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“Me indigna que recurran a rumores para meter cizaña con el Presidente”

El vicepresidente y candidato a gobernador bonaerense, Daniel Scioli, desmintió enfáticamente las versiones que lo vinculan con un intento de acercarse al antikirchnerismo. Ratifica su alineamiento K.

 Por Eduardo Tagliaferro

No tiene un estilo que pueda calificarse como confrontativo. Hace un culto de “pensar en positivo, con esperanza, y con fe”. No es común que pierda la línea y en más de una ocasión soportó en silencio las más duras críticas políticas. Por eso llama la atención la vehemencia con la que Daniel Scioli dice a Página/12: “estoy indignado por la sucesión de rumores y de mentiras que se vienen repitiendo”. Los rumores a los que se refiere el vicepresidente van desde las especulaciones que lo ubican al frente de una candidatura opositora al kirchnerismo, o reuniones secretas con el cardenal Jorge Bergoglio, o probables encuentros con Mauricio Macri en París. A la hora de responder quiénes pueden estar fogoneando esas especulaciones, Scioli habla genéricamente de la oposición. Lo real es que el domingo pasado el oficialismo perdió algo más que dos distritos electorales. Son muchos los fantasmas del peronismo o heridos que el kirchnerismo dejó al costado del camino que se frotan las manos. Con el traje de candidato a gobernador bonaerense puesto y en una de sus actividades de campaña, Scioli enfrenta las versiones y avanza sobre sus planes para la provincia de Buenos Aires.

–¿Se reunió con Bergoglio en secreto?

–No me reuní con Bergoglio. Me indigna cuando se recurre a los rumores para meter cizaña en una relación de responsabilidad y de trabajo, como la que mantenemos con Néstor Kirchner. Esta relación se consolida día a día alrededor del proyecto nacional. Estoy indignado no sólo con esta versión sino también con todas las que se vienen repitiendo últimamente.

–¿Por ejemplo, la que sostenía que se reuniría con Macri en París?

–¿Le parece que si quiero reunirme con Macri tengo que viajar hasta París? Nos conocemos desde hace muchos años. Lo podría llamar por teléfono y encontrarnos en cualquier lugar. Es un disparate pensar que tengo que ocultar un encuentro, como también es un disparate decir que me reuní con Bergoglio cuando no me reuní con él, o decir que recibí del gobernador cordobés José Manuel de la Sota una propuesta electoral.

–¿De qué habló con De la Sota?

–Escucho y hablo con todos. De la Sota tiene una muy buena experiencia en Córdoba como para que yo repare en ella. Hablé de su gestión.

–¿Quién le parece que impulsa esos rumores?

–Estamos en un año electoral. Hay quienes se envalentonaron por el resultado que obtuvieron en algún distrito y a partir de eso comienzan las especulaciones o las extrañas ingenierías electorales. Soy consciente de la expectativa que ha generado mi trabajo y no se me escapa que algunos especulan con ello.

–¿Hace mucho que no ve a Eduardo Duhalde?

–Hace mucho que no hablo con él. Creo que anda presentando un libro, ¿no?

–Durante muchos años usted se preparó para ser jefe de Gobierno de la ciudad. ¿No tuvo ganas de ser el candidato del oficialismo en la ciudad?

–No. Estoy de lleno dedicado a la provincia de Buenos Aires. Incluso suelo repetir que Karina (Rabolini, su esposa,) está celosa porque suelo decirle que estoy enamorado de Buenos Aires. Así como a pesar de medir bien en la Ciudad en el 2003 pensé que la prioridad pasaba por sacar el país adelante con un proyecto nacional ya que se necesitaba el respaldo de la Nación, hoy le digo que el mejor lugar en el que puedo estar es gobernar la Provincia de Buenos Aires.

–El PJ parece estar buscando candidato alternativo al kirchnerismo. ¿El Gobierno no puede contener al justicialismo?

–La normalización del partido es algo que siempre reclaman Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Menem. Es lógico que en vísperas de elecciones lo repitan. Estoy convencido de que nuestro gobierno está llevando adelante las banderas históricas del peronismo. El desendeudamiento con el Fondo Monetario garantiza la independencia económica, el crecimiento y la mejora en la redistribución la justicia social.

–El lavagnista Jorge Sarghini, y los radicales también, repiten que impugnarán su candidatura a gobernador. ¿Teme que eso suceda?

–Están en todo su derecho. Tengo la certeza de que están dados todos los requisitos legales.

–¿Quién será su compañero de fórmula?

–Todavía es prematuro. Lo cierto es que tiene que ser alguien que tenga un perfil comprometido con la búsqueda de consensos y con el diálogo con todos los sectores.

–¿Cuándo se conocerá?

–Por lo pronto estamos en los momentos previos. Creo que decantará naturalmente la fecha luego de que el gobierno nacional postule sus candidatos a presidente y vice para octubre.

–¿Qué candidato es su principal adversario en Buenos Aires?

–Mi principal adversario son los problemas concretos. Esa es mi agenda política. El desafío es construir infraestructura social, garantizar cloacas, agua potable para todos los bonaerenses, generar trabajo, mejorar la seguridad, la recolección de residuos.

–Habla de consensos... ¿la población busca un nuevo estilo de dirigente?

–Cada uno tiene su estilo. El fondo de la cuestión no son las formas, sino cumplir con las necesidades de la gente. Más allá de cómo se habla, lo importante es hacer. Quizá yo estoy marcado por la impronta de los lugares en los que me tocó actuar. Tanto en la Secretaría de Turismo como en el Senado, son lugares en los que hay que escuchar a todos, asumir responsabilidades y obtener consensos.

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El vicepresidente Daniel Scioli, lanzado de lleno a la campaña por la gobernación bonaerense.
 
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