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El precio de la libertad se discute en Washington

El Presupuesto 2006 todavía sostiene que los organismos refinanciarán deuda por 3 mil millones de dólares. Los números de las consultoras marcan que existen otras alternativas.

 Por Claudio Scaletta

El jueves el ministro Roberto Lavagna partirá a Washington donde participará de la reunión de otoño boreal del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Según la Ley de Presupuesto enviada al Congreso, de la refinanciación con los organismos sigue dependiendo el pago de 3 mil millones de dólares de deuda en el 2006. Las alternativas de Economía son encontrar un camino de negociación para después de las elecciones o bien apostar a más crecimiento o más colocación de deuda.
Los rumores en el Gobierno respecto de un camino alternativo para “solucionar el problema” con el FMI volvieron a escucharse. Las versiones sobre alternativas no tradicionales se remontan a la “solución china”, cuando fuentes del Ejecutivo dejaron trascender la posibilidad de un megapréstamo del país asiático que permitiría consolidar el ansiado “desendeudamiento”. Sin embargo, más allá de la continuidad de las versiones, hasta ahora la opción por la independencia consistió y consiste en pagarle al FMI todos los vencimientos postergando solo los postergables. Por estos cumplimientos en tiempo y forma, a la vez que se mantiene un discurso duro, el Gobierno recibió críticas por izquierda y derecha. El desendeudamiento resulta una política onerosa. Parte de lo pagado proviene de nueva colocación de deuda y no sólo de superávit fiscal. El resultado neto, sostienen los críticos, es reemplazar deuda al 4 por ciento anual por otra nueva en torno al 9 por ciento. Mirando lo financiero desde la macroeconomía, el Gobierno sostiene que el diferencial de tasas no es más que el precio de la libertad, es decir; de poder llevar adelante una política económica sin sujetarse a la injerencia del FMI, política cuyos beneficios excederían holgadamente los costos.
Frente al dilema de hierro de pagar o refinanciar con condicionalidades, vale la pena repasar los números calculados por el Ministerio de Economía y plasmados en la Ley de Presupuesto 2006. Para el superávit primario, antes del pago de deuda, se estiman 19.000 millones de pesos. Esta cifra contrasta con las obligaciones de deuda del Tesoro, que suman alrededor de 13.000 millones de dólares. Según Economía, las fuentes de financiamiento de estos pasivos serán tres: 6.400 millones provendrán del superávit fiscal. Otros 3600 millones surgirán de la colocación de nueva deuda entre los inversores. En tanto que los 3000 millones de dólares restantes provendrían de la refinanciación “del 80 por ciento de la deuda con los organismos financieros”, dato que contrasta con el discurso.
De acuerdo con las cifras que manejan las consultoras de la city, las alternativas para resolver este desajuste si no hay acuerdo con el FMI son varias. Una es que, como en 2005, exista una subvaluación del superávit porque se proyecta un crecimiento menor y se subejecuta el gasto. A modo de ejemplo y según el consenso de las consultoras, el superávit del 2005 será finalmente de 19 mil millones de pesos, 9 mil más que lo proyectado. De acuerdo con los números calculados por Melconian & Santángelo, cada punto de crecimiento del PIB nominal por encima del proyectado agregaría en el 2006 700 millones de pesos al superávit. Este resultado determina que la subvaluación del crecimiento, si existe, demandará también la complementación con una colocación de deuda mayor.

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Roberto Lavagna viajará a la reunión de otoño boreal del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.
 
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