EL PAíS › REPORTAJE A JOSE MARIA DIAZ BANCALARI

“La denuncia del complot a mí me mueve a risa”

El compañero de fórmula de Hilda “Chiche” Duhalde explica en esta entrevista por qué decidió aceptar la candidatura y alejarse de la conducción del bloque de diputados del PJ. Además, opina del Presidente, de la campaña y del futuro del justicialismo.

 Por Eduardo Tagliaferro

Llega descansado a la entrevista con Página/12. Invita café, se desprende el botón del saco y mira las fotos de Evita y de Perón que cuelgan de las paredes de la sede del peronismo bonaerense. Formado en las 62 Organizaciones, aquellas que lideró Lorenzo Miguel y que fueron el núcleo duro del sindicalismo peronista, el diputado José María Díaz Bancalari no deja de sorprenderse porque hoy, a diferencia de las claras divisorias de aguas de los años ’70, las críticas provienen de los lugares más inesperados. “La denuncia del complot a mí me mueve a risa”, dice respondiéndole al Gobierno. Al pasar, admite que la calamitosa situación de la educación en Buenos Aires fue porque “se aplicó a fondo la reforma educativa” impulsada por el menemismo. Un selectivo olvido le impide reconocer la responsabilidad de la ex ministra de educación provincial y hoy vicegobernadora, Graciela Giannettasio, dirigente del duhaldismo.
–Dicen que cuando decidió acompañar a Hilda Duhalde como candidato a senador, el presidente Kirchner lo sintió como una traición. ¿Cómo lo analiza usted?
–No es cierto. El Presidente nunca pudo haber dicho eso. Nosotros hemos conversado mucho y cada uno sabía cuáles eran las posiciones del otro. Ellos optaron por formar otro partido. A mí me hicieron ofrecimientos de toda índole, todo tipo de cargos. ¿Pero le parece que el presidente del peronismo bonaerense podría ser candidato de otro partido?
–¿Por qué dejó la jefatura de la bancada justicialista?
–Pedí licencia ya que tenía que atender la campaña electoral. En ese momento pude haber tenido alguna duda, ahora tengo en claro que hice lo correcto. No podía ser presidente del bloque en una campaña con estos niveles de agresión.
–¿Le sorprende?
–La macroeconomía permitiría discutir otras cosas. Cuando el tándem Duhalde–Lavagna tomó las medidas que permitieron salir de la crisis, nadie hubiera aventurado que hoy tendríamos crecimiento sostenido, recuperación de reservas y superávit fiscal. No desconozco que seis millones de argentinos tan sólo tienen dos pesos diarios para sobrevivir. Tenemos que encarar una reforma que termine con el regresivo sistema impositivo. En lugar de tantos agravios, tendríamos que estar discutiendo estos temas.
–¿Lo defraudó Kirchner?
–Me sorprendió el nivel de agresividad y descalificación que le imprimió a la campaña. A cada ofensa respondo con una propuesta. Por ejemplo, el tema del impuesto a las ganancias para la cuarta categoría. Cómo puede ser que un empleado con familia numerosa que apenas puede llegar a fin de mes, tenga que pagar ganancias mientras sectores que tienen grandes beneficios no contribuyen en proporción a sus ingresos.
–La semana pasada la nueva conducción del bloque justicialista explicó que el apoyo duhaldista a la sesión de minoría, que casi tuvo quórum, en la que se pretendía discutir el contrato de Transener y un proyecto para suspender las ejecuciones hipotecarias, explicaban el complot denunciado por el Gobierno. ¿Qué opina de ese complot?
–Como dijo el profesor Jirafales, díganme licenciado. Estoy de licencia y ni siquiera conozco los temas en tratamiento. Estoy de lleno en la campaña, pero le digo que identificar al PJ bonaerense con un complot es exagerado. Más que tomarla en serio, le denuncia me mueve a risa.
–El jefe del bloque de senadores, Miguel Angel Pichetto, dijo que nunca el peronismo tuvo dos jefes y que usted se equivocó al tener dos lealtades.
–No sé si me debatí entre dos lealtades, pero estoy seguro de que él tuvo más de dos jefes. Quiero desagraviar a Pichetto, ya que no debe ser lindopara nadie que le digan “Piketto alkahuete” (por unos afiches que aparecieron en los alrededores del Congreso). Le hago el desagravio, pero antes de opinar sobre los demás tendría que pensarse a sí mismo. Lo he visto ser hipermenemista con Menem, hiperdelarruista con De la Rúa. Tanto que cuando los peronistas no queríamos votar determinadas medidas económicas y los radicales dudaban, Pichetto que era autoridad del bloque peronista de diputados, retaba a los radicales. Luego fue hiperduhaldista con Duhalde y ahora es hiperkirchnerista con Kirchner. El tiene varias lealtades, yo tengo una sola. No soy proclive a enamorarme de los hombres.
–Pero de Duhalde se enamoró.
–Tampoco, yo soy peronista. A Duhalde lo respeto como a un estadista. Fue Lavagna el que reconoció que Duhalde brindó servicios importantísimos a la Argentina. No sé qué hubiera sido de la Argentina si Duhalde no asumía como presidente. Ahora ha hecho una gran tarea en el Mercosur.
–¿Kirchneristas y duhaldistas serán enemigos irreconciliables después de la elección?
–Esperemos el resultado electoral y luego volvamos a hablar. No soy rencoroso. Algunos dicen que el peronismo bonaerense tendrá el 20 por ciento del electorado. Aún en este escenario agorero, estamos frente a una fuerza que no puede desconocerse.
–Sin criticar la reforma educativa ni a Graciela Giannettasio, el gobernador Felipe Solá admitió el fracaso de las políticas impulsadas en materia educativa por el duhaldismo en los ’90. ¿De qué se autocritican los duhaldistas?
–Solá sería el menos indicado para realizar alguna crítica ya que formó parte de todos los gobiernos. Fue macayista con Macaya, cafierista con Cafiero, duhaldista con Duhalde a medias, menemista con Menem, kirchnerista con Kirchner. Le diría que utilizar a los jóvenes es una actitud de mala fe. Yo tengo una hija en el Polimodal. No darle certeza de cuál es la herramienta que va a reemplazar al actual sistema es tan solo buscar un título electoral. Todos reconocemos que hay que solucionar el tema, pero se está infundiendo temor a los jóvenes. Si tuvieran una propuesta ya tendrían que haber enviado la ley a la Legislatura.
–¿Pero el peronismo bonaerense no tiene que criticarse haber apoyado políticas que llevaron al actual colapso educativo en la provincia?
–Buenos Aires está muy dañada en materia educativa porque fue la única que cumplió con el mandato de la reforma. Autocríticas hay que hacer muchas. No sólo los peronistas bonaerenses. El peronismo hizo muchas cosas que no tienen nada que ver con el peronismo. Cosas a las que yo me opuse con mayor fuerza de la que ahora emplean algunos de los que gritan contra las políticas de los ’90. Algunos de éstos, incluso firmaron las privatizaciones a las que, le recuerdo, yo me opuse. En ese tiempo me decían: no sé da cuenta de que con su oposición a las privatizaciones se va a quedar solo. Felicito que ahora quienes fueron vicepresidentes del Banco Mundial vengan a darnos ánimo, lo mismo que los premios Nobel, pero le recuerdo que cuando tuvieron que recomendar políticas, ellos apoyaron la apertura indiscriminada, las privatizaciones y las desregulaciones.
–Entonces usted era la única perla crítica del duhaldismo, porque los duhaldistas apoyaron todas las políticas del menemismo.
–Me llevó tiempo pero los terminé convenciendo. En el ’97 ya comenzaron a diferenciarse de Menem.
–El peronismo gobernó Buenos Aires ininterrumpidamente durante los últimos 17 años. ¿Nadie es responsable de la quiebra de la provincia?
–Nosotros queremos que Solá gobierne bien. Dentro de dos años hay elecciones para gobernador. Cuando lo veo de campaña y recuerdo que no puede ser reelecto, no deja de chocarme recordar que los robos crecen, que a los chicos se les cae el techo de las escuelas en la cabeza, que los docentes y los judiciales están de paro cada dos por tres. Cuando los bonaerenses se den cuenta que detrás de las polleras de Cristina se esconde Solá se tendrán que preguntar: “¿Estoy de acuerdo en cómo están funcionando los servicios en la provincia?”
–Para demostrar la existencia del complot, Solá da como ejemplo que la Legislatura no le vota al reemplazante de Sarghini en el Banco Provincia.
–No conozco el tema en detalle, pero el candidato tiene que reunir determinados requisitos. Por lo que sé, la persona propuesta por Solá no puede ser ni siquiera cliente del Banco Provincia.
–Los kirchneristas dicen que por orden de Duhalde ustedes abandonaron la mesa de negociaciones. ¿Qué pasó?
–Cuando ellos conformaron su propia junta electoral ya tenían decidido formar otra fuerza. Nosotros hicimos lo posible por mantener la unidad.
–¿Van a apoyar a Eduardo Camaño para presidir Diputados después del 10 de diciembre?
–No es fácil reemplazar a un presidente como Camaño. Me da la impresión de que Camaño seguirá siendo presidente del cuerpo. Kirchner habla de sus verdades relativas, pero las únicas verdades que acepta son las suyas.
–Le quedan dos años más de mandato como diputado. ¿Luego del 10 de diciembre, lo encuentro en la Cámara de Diputados o en el Senado?
–Creo que me verá en el Senado como senador. No quiero ser soberbio, espero la decisión de los electores.

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