EL PAIS › EL CENTRAL VENDIO 300 MILLONES Y LO BAJO A 3,07

El verde se disparó hasta 3,11

 Por Claudio Zlotnik

Los mercados financieros tienen su propia dinámica. No funcionan con la misma lógica que el común. Si la noticia fue que la Argentina se sacó de encima una parte importante de su deuda, la lectura no fue que ahora el país es más sólido. Ni siquiera plantean grandes objeciones a que la utilización de reservas para pagarle al FMI pueda restarle solvencia a la economía. Pero lo cierto es que el día después del anuncio del desendeudamiento total con el Fondo hubo una minicorrida financiera. El dólar tocó un máximo de 3,11 pesos en las casas de cambio para cerrar en 3,07, cuatro centavos por encima del cierre de anteayer, luego de una fortísima intervención del Banco Central. La autoridad monetaria vendió entre 270 y 300 millones de dólares para evitar un salto todavía más brusco del tipo de cambio. A su vez, el Banco Nación acompañó liquidando otro puñado de divisas. También hubo retrocesos, de hasta 3 por ciento, en los bonos. Y las acciones bajaron 1,9 por ciento en promedio.
El clima de histeria entre los financistas se notó desde temprano. Como ocurre en épocas de crisis o de cambios abruptos, los operadores de las mesas de dinero empezaron la jornada más temprano que de costumbre diseñando la estrategia de sus negocios. Los primeros que salieron a comprar dólares fueron los bancos locales, ya que varios de ellos habían quedado “vendidos” el día anterior a 3,01/3,02 pesos. Perdieron. En las primeras operaciones, el dólar ya se operaba a 3,04. Y la escalada continuó con fuerza hasta el mediodía.
Cuando en el segmento mayorista la cotización tocó 3,10 pesos, el Central salió a enfriar el mercado. Sus intervenciones se dieron, tal como ocurrió en otras oportunidades, en el mercado de futuros de Rosario (Rofex). Al final de la jornada, el dólar mayorista cerró en 3,035 pesos. Lejos de las pizarras de las casas de cambio, que marcaron 3,07 para la venta.
La mayor demanda de dólares provino de los inversores extranjeros. Hubo dos hechos que los motivaron a desprenderse de sus títulos públicos en pesos, pasarse a dólares y sacar las divisas. Uno se relaciona con que, para pagarle al Fondo, el Banco Central tiene todavía un faltante superior a 1300 millones de dólares. Este bache tiene que ver con el compromiso de respaldar con reservas la base monetaria. Ayer, los financistas especularon con la necesidad del BCRA para operar en el mercado.
La otra cuestión estuvo más ligada a lo político: desde los bancos de Wall Street recomendaron a sus clientes salir de la Argentina. Interpretaron que, descartada la tutela del FMI, la economía argentina corre peligro. Vaya lectura de la realidad.
Sin entrar a analizar si era conveniente pagar ahora de un solo golpe o plantear otra estrategia, lo cierto es que, tras la decisión, la Argentina se hizo más solvente en el corto y mediano plazo. A esa conclusión llegaron ayer varias consultoras y bancos de la city. Para el año que viene, por ejemplo, habrá que pagar 1937 millones de dólares menos a los presupuestados. El Banco Río estimó que, tras el pago al Fondo, la cantidad de deuda a emitir para cumplir con el resto de los acreedores se reducirá a tan sólo 2100 millones de dólares para todo el año.
En contra de la visión de sus colegas extranjeros, en bancos del microcentro evaluaron que este desahogo del Tesoro resulta más relevante que la caída de las reservas. Este escenario toma en cuenta que, más allá de lo sucedido ayer, el Central seguirá comprando billetes verdes provenientes del superávit comercial. Que la economía mantendrá su expansión y, por lo tanto, el superávit fiscal. Por eso, el consenso era que, más allá de la actual volatilidad, el dólar se mantendrá cerca de 3 pesos, sin sobresaltos.
A lo sumo, algunas entidades financieras, como el Río, previnieron sobre una posible suba de las tasas en el corto plazo. Sería a consecuencia de que, tras el pago, las reservas cubrirán el 59 por ciento de los pasivos del BCRA (pases, Base Monetaria y Lebac) contra el 87 por ciento de antes.Una cuestión técnica que están evaluando los abogados del Central se relaciona con la manera en que el Gobierno saldará la deuda con la autoridad monetaria, que es la que pone los 9810 millones de dólares de sus reservas. Lo más probable es que el Tesoro reemplace el actual “Fondo de Transferencia” por un nuevo bono. Aquel fondo es una especie de préstamo del BCRA al Tesoro, bajo las mismas condiciones del crédito del FMI, que el Gobierno debería saldar. Una posibilidad es que se lo cambie por un bono de largo plazo, tal como ya ocurrió en 1990, cuando el Tesoro emitió a favor del BCRA un título a 100 años.

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