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“Estas banderas que levantamos no son nuevas ni son sólo nuestras”

Terminó ayer la 27ª Marcha de la Resistencia. En el cierre se celebraron logros y se pidió “más salud, más educación y más inclusión”.

“Hemos cumplido 24 horas de una nueva Marcha de la Resistencia”, dijo, a las seis en punto de ayer, una de las conductoras que pasó por el micrófono. Debajo del escenario, algunas integrantes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora sostenían su bandera con sus caras rojas de sol. A su alrededor, familiares, amigos o desconocidos esperaban para saludarlas, felicitarlas o agradecerles. Por vez número 27, la Plaza de Mayo se convirtió durante 24 horas en el lugar del reclamo “por los 30 mil compañeros detenidos desaparecidos” y, por segundo año, “por la aparición con vida de Jorge Julio López”. La consigna se completó ayer con el pedido de “más salud, más educación, más inclusión y más redistribución de la riqueza”. A las dos de la mañana de ayer, Peteco Carabajal y Verónica Condomi cerraron los espectáculos musicales cantando “Las manos de mi madre”. Esa misma plaza amaneció a las 10 con alumnos de cuatro escuelas primarias porteñas dando la vuelta a la Pirámide, de la mano de las madres Mirta Baravalle y Nora Cortiñas.

“Estamos demostrando que todavía podemos, que todavía seguimos de pie”, aseguró a Página/12 la madre Tati Almeyda, cansada tras un día de rondas. Casi al final, la gente se amuchaba para poder caminar dentro los márgenes del círculo blanco. Los saludos, el mate y los bombos invitaban a mezclarse entre las personas y el seguir la inercia de los pasos. Los comentarios sobre el emotivo espectáculo que comenzó a las diez de la noche duraban en el tiempo. Horacio Fontova cantó su rechazo al presidente de Estados Unidos, “Jorge W.”; Rally Barrionuevo, Víctor Heredia y Arbolito se cruzaron en el escenario con Peteco Carabajal y Verónica Condomí, hija de Miguel Condomí, compositor y cantante desaparecido en 1976.

A las 11, la plaza estaba llena de guardapolvos blancos rodeando la Pirámide. Cerca de 400 chicos de cuarto a séptimo grado gritaron “Presentes”, después de escuchar: “30 mil compañeros detenidos desaparecidos...”. Más tarde, los organismos exhibieron una baldosa de la Coordinadora Barrios por la Memoria y la Justicia, realizada “para que las veredas por donde transitaron hablen de ellos”. Alvaro Pierola y Ana Oberlin, abogados de la agrupación H.I.J.O.S., explicaron junto a Carolina Varsky, del CELS, el estado actual de las causas contra el ex subcomisario Luis Abelardo Patti y el prefecto Héctor Febres, que espera su condena el 14 de diciembre. Precisamente, uno de los reclamos principales de los cinco organizadores, consensuado en el documento final, fue el de agilizar los juicios para que “todos y cada uno de los represores que participaron en el terrorismo de Estado sean condenados de manera perpetua y efectiva en cárceles comunes”.

El dolor del recuerdo de los que ya no están y la impotencia por la impunidad de los responsables se mezclaba con el reencuentro de los amigos. “Eso es lo lindo cuando pasan estas marchas, es tan hermoso que nos encontremos con gente que hace un año que nos vemos o con gente que viene de las provincia. Es una de encuentros de emociones y de abrazos”, contó Tati Almeyda y agregó: “Esto también ha sido muy importante por la cantidad de jóvenes que nos han acompañado”.

Las carpas de los distintos organismos y algunas agrupaciones políticas comenzaban a levantarse sin apuro. “No sólo nosotros somos los que tenemos que seguir tomando las banderas, sino gran parte de las organizaciones sociales políticas, culturales, barriales y estudiantiles tienen que estar presentes en esta marcha”, reflexionó Carlos Pisoni, integrante de H.I.J.O.S.

Pasadas las cinco de la tarde se leyó el documento acordado entre Madres, Abuelas, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S. y Herman@s. En él repasaron los logros de más de 25 años de lucha como “la restitución de la identidad de 88 jóvenes apropiados”, la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final o la recuperación de los ex centros clandestinos de detención como la Escuela de Mecánica de la Armada.

Sin embargo, además de acelerar los juicios la lista de reclamos comprendía varios puntos más: “La búsqueda de los 400 hijos apropiados por los represores y sus cómplices”, “el cese de la represión del gatillo fácil, de las torturas en cárceles y comisarías y de las patotas parapoliciales”, “una justa y equitativa distribución de la riqueza y el pleno ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales (trabajo, vivienda, salud y educación para todos)”. Además, afirmaron la continuidad de la “lucha por la nulidad de la Ley Antiterrorista que permite reprimir los reclamos populares” y la modificación de la ley 26.200, “que contempla, en la tipificación de delitos de lesa humanidad, la Teoría de los dos Demonios”.

El sol bajó de frente a la Casa Rosada. “Estas banderas que hoy seguimos levantando, no son nuevas ni son sólo nuestras: llevan el sello de la lucha de nuestros 30.000 detenidos desaparecidos.”

Informe: Sebastián Abrevaya.

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Madres y Abuelas, acompañadas por alumnos de escuelas porteñas.
Imagen: Ana D’Angelo
 
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