionalmente, incluso cuando los afectados –como el caso de Sala– expresan a una corriente antagónica a la nuestra, que ha forjado un emporio económico en base a la precarización laboral y la prepotencia política”. Por esa razón, el PO impulsó que la izquierda llevara adelante una “movilización independiente por la libertad de Sala, la que se concretó el 27 de enero”, porque a su criterio, la marcha del 18 de enero, “encuadrada por el kirchnerismo y encabezada por Agustín Rossi, Guillermo Moreno y otros, y a la que concurrieron varios partidos de izquierda, no fue una reivindicación del derecho a la protesta, sino de Sala, de su política y del kirchnerismo”.

Castillo también destacó las “diferencias políticas y metodológicas” que tienen con la Túpac y con Sala, pero enfatizó que “esa persecución política era el primero de los ataques, porque enseguida vino el despido de Natalia Morales, ex candidata a gobernadora de Jujuy por el FIT y quien junto con Alejandro Vilca posicionó a la izquierda como tercer fuerza en esa provincia”. Por eso sostuvo: “Nuestra posición fue una autodefensa de todos los trabajadores populares, tomamos nota del mensaje que envió Macri con esa detención”.

Así, aunque con los habituales roces, sigue la convivencia en el FIT. “El Frente de Izquierda es el resultado de una lucha sistemática y de casi una década por separar a la clase obrera del nacionalismo capitalista. Romper con esa estrategia para disolverse en el kirchnerismo, con la excusa de un frente ‘antimacrista’, sería, sin duda, un suicidio”, dijo Pitrola, y aludió a cuando Jorge Altamira declaró que romper con el FIT era el equivalente a quitarse la vida. “Son debates como hemos tenido en otras ocasiones en el FIT, en los hechos la situación para el Frente es muy buena de cara a lo que está ocurriendo porque somos la expresión consecuente de oposición para canalizar el descontento social frente al ajuste de Macri, mientras en el peronismo se pelean a ver quién es más obsecuente, y sindicalistas y gobernadores pactan con el Gobierno”, define Castillo. “El FIT tiene que proponerse estar palmo a palmo en la resistencia contra los despidos y los ataques contra la libertades democráticas, porque esos sectores que se habían ilusionado con el kirchnerismo ven que sus dirigentes están llamando a no ponerle palos en la rueda a Macri, que ajusta brutalmente, los gobernadores ni siquiera le plantearon la libertad de Sala cuando se reunieron, siendo que ella es su diputada en el Parlasur. Nosotros ponemos toda la militancia para frenar este plan de entrega y de despidos”, agrega.

En cuanto a organizar acciones comunes concretas, preparan para el 5 de marzo un encuentro sindical combativo, del cual surgirán propuestas de cara a las negociaciones salariales paritarias. “La burocracia sindical, en sus diferentes variantes, es funcional al objetivo macrista de desnaturalizar y regimentar las paritarias, imponiendo aumentos y negociaciones aisladas que terminen convalidando incrementos muy por debajo de la inflación que dictan la devaluación y los tarifazos. La izquierda debe luchar por una auténtica representación obrera en las paritarias, a través de representantes electos y del debate de las reivindicaciones en plenarios de delegados y asambleas. Por eso, asociamos la lucha contra el ajuste a la batalla por la expulsión de la burocracia de los sindicatos. Los mismos que se sentaron con Macri la semana pasada fueron los que garantizaron a Cristina Kirchner paritarias regimentadas, precarización laboral y confiscación impositiva del salario durante una década. El encuentro antiburocrático que impulsamos el 5 de marzo con diferentes agrupamientos del clasismo debatirá esta cuestión crucial”, anunció Pitrola. “Impulsamos asambleas en los lugares de trabajo, no tiene que haber caída de salario mínimo con una canasta familiar que ronda los 20 mil pesos, vamos a apoyar el paro de ATE del 24 de febrero, en el que vamos a confluir en una unidad de acción pero que debe ser el inicio de un plan de lucha, y denunciamos que los sectores sindicales que se reunieron con Macri preparan la entrega de puestos de trabajo a cambio de la plata de obras sociales, tendría que haber un paro unificado de todo el movimiento obrero, en cambio la burocracia sindical no propone nada”, apuntó Castillo.

En términos generales, entonces, ¿está dispuesto el FIT a confluir con los sectores kirchneristas y con otras agrupaciones de izquierda que se están movilizando contra las políticas del macrismo? “Como expresión política, el kirchnerismo es una fuerza del ajuste, lo comprueba el gobierno de La Cámpora en Santa Cruz, que le ha pedido a Macri la Gendarmería contra los obreros que cortan rutas, lo mismo ocurre con los intendentes camporistas del conurbano, que despiden trabajadores a igual título que los ediles de Cambiemos. Los empresarios ‘emblema’ del kirchnerismo, como Báez o Szpolski y el grupo Rasic (otro privilegiado de los subsidios y créditos blandos K), encabezan la escalada de cesantías en las ramas donde actúan. La izquierda debe conquistar al trabajador peronista o kirchnerista convocándolo a una política de lucha y a una acción política independiente. Por el contrario, el seguidismo al nacionalismo llevaría la lucha contra el ajuste a la derrota, y echaría por la borda todos los logros alcanzados por el Frente de Izquierda”, responde Pitrola. Para Castillo, “en esta CEOcracia es posible coincidir con sectores que hoy no están en el Frente, pero mal podríamos armar un frente con el kirchnerismo contra Macri cuando en las provincias donde gobierna el Frente para la Victoria se dan los mismos atropellos y despidos que a nivel nacional, de hecho no vamos a marchar con ellos el 24 de marzo porque lo harán reivindicando a un gobierno al cual nosotros enfrentamos por criminalizar la protesta, espiar a los trabajadores, sancionar la ley antiterrorista y bastardear causas justas, entre otras denuncias que hicimos durante toda esa década”.

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Néstor Pitrola, del Partido Obrero, y Christian Castillo, del Partido de los Trabajadores Socialistas.
Imagen: DyN
 
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