EL PAíS

La opinión de los especialistas

MIGUEL REP.

“Patético e irrelevante”
“Para mí es un chiste viejo y por eso no me gusta. No me gustan los chistes viejos. Es un absurdo. Es patético e irrelevante.”

JORGE GUINZBURG.

“Arte de lo increíble”
“A mí la política, más que el arte de lo posible, me resulta el arte de lo increíble. De todas maneras me parece bien que Cavallo y Menem se suban al mismo barco. Y quiera Dios que ese barco sea el Titanic.”

DANIEL ARAOZ.

“En el tren fantasma”
“En principio, me da como un poquitito de miedo. Ya verlos juntos es como viajar en el tren fantasma. Físicamente no los veo bien. No son agradables. A Don Carlos Saúl se le está corriendo mucho la frente hacia atrás. Y a Don Cavallo se le corrió del todo. Por otro lado, lo que me parece realmente interesantísimo es lo que dice Don Carlos, porque él viene prácticamente a salvarnos de nuevo. Entonces, si para él y para Don Cavallo ya nos salvó (porque usted no vaya a pensar que ellos piensen que hicieron las cosas mal) y quedamos como quedamos, ¿qué pasaría si nos volviera a salvar? Directamente ya volveríamos a la época del Oeste, vamos a salir con la cartuchera y que sea lo que Dios quiera.”

COCO SILLY.

“Me hacen una joda”
“¿Se juntaron Menem y Cavallo? ¿Me están haciendo una joda? ¿Es verdad lo que me dice? No sé qué decir: Ionesco, el autor francés del teatro del absurdo es un boludo, un ganso, un salame, al lado de estos muchachos. En Francia en la década del ’50 hubo una revolución cultural del surrealismo y del absurdo y acá la superamos constantemente todos los días. No necesitamos que pasen décadas. Es un delirio, no hay chiste que pueda superar las ocurrencias ‘geniales’ de Menem y Cavallo. Pueden ganar cualquier concurso y cualquier festival del humor porque tienen la mayor virtud de los humoristas: no les importa una mierda de nada. Entonces se cagan de risa.”

CALOI.

“Perón y Gatica”
“A mí se me ocurre compararlo con el famoso encuentro entre Perón y Gatica. Cuando se lo presentaron, Gatica dijo ‘dos potencias se saludan’, con lo cual los guardaespaldas de Perón se lo querían comer a Gatica por la comparación. Y acá pasa más o menos lo mismo, nada más que Menem no le llega ni a los talones a Perón, por más que lo quiera imitar. Y Cavallo, más allá de que haya participado de varios golpes, tampoco es Gatica.”

MEX URTIZBEREA.

“Vuelve el Club del Clan”
“Me parece fantástico porque a mí me gustan los revivals. Que vuelva el Club del Clan. Volvieron Los Gatos. Ahora vuelven Menem y Cavallo, y para mí sería cartón lleno si vuelve Quique Dapiagi con el Soldado Chamamé.”

SEBASTIAN WAINRAICH.

“Juntarse, de viejo”
“¿Viste cuando uno llega soltero a viejo y no quiere estar solo y necesita juntarse con alguien? Entonces se agarra de alguna pareja que tuvo, de alguien que se garchó una noche, de lo que tenés a mano, y como éstos dos se encuentran muy solos, necesitan postularse para algo para ser felices, porque si no, no le van a encontrar sentido a la vida. La relación va a ser una relación por compromiso que después de garchar ya no lo llamás. En una época fueron matrimonio y ahora son un ex matrimonio que se une y no creo que vayan muchos al casamiento. Y los que salen como testigos son unos locos de mierda. Me gustaría organizar la despedida de soltero, llevarlos en el baúl de mi auto y agarrar todas las bocacalles. Y los vestiría de travestis, ya que tantas veces se travistieron de otras maneras: de ideas y de pensamientos.”

RUDY.

Reunión cumbre
“¡Esta vez voy yo de presidente y vos de ministro de Economía!”, pudo haber dicho Mingo Cavallo. “¡Dale, y hacemos un plan económico de ‘Conventibilidad’, o sea ¡al que no le gusta, a llorar al convento!”, responde Carlos de Anillaco. “Y yo me separo de Sonia y me caso con Pamela Anderson!”, sigue Mingo, mientras unas gotitas de sudor le invaden la frente. “¡Y yo hago que un peso valga medio dólar más un cuarto de euro menos media libra más tres yenes menos un guaraní, y digo que todas las mucamas tienen auto y los científicos tienen que lavar los platos!”, exclama Carlos. “Y podemos sumar a Moria, por ahí a Gerardo, ¡y consagrarnos como imbatibles con Susana!” De pronto, Mingo se pone serio: “Che, Carlos, esto de juntarnos está muy bueno, pero ¿cómo hacemos para que la gente nos vote?”. “Perdoná, Mingo, pero ya nos votaron en el ’89, y nos volvieron a votar en el ’95. ¿Hace falta que nos voten otra vez?”Mingo se entristece. De golpe, parece que el sueño de ser presidente y casarse con Pamela Anderson se reduce a la fantasía. Peor todavía, a la fantasía de otro. Pero entonces, Carlos le sonríe: “¡Era un chiste, Mingo, quedate tranquilo que los votos los tenemos, y si no, le pido prestado algunos a George W, que él tiene como 60 millones de votos, ¿no viste las elecciones en EE.UU.?”
Y así pudo haber seguido la reunión cumbre. Dos estadistas. Mil proyectos para que el país finalmente vuelva a ser lo que nunca debió haber sido.

Producción: Oscar Ranzani

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