EL PAíS › EL RECUERDO DE LAURA GINSBERG, DE APEMIA

Grito en las barbas del poder

“Hoy, 18 de julio, hace 8 años, a esta misma hora, cientos de nosotros buscábamos con desesperación a nuestros familiares y amigos. Los buscábamos en las calles, en las comisarías y en los hospitales y esperábamos, manteniendo la ilusión de encontrarlos con vida” (...)
“Estamos en esta plaza (...) junto a las Madres y a la Correpi, junto a los estudiantes, a los piqueteros y a las asambleas para gritar en las barbas del poder que el Estado argentino es el responsable del ataque terrorista que le costó la vida a nuestros familiares y amigos en la AMIA”. (...) “Hoy, hace 8 años atrás, cuando todavía estábamos inmersos en un profundo dolor, miles y miles de argentinos entendieron que el atentado había sido un ataque contra toda la población y no sólo contra una colectividad victimizada, y colmaron la Plaza del Congreso y otras del interior del país para repudiarlo. En medio de una convocatoria que el Estado pretendió hacer propia y ante una masiva chiflatina, el ex presidente Menem no pudo hablar; sólo pudieron hablar sus cómplices de la DAIA y de la Embajada de Israel” (...). “Mientras la dirección de la comunidad judía atravesó esta misma plaza para pedir ‘disculpas’, manifestar su solidaridad con el Estado y sellar una vez más los acuerdos de silencio y complicidad con el gobierno menemista, un número importante de familiares y amigos, con el desesperado objetivo de buscar ‘verdad y justicia’, comenzamos a recorrer un camino opuesto, independiente del Estado y de sus gerentes, de sus socios, y de los partidos políticos que aún lo sostienen manipulando ilusiones y esperanzas. Ya íbamos camino de sacarnos de encima un salvavidas de plomo” (...). “Los muertos de la AMIA asesinados hoy, hace 8 años, son víctimas de los negocios del Estado y entre Estados y son víctimas de una política terrorista del Estado argentino, que sabía del atentado con antelación, que no hizo nada por impedirlo, que participó con sus fuerzas de seguridad en el crimen y con todos los estamentos del poder en la preservación del secreto y en el encubrimiento, e instaló el miedo en el conjunto de la población”. (...)
“En 1999, cambiando el tono pero no el contenido, vinieron por más. Los progresistas del gobierno de la Alianza fueron mucho más lejos: buscaron cerrar la causa montando el juicio oral y público como la culminación de los esfuerzos del menemismo por impedir cualquier tarea seria de investigación para esclarecer el crimen de la AMIA. El cierre de esta causa judicial constituye una cuestión de Estado que trasciende a los administradores de turno”. (...) “El tema es que la investigación de la masacre de la calle Pasteur aún no comenzó, trabajan para cerrarla y por eso en el llamado ‘juicio oral’ ponen todo el empeño para no incriminar ni sentar en el banquillo a los verdaderos responsables y a sus cómplices internacionales: los Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá y Duhalde, de la mano de Estados como Brasil, Estados Unidos e Israel, que intervinieron a través de sus servicios secretos y nunca aportaron ninguna información para esclarecer el ataque a la AMIA”. (...) “Condenamos el accionar de los tres poderes del Estado, llamamos a construir una solidaridad nacional e internacional, para que este repudio y condena se multipliquen en el interior del país y en otras ciudades del mundo tal como se ha multiplicado el reclamo de nuestras Madres, tal como ahora se multiplican las cacerolas” (...) “¡Que se vayan todos de la investigación y del juicio! ¡Y que vayan todos presos! ¡Juicio y castigo a todos los culpables!”.
* Discurso de Laura Ginsberg de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (Apemia).

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