EL PAíS › LOS PLANES DE TELERMAN PARA LA PELEA DEL 2007 EN LA CIUDAD

Una carrera sin caballo del comisario

El jefe de gobierno espera que Kirchner no bendiga a ningún candidato en la Capital. Su objetivo es sacar más votos que Scioli en primera vuelta y ganar en segunda. La apuesta a la gestión.

 Por Santiago Rodríguez

Jorge Telerman ya decidió que el año que viene va a ser candidato. Lo único que puede detenerlo es que la Casa Rosada apoye explícitamente a otro hombre en la ciudad de Buenos Aires, pero el jefe de gobierno no cree que eso vaya a suceder y empezó a hacer los aprestos para pelear por su reelección en el 2007. La hipótesis de Telerman es que finalmente Néstor Kirchner va a dejar correr varias candidaturas a la vez en la Capital Federal y que su mayor desafío será derrotar a Daniel Scioli en primera vuelta porque está convencido de que si llega al ballottage, le gana a cualquier opción de derecha.

“Sin Kirchner se puede jugar una patriada; contra Kirchner no hay juego posible”, dice un destacado ministro porteño. Resume así el análisis que hoy hace Telerman: que sus chances de ir en busca de su reelección el año próximo se esfumarían si el Presidente le diera su bendición a cualquier otro candidato en el distrito.

Hasta ahora, Kirchner no se ha pronunciado y en la jefatura de gobierno porteño esperan que no lo haga. Telerman no recibe el más mínimo gesto de amistad de parte de los kirchneristas porteños, pero distinto trato le brinda el Presidente. Días atrás, en un acto en la Casa Rosada, Kirchner lo abrazó y le dijo al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, “mi candidato es él”, tras lo cual fue en busca de Scioli y remató: “Vení, Daniel, vos también sos”. Horas antes, Fernández –a quien delegó la ingeniería electoral en la Capital Federal– había omitido mencionar a Telerman entre los anotados para disputar la jefatura de gobierno con el sello K. Su enumeración de los “buenos candidatos que dicen querer ser” se limitó a Scioli, Daniel Filmus y Miguel Bonasso.

En el gobierno porteño aseguran no haber recibido ninguna señal concreta que indique que Kirchner vaya a alentar más de una candidatura en la ciudad, pero seguramente aquel gesto influye en la percepción de Telerman de que no apostará por un único candidato en la primera vuelta. Otro elemento que debe animarlo en su análisis son los comentarios favorables a su postulación que sus allegados dicen recibir de empresarios que tienen diálogo con el ministro de Planificación, Julio De Vido.

A falta de una buena relación con Fernández, el jefe de gobierno estrechó lazos con De Vido y también con el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. Se trata de los máximos referentes de Compromiso K, una corriente interna del kirchnerismo alternativa a la del jefe de Gabinete. Cuentan en los despachos porteños que, en sus charlas, Zannini no alienta abiertamente a Telerman a postularse, pero le sugiere cómo le conviene moverse. Aunque se retrajo un poco cuando Kirchner confirmó a Fernández como conductor de la política kirchnerista en la ciudad, el vínculo de Compromiso K con Telerman está vigente y varias figuras de la corriente prometen estar en el acto que el jefe de gobierno hará el próximo martes en El Garage. Algunos adelantan que allí hará su lanzamiento al ruedo electoral.

Telerman prefiere bajarle el tono a esa convocatoria, pero ya anticipó a quienes lo acompañan: “Vamos a empezar a movernos un poco más y habrá más reuniones políticas de ese tipo”.

Es la prueba más acabada de su decisión de avanzar con su candidatura y en la jefatura de gobierno ya trabajan en función de ese objetivo. Telerman dio instrucciones a sus funcionarios de que se concentren en las acciones vinculadas con el cuidado y la mejora del espacio público, y sus apariciones públicas apuntarán a asociar su figura a la gestión y la obra pública. En el marco de su estrategia, se inscribe también el reciente lanzamiento de una nueva campaña institucional de la ciudad, que empieza a romper con la estética de las de Aníbal Ibarra y cuyo eje vertebrador es la consigna “actitud”.

Telerman apuesta a la gestión porque sabe que el apoyo de los porteños le allanaría el camino a la bendición de Kirchner o, en su defecto, le serviría para pelear un lugar en el ballottage. Está convencido de que a esa instancia llegará un candidato de la derecha y que puede derrotarlo, aun cuando sea Mauricio Macri quien tenga enfrente. “Yo le gano”, repite, aunque especula con que tal vez no sea al empresario a quien deba enfrentar, si llega a una segunda vuelta, sino a Ricardo López Murphy. “El eje Macri en la Nación, López Murphy en Capital y (Juan Carlos) Blumberg en provincia de Buenos Aires cobra cada vez más fuerza”, analiza.

Los asesores de Telerman consideran determinante la gestión para descontar la ventaja que hoy le lleva Scioli. En todos los escenarios de primera vuelta que plantea la última encuesta de Artemio López, gana Macri: contra Scioli se impone 31 a 27 por ciento y frente a Telerman triunfa 35 a 22 por ciento. “Con un buen gobierno, de acá a fin de año podemos recortarle a Scioli esos cinco puntos de diferencia y superarlo”, se ilusionan en la Jefatura de Gobierno.

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