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Balas, piedras, gases y una sesión escandalosa

La Constituyente neuquina empezó con una fuerte crisis por el pase de dos radicales a las filas de Sobisch. La policía reprimió a manifestantes de la CTA y Zanon. La oposición se fue sin jurar.

 Por Laura Vales

Las sesiones de la Convención Constituyente neuquina comenzaron ayer con serios incidentes, luego de que manifestantes de la CTA primero, y de la fábrica recuperada Zanon después, se enfrentaran con grupos del Movimiento Popular Neuquino y fueran reprimidos por la policía de la provincia con gases lacrimógenos y balas de goma. En medio de una crisis institucional originada por el pase al estilo Borocotó de dos convencionales radicales a las filas del gobernador Jorge Sobisch, los 16 legisladores de la oposición abandonaron el recinto. Sólo juraron los 19 oficialistas.
La reforma convocada por Sobisch pondrá en discusión el 80 por ciento de los artículos de la Constitución de Neuquén. El punto que genera la mayor tensión en la provincia –rica gracias al petróleo– es el manejo de los recursos del subsuelo.
Los convencionales fueron electos en los comicios del 23 de octubre. Sobisch, que necesitaba 19 escaños para tener quórum propio, obtuvo 17 y la oposición se quedó con la mayoría de 19. Pero Néstor Burgos y Hugo Prieto, dos hombres del Frente Cívico para la Victoria (una alianza de radicales y kirchneristas), se abrieron para formar un minibloque, en una actitud que todo el arco político leyó como un pase de bando. Por eso ayer el clima de la sesión inaugural estaba tan caldeado.
Para la jornada, la CTA había convocado a un paro general y a una movilización hasta el edificio de la Legislatura, donde sesiona la Convención. A las nueve y media de la mañana, cuando los estatales llegaron al lugar, se encontraron con unos 400 seguidores del Movimiento Popular Neuquino y el operativo de la policía.
“Nos tiraron piedras desde atrás del cordón policial. Cuando respondimos, la policía nos disparó balas de goma y gases”, contó ayer Luis Cabral, secretario de prensa de la CTA. “Nos dispersaron, nos retiramos un par de cuadras y volvimos al lugar. Este esquema se repitió cuatro veces hasta que con gases y palos nos sacaron del todo de la zona.”
Un rato después, cuando los estatales ya se habían retirado, arribaron al lugar 400 obreros de Zanon con los partidos de izquierda. “Llegamos más tarde, también para rechazar la reforma y en nuestro caso para pedir además que se trate la expropiación de la fábrica y los derechos del pueblo mapuche. Cuando nos estábamos acercando vimos el doble cordón policial y atrás los grupos del Movimiento Popular Neuquino. Fuimos recibidos por una lluvia de piedras y el desenfunde de armas de fuego por parte de los del MPN. La policía disparó sobre nosotros balas de goma y gases; nos reagrupamos, volvimos a llegar y volvimos a ser repelidos, esto pasó en tres o cuatro ocasiones, hasta que después militarizaron todo el centro”, señaló Raúl Godoy, de los ceramistas.
Los disturbios se prolongaron así por espacio de varias horas en los alrededores de la Cámara, mientras en el interior del recinto el debate continuaba. La sesión estuvo a punto de suspenderse, pero pasado el mediodía los convencionales continuaron con la actividad y designaron a Sobisch como presidente del cuerpo.
El debate, según quienes lo presenciaron, estuvo cruzado por las acusaciones de compra de votos y abucheos de las barras de la gobernación. Finalmente, los opositores se retiraron sin jurar. Son los convencionales del Frente Cívico para la Victoria, la Unión de los neuquinos (vinculada con la CTA), Patria Libre y Encuentro Amplio.
“Todo el procedimiento estuvo fuera de la norma. Habíamos impugnado a los dos convencionales que se vendieron al MPN y correspondía que la comisión de poderes lo tratara antes de que jurasen, pero lo pasaron por alto”, se quejó Julio Fuentes, legislador de Unión de los neuquinos.
La próxima sesión está prevista para la semana que viene. Voceros de la oposición aseguraban ayer que participarán de ese encuentro, a pesar de los episodios de ayer. Con el apoyo de los dos convencionales radicales, Sobisch podrá avanzar en la reforma sin grandes inconvenientes legales, pero en un contexto por el cual las modificaciones quedarán afectadas en su legitimidad.

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Los estatales y los obreros de Zanon se enfrentaron con la policía.
 
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