EL PAíS › MAR DEL PLATA SE BLINDA PARA PROTEGER LA CUMBRE

Un muro de vallas azules

 Por Laura Vales
Desde Mar del Plata

Son vallas altas, de más de dos metros, con una base muy ancha que dificulta su derribo. Pintadas en el azul de la Federal, la policía las está terminando de apilar en las esquinas de Mar del Plata. Con ellas se levantará, desde la 0 del lunes, un cerco alrededor de 250 manzanas, en cuyo interior va a sesionar la Cumbre de las Américas. El Comando Unificado de Seguridad del encuentro que reunirá a 34 presidentes del hemisferio dio a conocer el mapa de la zona que quedará restringida y detalló sus reglas. El vallado prevé tres entradas para vehículos, que deberán pasar por controles de explosivos. Por otras diez puertas podrán ingresar los asistentes a la Cumbre, periodistas y vecinos, siempre que se hayan censado y cuenten con su acreditación. Pero la verdad es que muchos de los marplatenses que tienen sus casas del lado de adentro del vallado están dejando la ciudad, en parte por el fastidio ante el esperado despliegue militar, pero sobre todo por miedo. La posibilidad de un atentado es el fantasma más comentado por la gente, que comenzó un éxodo a las localidades cercanas y agotó las reservas, incluso, en las cabañas de los campings de Punta Mogotes.
Los que se quedan aquí saben que desde el lunes no habrá nada que se parezca a su rutina. Por empezar, los efectivos asignados al operativo de seguridad son 7500. A eso hay que sumarle las custodias que llegarán con las delegaciones extranjeras. En las calles del centro ya se ven policías en las puertas de los McDonald’s; en la costa, gomones de la Prefectura haciendo patrullajes, en un movimiento que todavía es discreto pero anticipa el clima de los próximos días.
El comisario Carlos Pardal, jefe del comando de seguridad, detalló en una conferencia de prensa, junto al intendente Daniel Katz, el operativo para la Cumbre, que desplegará en tres anillos de seguridad concéntricos alrededor de los puntos más importantes. El primero va a rodear los hoteles Hermitage, donde se harán las deliberaciones; el Costa Galana y el Sheraton, contratado íntegro para el alojamiento de George W. Bush y su comitiva. Ese primer anillo está a cargo de la Policía Federal. En el segundo, más amplio, Gendarmería y Prefectura van a custodiar la zona de influencia de esos hoteles. Por último, en el cerco exterior –y por esto en contacto con las manifestaciones anticumbre que se acerquen al vallado–, estará la Bonaerense.
También habrá un operativo especial en el aeropuerto, donde se armará una tribuna para transmitir la llegada de los mandatarios. El gobierno norteamericano dijo que Bush llegará el jueves, a las ocho de la noche. Junto a la pista de aterrizaje, ya hay cuatro helicópteros de guerra.
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, pasó ayer por la ciudad para chequear los preparativos en seguridad y se mostró conforme. Los voceros de la cartera señalaron que hay comunicación con los organizadores de la anticumbre y dieron por seguro que las marchas masivas no se acercarán al vallado. De todas maneras, la posibilidad de que ocurran incidentes es mencionada como un segundo motivo de preocupación, especialmente entre los comerciantes. Los shoppings anunciaron que van a cerrar y hubo declaraciones sobre el riesgo de que ocurran hechos de vandalismo, lo que desencadenó otros anuncios similares en comercios de menor tamaño. En las escuelas hay amenazas de bomba hace dos días; en general, fueron atribuidas a una travesura. A un adolescente lo engancharon haciendo una desde un teléfono público. En cambio, hay una fuerte polémica sobre si se deben suspender las clases la semana que viene. Los padres opinan que sí, pero hasta ahora la medida rige, oficialmente, para los colegios que están dentro de la zona de exclusión.

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