PSICOLOGíA › LA AMISTAD, ESO “QUE NOS ALIVIA DE NOSOTROS MISMOS”

“Decir amigo es decir juego”

 Por Sergio Zabalza *

Gilles Deleuze dice que el amigo no designa sólo a un personaje externo, sino “una presencia intrínseca al pensamiento, una condición de posibilidad del pensamiento mismo” (Qué es la filosofía). La amistad es correlativa del diálogo, de la escucha, de la pregunta, pero también del deseo. Por eso, estaría bueno interrogar algunos mitos. Por ejemplo: “amigo es el que te banca”. Es cierto, pero tan sólo en parte.

La amistad suele abordarse separada de lo erótico, como si el amor que arrebata al enamorado estuviera escindido de la ternura que distingue al amigo. Eros y Filía son los dos nombres que separaron, a través de los siglos, a estos dos afectos, emociones o experiencias, sin cuya comunión la vida se empobrece y el espíritu se amilana. No sólo el amor sexuado requiere chispa y atención; también la amistad necesita del componente erótico que supone un interés compartido.

Lo cierto es que cualquier amor digno de perdurar en el tiempo abreva en ambos manantiales. No hay pasión que se sostenga sin esa cuota de compañerismo y lealtad que distingue a la amistad. Y, por el otro lado, ¿no se enamora uno de los amigos? Basta leer el Banquete de Platón para verificar que el Eros nació de una reunión entre amigos. “Aspiraciones sexuales de meta inhibida” llama Freud a estas mociones amorosas que no requieren del acto sexual para instalarse en el alma.

“Decir amigo, es decir juego,/ escuela, calle y niñez,/ gorriones presos de un mismo viento/ tras un olor de mujer”, canta Joan Manuel Serrat, que en estas pocas palabras ubica la clave de ese sentimiento indispensable para conformar cualquier colectivo humano. Su mención de la niñez no es caprichosa. Es en la infancia donde nace esa empatía por el otro que nos arranca de la autocomplacencia y la soledad. La matriz del juego, de cualquier juego, es la alternancia entre la presencia y la ausencia. Sea con la pelota, a la escondida, a la escoba de quince o al truco, el juego conforma un enigma que, entre amigos, nos alivia de nosotros mismos.

* Psicoanalista. Hospital Alvarez.

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