ESPECTáCULOS › TELEVISION - UN ESPECIAL DE TELEVISION DEDICADO A LA VIDA Y LA OBRA DE SANDRO

El eterno ídolo de fuego

Fue uno de los fundadores del rock en Argentina. Y el rock lo reconoce como uno de los suyos. En el programa que mañana difundirá el canal E!, se le rinde un justo homenaje.

 Por Emanuel Respighi

A caballo del estilo rockero con el que irrumpió en la escena local en la década de 1960, de su particular vestimenta (provista de mucho cuero y camisas de cuellos anchos) y su desenfrenada manera de bailar sobre el escenario en una época en la que los movimientos de pelvis eran exclusividad de Elvis Presley, en algún momento el reconocimiento a Sandro tenía que llegar desde la cultura rockera. Esa deuda comienza a saldarse con el especial que Historias verdaderas les dedica a su vida y su obra, que E! emitirá hoy a las 22.30.
Algunos prefieren señalarlo como “uno de los padres” del rock nacional. “Sandro es todo un rockanrolero: tiene más rock que la mayoría de la gente que se dedica al rock”, dispara Antonio Birabent. Otros le adjudican haber sido la piedra fundacional del rock star nacional. “Sandro era una belleza exótica para su época: tuvo hace cuarenta años atrás todo lo que tiene un ídolo rockero en la actualidad”, reconoce Ciro Pertusi, la voz de Attaque 77. Y no falta quien lo señala como el primer rockero argentino en atraer con igual histeria a hijas, madres y abuelas. “Sandro es uno de los pilares del rock and roll nacional. Toda esa cosa mágica y misteriosa detrás del personaje es envidiable. Logró combinar en sí mismo el sexo, el glamour, la emoción y el misterio”, señala Emmanuel Horvilleur.
Más allá de la composición del público que lo sigue en las últimas décadas –cincuentonas enfervorizadas cual adolescentes histéricas, de una bizarría digna de personajes salidos de Todo por dos pesos–, es sabido que la huella que Sandro dejó dentro del rock nacional trasciende a su propia figura. Sus primeros años, integrando el grupo Los de Fuego fueron todo un acontecimiento para la escena local de principios de los sesenta, a fuerza de un estilo transgresor y salvaje que diferentes artistas reivindican y rescatan a lo largo del especial. “Sandro es un ídolo rockero por excelencia”, admite Leonardo De Cecco, el baterista de Attaque 77.
Apoyándose en imágenes de archivo y testimonios de amigos, biógrafos, ex compañeros de escenario y músicos locales, Historias verdaderas repasa detalladamente la carrera artística de Sandro, desde sus inicios hasta su particular ostracismo actual, dentro de su conocido caserón de Banfield. “Así como Norteamérica tuvo a Presley, América latina tiene a Sandro”, se enorgullece Alejandro Lerner. “Es –continúa– un artista gigantesco. Sandro es una de esas pocas personas que posee la categoría de intocable, ya que es un artista popular que tiene llegada a distintos estratos sociales. Tener detrás a un hombre de tanta expresividad generó una gran influencia en todos nosotros.”
Dueño de una sensualidad peculiar dentro y fuera del escenario, Sandro se convirtió, como líder de Los de Fuego, en una estrella rockera que atraía a muchas mujeres. “Era un fenómeno como de alguna manera pasaba con Presley o Los Beatles: eran rockeros y símbolos sexuales a la vez”, señala Birabent, quien no deja de confesar su envidia. Su figura fue alcanzando tal magnitud que en 1965 Sandro se separó del grupo y decidió iniciar su carrera solista, que incluyó el protagonismo de una serie de películas con dudoso nivel actoral pero singular éxito comercial. A lo largo y ancho de América latina, las mujeres morían por ver a Sandro en un escenario o en la pantalla. Aún hoy se percibe ese fenómeno: cada 19 de agosto cientos de fans montan guardia en la puerta de su casona para festejar su cumpleaños. Una fiesta popular que incluye imitadores, tortas, pasacalles, cientos de declaraciones de amor y la ropa interior de “sus nenas”. La fuerza de su música, el misterio que esconde su vida y las esporádicas apariciones públicas, que se hicieron aún más escasas a raíz de su enfermedad pulmonar, convierten al artista en una “leyenda viviente”, insoslayable influencia de toda una generación de músicos. Un mito, tal como se anima a describirlo Ciro. “En sus inicios, propio de la vorágine y las hormonas de la juventud –señala Pertusi–, Sandro tuvo una actitud más avasallante y de entrega con el público. Pero con el tiempo se fue guardando y protegiendo más. Ese misterio, sumado a su glamour, sirvió para conformar un mito.”

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Cada cumpleaños de Sandro es una fiesta popular frente a su casa de Banfield.
 
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